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Neruda Tour 2016: Investigan procedencia de sospechosa bacteria que pudo provocar su muerte

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Hij@'e Puta
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Laboratorios especializados en Dinamarca y Canadá buscan responder de dónde provino una inusual bacteria encontrada en sus restos durante una investigación de 2015.

Se trata del estafilococo dorado, una bacteria poco común en el Chile de los ’70 y que nada tenía que ver con el cáncer que padecía. Las sospechas surgieron tras pericias realizadas en Murcia, España; en medio de la investigación que dirige el ministro Mario Carroza.

Las investigaciones ahora están a cargo del Centro de ADN Antiguo de la Universidad de McMaster en Canadá, y del Departamento de Medicina Forense de la Universidad de Copenhague en Dinamarca.

“La ciencia es un medio para llegar a una conclusión posible en el presunto asesinato de Pablo Neruda. Tenemos la esperanza de que esta conexión entre la ciencia y la historia, le ayudará a dar transparencia a las miles de personas afectadas en Chile por este pasado muy doloroso”, sostuvo Debi Poinar, investigadora asociada del Departamento de Antropología en la Universidad McMaster en entrevista con El Mercurio.

El genetista forense Niels Morling, de la Universidad de Copenhague, señaló al mismo medio que su investigación “contribuirá a la reconciliación de los distintos grupos en Chile”, calificándola como “un reto forense”.

En tanto, el genetista Hendrick Poinar sostuvo que “la presencia de bacterias patógenas específicas pueden haber sido en última instancia responsables de la muerte del señor Neruda por bacteremia”.

Los resultados serán informados durante los próximos meses al ministro Mario Carroza, quien busca esclarecer las causas de la sospechosa muerte de Neruda.

El Premio Nobel pasó sus últimos días en la Clínica Santa María entre el 19 y 23 de septiembre de 1973. Los investigadores buscan responder si la bacteria ya estaba en el cuerpo de Neftalí Reyes o si la contrajo ya estando internado.

http://www.biobiochile.cl/2016/02/2...pudo-provocar-la-muerte-de-pablo-neruda.shtml
 
De verdad esto ya parece chiste, primero aludieron inyección letal comprobando posteriormente que fue una bacteria, ahora están en la hipótesis de que le implantaron una inyección desconocida, que provocó la acción de esta bacteria. Un verdadero despilfarradero con la plata de todos nosotros.

Una de cada tres personas tiene dentro de su flora intestinal y mucosas la presencia de esta bacteria, por lo cual pudo haber sido la oportunidad perfecta para esta bacteria el actuar ante un sistema inmunológico debilitado por el cáncer. Como no además iba a ser poco común la bacteria acá en Chile, si en ese entonces la gente andaba puro chancho chino, sin embargo él como buen comunista se nutría de los más diversos manjares.

Vayan a comer mierda con el tema, comunistas culiados, aproveche lo que les queda, no estarán más nunca cerca del poder nuevamente.
Aburren con sus constantes asnadas.
:nonono:
 
Última edición:
Se viene:
- Frei Montalva
- La fea qlia del caso quemados
- Algún bombazo
- Una extraña cuenta en el congo perteneciente a Pinocho.
- Aparición de la mamá de Basheleee.. Llorando en algún medio la tortura de su esposo.
- Bonos y más bonos.
 
En fin, por lo menos tuvo una mejor muerte que las de los 40 millones que mato su ídolo Stalin, o la de su pobre hija con hodrocefalia, que esta basura dejo tirada como a un perro callejero.
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Oda a Stalin

