Primero, se burlaron del Coronavirus. Baradit llamaba a no suspender ninguna marcha porque "no habían motivos". Dijeron que era un "arma de distracción masiva". Que era un tongo. Médicos como Hamilton y Siches llamaban a marchar el 8M porque "no hay riesgo". el tiempo demostró que estaban equivocados.
Luego, se quejaron que se gastaba plata en cosas injustificadas, como arrendar centros y locales para hospitales. El tiempo demostró que era necesario ampliar el número de camas.
Después se molestaron porque no los consideraron en la toma de decisiones. Se armó una mesa de trabajo. La OMS validó el trabajo del Gobierno. Pero, nuevamente, el tiempo demostró que la letalidad en Chile era más baja que en otros países.
Luego, se quejaron que no habían suficientes respiradores artificiales. Se trajeron todos los respiradores posibles, pese a que en el mundo escasean y el mercado negro los paga a muy buen precio. Luego se quejaron que había oscuridad en la compra de respiradores. El tiempo demostró que podría haber pasado lo que le pasó a los españoles en Turquía con los respiradores.
Después, se quejaron porque en Santiago no había cuarentena total. El tiempo demostró que en Argentina salen a marchar con cuarentena y todo. Dios se apiade de los hermanos argentinos. El tiempo dirá quién se equivocó. Solo digamos que la soberbia le está pasando la cuenta a Fernández y CFK.
Mañana cuando empecemos cuarentena total en Santiago se quejarán que no les dan recursos suficientes pese a que tenemos capacidad de endeudamiento. ¿Sabrán que los recursos hay que hacerlos durar mientras dure toda la crisis, y que no sabemos aún cuánto va a durar?
Pasado mañana se quejarán de quién sabe qué cosa. Solo les pido que se acuerden de ellos después. Cuando haya que juzgar quién actuó en serio, anticipadamente y con criterio de urgencia, y quienes desde la oposición más miserable de la que se tenga memoria sólo pretendieron utilizar la crisis para aparecer en pantalla.
Una mala mezcla de pacientes del síndrome de Dunning-Kruger, narcisistas egosintónicos con delirios mesiánicos, mezclados con gente miserable, que pareciera desear que mueran chilenos para poder subir dos o tres puntos en las encuestas y hacer caer al Gobierno. El tiempo, nuevamente, juzgará a quienes actuaron en forma despreciable en esta crisis. Desde ya es tiempo de ir anotando sus nombres, para no olvidarlo.
Marcelo Brunet.