A ver:
Tren de Aragua: está hasta en Pucón. La población en Pucón desde la plandemia aumentó como un 20% o más, muchos se fueron a vivir allá, ahí empezó a quedar la cagada, todo colapsado, tacos en las calles hasta en invierno en temporada de no nieve.
Al menos en Temuco hay venecos chavistas en puestos de poder hacer rato: en servicios públicos, en directorios de universidades (U Mayor), etc.
Los venecos más malos (Araguas y otros delincuentes soltados de cárceles) llegan en buses tanto legales como piratas a la feria y hasta calle balmaceda a horas de la madrugada en que no se ve un alma en la calle, y bajan con esas mochilas tubulares tipo Acnur, tanto azules como negras. Se les nota de lejos que son turbios, el que sabe reconocer esa gente se da cuenta al tiro.
El alcalde socialista hizo las mismas huevadas que la zumbita, el centro de Temuco parece Calcuta, lleno de ambulantes y flaites con pinta de caribeño. Da miedo andar ahí después de las 17:00. Algo se trató de hacer para limitar el comercio ambulante pero no resultó.
Ni les digo la de basurales urbanos y rayados qué hay.
Las amenazas de la CAM son un pelo de la cola para la cagada qué hay, y se concentran mayormente en actos de sabotaje, no en guerrilla a mayor escala, estos atacan, queman y luego retroceden a sus escondites, provocan un “desgaste” mediante el cual quieren expulsar toda actividad forestal o agricultora.
Y después los brutos (especialmente los del sipoh hapruevoh) se preguntan por qué la comia está tan caraaa!
Lógico, si no hay ya donde mierda sembrar trigo o criar unas pocas vacas. Todo entregado a manos ilegítimas de gente que NO trabaja la tierra y sigue mamando beneficios estatales en efectivo.
Conozco agricultores que se han tenido que ir más al sur a arrendar campos para poder seguir sembrando, pero esto sigue empeorando, la famosa “soberanía alimentaria” es una vil mentira de este gobierno comunista, cada día qué pasa quedamos más en la “miseria alimentaria”, la cual se nota suavemente con el aumento de precio de varios alimentos, y esto va a empeorar.
Cuando les dije lo de “la última navidad” me quede corto, a este ritmo no sé si llegamos.