Camarada Stalin, yo estaba junto al mar en la Isla Negra,
descansando de luchas y de viajes,
cuando la noticia de tu muerte llegó como un golpe de océano.
Fue primero el silencio, el estupor de las cosas, y luego llegó del mar una
ola grande.
De algas, metales y hombres, piedras, espuma y lágrimas estaba hecha esta
ola.
De historia, espacio y tiempo recogió su materia
y se elevó llorando sobre el mundo
hasta que frente a mí vino a golpear la costa
y derribó a mis puertas su mensaje de luto
con un grito gigante
como si de repente se quebrara la tierra.
Era en 1914.
En las fábricas se acumulaban basuras y dolores.
Los ricos del nuevo siglo
se repartían a dentelladas el petróleo y las islas, el cobre y los canales.
Ni una sola bandera levantó sus colores
sin las salpicaduras de la sangre.
Desde Hong Kong a Chicago la policía
buscaba documentos y ensayaba
las ametralladoras en la carne del pueblo.
Las marchas militares desde el alba
mandaban soldaditos a morir.
Frenético era el baile de los gringos
en las boîtes de París llenas de humo.
Se desangraba el hombre.
Una lluvia de sangre
caía del planeta,
manchaba las estrellas.
La muerte estrenó entonces armaduras de acero.
El hambre
en los caminos de Europa
fue como un viento helado aventando hojas secas y quebrantando huesos.
El otoño soplaba los harapos.
La guerra había erizado los caminos.
Olor a invierno y sangre
emanaba de Europa
como de un matadero abandonado.
Mientras tanto los dueños
del carbón,
del hierro,
del acero,
del humo,
de los bancos,
del gas,
del oro,
de la harina,
del salitre,
del diario El Mercurio,
los dueños de burdeles,
los senadores norteamericanos,
los filibusteros
cargados de oro y sangre
de todos los países,
eran también los dueños
de la Historia.
Allí estaban sentados
de frac, ocupadísimos
en dispensar condecoraciones,
en regalarse cheques a la entrada
y robárselos a la salida,
en regalarse acciones de la carnicería
y repartirse a dentelladas
trozos de pueblo y de geografía.
Entonces con modesto
vestido y gorra obrera,
entró el viento,
entró el viento del pueblo.
Era Lenin.
Cambió la tierra, el hombre, la vida.
El aire libre revolucionario
trastornó los papeles
manchados. Nació una patria
que no ha dejado de crecer.
Es grande como el mundo, pero cabe
hasta en el corazón del más
pequeño
trabajador de usina o de oficina,
de agricultura o barco.
Era la Unión Soviética.
Junto a Lenin
Stalin avanzaba
y así, con blusa blanca,
con gorra gris de obrero,
Stalin,
con su paso tranquilo,
entró en la Historia acompañado
de Lenin y del viento.
Stalin desde entonces
fue construyendo. Todo
hacía falta. Lenin recibió de los zares
telarañas y harapos.
Lenin dejó una herencia
de patria libre y ancha.
Stalin la pobló
con escuelas y harina,
imprentas y manzanas.
Stalin desde el Volga
hasta la nieve
del Norte inaccesible
puso su mano y en su mano un hombre
comenzó a construir.
Las ciudades nacieron.
Los desiertos cantaron
por primera vez con la voz del agua.
Los minerales
acudieron,
salieron
de sus sueños oscuros,
se levantaron,
se hicieron rieles, ruedas,
locomotoras, hilos
que llevaron las sílabas eléctricas
por toda la extensión y la distancia.
Stalin
construía.
Nacieron
de sus manos
cereales,
tractores,
enseñanzas,
caminos,
y él allí,
sencillo como tú y como yo,
si tú y yo consiguiéramos
ser sencillos como él.
Pero lo aprenderemos.
Su sencillez y su sabiduría,
su estructura
de bondadoso pan y de acero inflexible
nos ayuda a ser hombres cada día,
cada día nos ayuda a ser hombres.
¡Ser hombres! ¡Es ésta
la ley staliniana!
Ser comunista es difícil.
Hay que aprender a serlo.
Ser hombres comunistas
es aún más difícil,
y hay que aprender de Stalin
su intensidad serena,
su claridad concreta,
su desprecio
al oropel vacío,
a la hueca abstracción editorial.
Él fue directamente
desentrañando el nudo
y mostrando la recta
claridad de la línea,
entrando en los problemas
sin las frases que ocultan
el vacío,
derecho al centro débil
que en nuestra lucha rectificaremos
podando los follajes
y mostrando el designio de los frutos.
Stalin es el mediodía,
la madurez del hombre y de los pueblos.
En la guerra lo vieron
las ciudades quebradas
extraer del escombro
la esperanza,
refundirla de nuevo,
hacerla acero,
y atacar con sus rayos
destruyendo
la fortificación de las tinieblas.
Pero también ayudó a los manzanos
de Siberia
a dar sus frutas bajo la tormenta.
Enseñó a todos
a crecer, a crecer,
a plantas y metales,
a criaturas y ríos
les enseñó a crecer,
a dar frutos y fuego.
Les enseñó la Paz
y así detuvo
con su pecho extendido
los lobos de la guerra.
Frente al mar de la Isla Negra, en la mañana,
icé a media asta la bandera de Chile.
Estaba solitaria la costa y una niebla de plata
se mezclaba a la espuma solemne del océano.
A mitad de su mástil, en el campo de azul,
la estrella solitaria de mi patria
parecía una lágrima entre el cielo y la tierra.
Pasó un hombre del pueblo, saludó comprendiendo,
y se sacó el sombrero.
Vino un muchacho y me estrechó la mano.
Más tarde el pescador de erizos, el viejo buzo
y poeta,
Gonzalito, se acercó a acompañarme bajo la bandera.
«Era más sabio que todos los hombres juntos», me dijo
mirando el mar con sus viejos ojos, con los viejos
ojos del pueblo.
Y luego por largo rato no dijimos nada.
Una ola
estremeció las piedras de la orilla.
«Pero Malenkov ahora continuará su obra», prosiguió
levantándose el pobre pescador de chaqueta raída.
Yo lo miré sorprendido pensando: ¿Cómo, cómo lo sabe?
¿De dónde, en esta costa solitaria?
Y comprendí que el mar se lo había enseñado.
Y allí velamos juntos, un poeta,
un pescador y el mar
al Capitán lejano que al entrar en la muerte
dejó a todos los pueblos, como herencia, su vida.

