Hubiese partido por una cuarentena total en la RM desde marzo. Además, dado los problemas de hacinamiento, una construcción masiva de viviendas de emergencia para reducir el hacinamiento. También, hubiese cerrado La Vega, el Valledor, el Matadero de Franklin para el público en general, mantenerlo solamente el comercio mayorista. Naturalmente, entregar un ingreso de emergencia para que la gente pueda cumplir la cuarentena de forma efectiva.
Por otro lado, testear, trazar y aislar. En esto el gobierno fracasó rotundamente. Hace muy poco tiempo que reconocieron lo fundamental de esta estrategia. No se puede vivir con el COVID-19, la única forma efectiva para enfrentar esta enfermedad es de suprimir el virus, lo que es más fácil cuando hay poca circulación como en marzo que ahora. Para finalizar, habría confiado mucho más en el mundo cientifíco, habría escuchado a los alcaldes y no habría sido tan soberbio frente a un virus tan impredecible.
También hay cosas que nunca habría hecho. Por ejemplo, hablar de nueva normalidad o retorno seguro antes de haber pasado el peak. Los datos de la U de Chile confirman que la movilidad subió después del anuncio de nueva normalidad.
Para finalizar, a Mañalich le pagan un sueldo con nuestros impuestos para enfrentar correctamente estas situaciones, entonces tenemos el derecho a criticarlo.