¿Es el fascismo el antiguo socialismo?
Baste como ejemplo la conversación mantenida en Bolonia por el escritor catalán
Josep Pla , enviado especial de «El Sol», con un seguidor de Mussolini, que fue publicada el 1 de noviembre de 1922:
¿Son todos ustedes obreros del campo?
Sí, todos, y
antes éramos socialistas. Figúrese usted que, en la provincia de Ferrara, hay 80 ayuntamientos que hace dos años eran socialistas y ahora son todos fascistas. Todos han sido ocupados. De los 63 ayuntamientos que hay en la provincia de Rovigo, 61 son ahora fascistas y dos del partido popular.
De manera que el fascismo actual es propiamente el antiguo socialismo.
El mismo. Solo que ahora algunos señores están con nosotros.»
La influencia del socialismo en el nacimiento del fascismo ha sido ampliamente defendida por infinidad de historiadores desde entonces.
Y tampoco podemos olvidar que Mussolini, además de comenzar su andadura política en el Partido Socialista Italiano, había sido director de «Avanti!», el periódico de cabecera del socialismo en su país.
En
«The Problem with Socialism» (Regnery Publishing, 2016), el economista Thomas Di Lorenzo defiende que
el «fascismo siempre ha sido un tipo de socialismo.
Benito Mussolini fue un socialista internacional antes de ser un socialista nacional, siendo esto último la esencia del fascismo.
De joven, además,
el italiano había entrado en contacto con el sindicalismo revolucionario, un movimiento de izquierda radical que soñaba con instaurar una dictadura del proletariado, igual que el socialismo y el comunismo. Y en 1917, con 34 años, se convirtió en el líder de un pequeño sector de nacionalistas intransigentes escindidos de la
Unión Sindical Italiana (USI) , una organización que defendía los mismos postulados: un gobierno proletario que suprimiera los partidos políticos.