Una Constitución es para definir los límites de los poderes del Estado, el sistema electoral, algunos derechos asociados al individuo, definición de límites para organismos técnico-autónomos y lo que se entiende como Nación.
Lo medioambiental no es ni debe ser parte de una Constitución ni mucho menos ahora donde ese tema es punta de lanza del progrerio recalcitrante, que en realidad no persigue el cuidado del medio ambiente sino más bien el uso de este para destruir el aparato productivo del país a través de nacionalizaciones expeditivas y negar el libre ejercicio de las actividades económicas del individuo.