Pablo Neruda
Qué hubiera pasado si, en vez de dedicarle un poema al genocida georgiano, lo huibiera hecho a Hitler, Mussolini o Franco? Por qué el doble estandar de la Agencia Nobel, para entregarle el premio a este monstruo.
l secreto mejor guardado de Neruda
Descubierto el rostro de Malva Marina, la única hija del poeta

Su única hija, que nació con una hidrocefalia severa, estaba destinada a morir, pero vivió ocho años. Su padre la abandonó a los dos y nunca más la vio. Su padre era Pablo Neruda. Justo estos días que celebramos el centenario del poeta, aparecen, casi por milagro, las únicas fotografías que existen en el mundo de Malva Marina Reyes. También ha sido descubierta su tumba. Todo ello en Holanda, donde murió Maria Antonieta Hagenaar (llamada la jabanesa), primera mujer de Neruda y madre de Malva Marina. Como si quisiera “llamar la atención” de su padre, la triste historia de Malva Marina emerge desde el olvido más absoluto, con documentos y fotografías inéditas. Es el lado oscuro del poeta, una sombra en la celebración de los cien años del Nobel. El Cultural desvela hoy, setenta años después, la historia secreta de esa Niñita de Madrid, Malva Marina, que cantara Federico García Lorca, de la mano de la periodista chilena Inés María Cardone, autora del libro Las mujeres de Neruda.

| 14/10/2004 | Edición impresa

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Malva Marina, la única hija de Neruda. Foto: Fred Julsing

Tengo las fotos de Malva Marina en mis manos. Las de Neruda también. Son impactantes. La cabeza hiperdesarrollada de la niña la distingue como un ser diferente. Es morena, de ojos penetrantes, muy similares a los de su padre. ¿Qué podía ella saber de su destino?

Un incierto destino que recién ahora, después de 70 años de su nacimiento, podemos desvelar.

Un manto de misterio cubrió la vida de esta niña enferma, que no vivió junto a su padre y que su madre, por necesidades económicas, tuvo que dejar en casa de unos cuidadores. Una afectuosa familia que la acogió hasta el día de su muerte, el 2 de marzo de 1943. Sin embargo, no había más rastros, ni un solo testimonio de cómo transcurrió su corta vida.La sorpresa periodística la dio la revista Fibra, de propiedad de la empresa Telefónica. Habían pasado tantos años sin que nadie, ni familiares, ni investigadores pudieran dar con el paradero de Malva Marina. Su madre, al morir en 1965, no dejó rastro.

Acogida en una familia holandesa
Holanda se había guardado el secreto. En La Haya se buscó afanosamente la tumba de María Antonieta Hagenaar, pero había sido reducida junto a otros restos que nadie reclamaba. Malva Marina no estaba en esa ciudad. Su madre, desesperada por falta de recursos, por los constantes bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, buscó a alguien que pudiera hacerse cargo de Malva. A través de organizaciones religiosas dio con una caritativa familia, los holandeses Hendrik Julsing y Gerdina Sierks. Ellos vivían en la ciudad de Gouda, famosa por su producción de quesos, y junto a sus tres hijos aceptaron hacerse cargo de esta niña. Se transformaron así en sus padres adoptivos.

La situación era bastante difícil. No había comida y los Julsing pasaban hambre, pero aun así no titubearon en acoger a la pequeña. Vicente Aleixandre enComprendí, pero no explico (1935) hace una descripción mucho más desgarradora -y sincera quizá- de la impresión que le causó la pequeña Malva Marina. “él me llamaba con la mano y miraba con felicidad hacia el fondo de aquella cuna. Todo él sonrisa dichosa, ciega dulzura de su voz gruesa, embebimiento del ser en más ser. Llegué. él se irguió radiante, mientras me espiaba. ¡Mira, mira! Yo me acerqué del todo y entonces el hondón de los encajes ofreció lo que contenía. Una enorme cabeza, una implacable cabeza que hubiese devorado las facciones y fuese sólo eso: cabeza feroz, crecida sin piedad, sin interrupción, hasta perder su destino. Una criatura (¿lo era?) a la que no se podía mirar sin dolor. Un montón de materia en desorden. Blanco yo, levanté la vista, murmuré unos sonidos para quien los esperaba y conseguí una máscara de sonrisa. Pablo era luz, irradiaba irrealidad, sueño, y su ensoñación tenía la firmeza de la piedra, el orgullo de su alegría, el agradecimiento hacia un futuro celeste”.

“Un ser perfectamente ridículo”
Neruda reflejó su pena y desconcierto en diversos poemas como “Maternidad”, “Oda a un lamento” y “Enfermedades en mi casa”.
“Y por una sonrisa que no crece, por una boca dulce,
por unos dedos que el rosal quisiera
escribo este poema que sólo es un lamento,
solamente un lamento”.

(Fragmento de Enfermedades en mi casa).

Federico García Lorca, gran amigo de Neruda, también le rindió un homenaje a la niña recién nacida. Pablo en una carta le comentó a su amiga Sara Tornú:
“Federico, en Granada, desde donde ha mandado unos lindos versos para mi hija. Mi hija, o lo que yo denomino así, es un ser perfectamente ridículo, una especie punto y coma, una vampiresa de tres kilos [...]. La chica, me decían los médicos, se muere, y aquella cosa pequeñita sufría horriblemente, de una hemorragia que le había salido en el cerebro al nacer”. La pequeña solo llegó a este mundo a sufrir. Sus padres no sabían qué hacer con ella. Poco más tarde se desató la guerra civil española. Las cosas se complicaron para el matrimonio pues la argentina Delia del Carril ya se había instalado en el corazón del poeta. Poco tiempo después, Neruda decidió dejar a su hija de dos años junto a Maruca (así llamaba él a María Antonieta) en la ciudad francesa de Montecarlo. La separación era un hecho y el calvario para Maruca no terminaría fácilmente. Aparte del problema sentimental, Maruca tenía serias dificultades económicas. La guerra implacable, la escasez de alimentos, la hicieron pasar ratos amargos.

En una carta inédita en España que pertenece a la Fundación Neruda, Maruca le pide a Pablo de forma insistente el dinero que necesita para sobrevivir. Este es, sin duda, un valioso aporte para comprender cómo era la relación del matrimonio después de su separación.

La carta de la madre
“Mi querido chancho (“Mi dear Pig” en el original):
Es realmente imperdonable tu negligencia hacia nosotras, especialmente para tu bebé. Hoy 18 del mes no he recibido tu dinero. El 1º de este mes tuve que pagar los gastos de alojamiento de Malva Marina por el mes de octubre. Con mi salario sólo pude pagar una parte de ello. Qué vergöenza realmente. Ellos son tan buenas personas... Nunca encontraré gente tan buena otra vez. Malva es muy apegada a ellos... ella ha progresado mucho mentalmente. Ahora ni siquiera puedo ir a verla porque no tengo un centavo. Mi último dinero será gastado en enviar esta carta.

[...] La última vez me mandaste sólo $68 en vez de $70. Espero que puedas agregar los 2 a los próximos $70 y me envíes $72. Por favor, envíame el dinero lo antes posible [...].

[...] Debemos estar muy agradecidos hacia estas personas donde ella está, así es que por favor cumple tus deberes de padre [...].

Bueno, chancho, querido, envíame pronto el dinero por favor [...].

Malvita envía muchos besos a su papi y yo también,

Tu chancha (“your Pig” en el original)”.

Lo que nunca se supo en Chile es quién era la generosa familia que cuidaba a Malvita. La investigadora Alejandra Gajardo, después de largas sesiones en internet descubrió un sitio con el nombre de Frederick Julsing, el hijo de Hendrick Julsing y de Gerdina Sierks, los padres adoptivos de Malva Marina Reyes.

El verano de 1939
Cuando Fred contestó el email sorprendido de tantas preguntas dijo: “Poco puedo colaborar con datos acerca de Malva. Cuando ella fue parte de nuestra familia yo tenía pocos años, pero recuerdo su adorable cara y su hermosa sonrisa. Si a alguien hace feliz puedo enviar fotografías”. No se demoró mucho en cumplir con su oferta. A los pocos días envió las únicas fotos que existen en el mundo de la hija de Neruda. Contó que esas imágenes corresponden al verano de 1939. Basta observarlas para darse cuenta que es una niña morena de mirada lejana pero también hay mucha dulzura en sus facciones. La vestían como se acostumbraba en la época: con vuelos blancos, moños en el pelo y para abrigarla, vestido y gorros de lana, probablemente tejidos por su madre adoptiva. Estas fotos, tal y como señala el reportaje de la revista Fibra, echaron por tierra el mito de un ser monstruoso, impresentable y “perfectamente ridículo”, como el propio Neruda dijo de ella en su entorno. Indudablemente que la hidrocefalia hizo crecer desproporcionadamente su cabeza. La niña tenía un evidente retraso y por ello no podía hablar y menos caminar. Abandonada por el laureado padre fue, a su manera, relativamente feliz. Fue acogida en una familia normal y con sus hijos podía jugar como cualquier niño. Cuando Frederick preguntó el porqué del interés por las fotografías se enteró que Malva era la hija del Premio Nobel, Pablo Neruda. Nunca antes había escuchado acerca de su existencia. Aunque sus recuerdos son vagos dice que le decían cariñosamente Malvita y se refiere a ella como “nuestra Malva”. En cuanto a Maruca, comentó que la iba a visitar de vez en cuando. Según Fred la niña solo sonreía y disfrutaba de ser transportada por sus “hermanos” en un carretón de madera.

Fred asegura que la niña Malva Marina nunca fue internada en un hospital y cree que murió en casa de sus padres. Lo que no olvida fue el hambre que pasaron por la escasez de alimentos en la guerra. A Antonio Reynaldos, chileno que vive en La Haya hace 18 años, le dijo que “fueron años muy duros. Mi padre salía en su triciclo a conseguir comida al campo. También había bombardeos aéreos y Gouda sufrió mucho. Hasta hoy oír las sirenas me recuerda esos tiempos”, afirma.

Reynaldos también logró ubicar en Gauda a la niñera que cuidó a Malva. Ella era Neil Leys, hoy de 85 años, comentó que a los 20 llegó a casa de los Julsing para trabajar en el cuidado de la niña enferma. En su relato comentó que la gente la miraba mucho porque su cabeza era demasiado grande y sus bracitos y piernas delgadas. Sin embargo, siempre sonreía y tenía una actitud alegre. “Era muy dulce”, comentó. A Maria Antonieta la recuerda como una mujer alta, de pelo oscuro, que siempre le agradecía que cuidara de su hija. Ella traía el dinero que le daba a los Julsing por cuidarla y con esos ingresos financiaban su sueldo.

A los ocho años, en marzo de1943
Nunca vio doctores en esa casa, ni la llevaban al hospital para ningún tratamiento. Seguían la creencia de que el dolor y la enfermedad debían ser combatidos por la fuerza de voluntad.

Malva Marina murió finalmente a los ocho años de edad el 2 de marzo de 1943. A los pocos días, desde el consulado de Chile en Berna, la señora Neruda avisa de que su hija ha fallecido y que desea reunirse con su marido a la brevedad posible. Ese encuentro no se hizo realidad. Neruda calló para siempre esta desgracia y nunca le rindió un homenaje a su hija. Su silencio solo ha sido interrumpido por este despertar tardío de Malva Marina, justo en el año del centenario.

Inés María CARDONE


“Es realmente imperdonable tu negligencia hacia nosotras, especialmente para tu bebé”
Mi querido chancho [“Mi dear Pig” en el original],
Es realmente imperdonable tu negligencia hacia nosotras, especialmente para tu bebé. Hoy 18 del mes no he recibido tu dinero. El 1º de este mes tuve que pagar los gastos de alojamiento de Malva Marina por el mes de octubre. Con mi salario sólo pude pagar una parte de ello. Qué vergöenza realmente. Ellos son tan buenas personas... Nunca encontraré gente tan buena otra vez. Malva es muy apegada a ellos... ella ha progresado mucho mentalmente. Ahora ni siquiera puedo ir a verla porque no tengo un centavo. Mi último dinero será gastado en enviar esta carta. [...]
La última vez me mandaste sólo $68 en vez de $70. Espero que puedas agregar los 2 a los próximos $70 y me envíes $72. Por favor, envíame el dinero lo antes posible [...]
Debemos estar muy agradecidos hacia estas personas donde ella está, así es que por favor cumple tus deberes de padre [...]
Bueno, chancho, querido, envíame pronto el dinero por favor [...]
Malvita envía muchos besos a su papi y yo también,
Tu chancha (“your Pig” en el original)

María Antonieta HAGENAAR


Este poema de Federico García Lorca vió la luz por vez primera en las páginas de abc en 1984
Versos en el nacimiento de Malva Marina
¡Malva Marina, quién pudiera verte
delfín de amor sobre las viejas olas,
cuando el vals de tu América destila
veneno y sangre de mortal paloma!

Niñita de Madrid, Malva Marina,
no quiero darte flor ni caracola;
ramo de sal y amor, celeste lumbre,
pongo pensando en ti sobre tu boca.

Federico GARCíA LORCA
Así con el heroe de la izquierda chilena y latinoamericana.
 
Que weones más predecibles :nonono:

Creo que el otro día estábamos preguntándonos por estos lados que muerto iba a salir sorteado para el show anual :hands:
 
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