Estimados antronianos...
Ver la ruta que esta tomando mi amada patria hace difícil expresarme en estos momentos, pero creo que necesito hacer mis descargos, así que activo la alerta de papiro y haré lo posible por explayarme siendo cortés en caso de que alguien quiera hacer uso de mis sentidas palabras.
Creo que todos estamos de acuerdo en que la mejor de las inversiones que podemos hacer como sociedad, es educar y formar a nuestras futuras generaciones, para que cuando llegue el momento, sean ellas quienes sigan la senda de progreso que trazamos como nación y sociedad, pero para que esto sea posible, es nuestro deber replicar las lecciones aprendidas de nuestros padres y abuelos, sirviendo de filtro entre lo que cada uno asume necesario que se traspase a nuestros hijos y los odios que es necesarios que mueran con nosotros, fomentar principios tan básicos y propios de nuestra idiosincrasia como lo son la solidaridad y el saber volver a ponernos de pie, valores que vemos cada vez que la naturaleza nos golpea, o por lo menos, veíamos con orgullo solo hasta hace unos pocos años. Y creo que es hora de hacer nuestro mea culpa como generación, porque aunque nos cueste reconocerlo, somos testigos de cómo una generación está destrozando el esfuerzo de décadas, una generación de niños consentidos y arrogantes incapaces de reconocer la realidad que los rodea, que con el mas absoluto desparpajo son capaces de proclamarse la generación sin miedo, pero que son incapaces de responder ante sus propios actos, que se autoproclaman la generación moralmente superior, pero de la forma mas miserable posible, son capaces de robarles sus sueños a los más desposeídos de nuestros compatriotas con tal de asegurar los privilegios que disfrutan, pero que jamas se ganaron por esfuerzo propio, una generación que se paro sobre nuestros hombros, que disfruto de todas las comodidades que nuestro esfuerzo y el de nuestros padres pudo darles, pero que jamas agradeció nada, y no solo eso, si no que solo sabe exigir mas de forma violenta y arrogante, una generación que no solo es incapaz de ver la realidad en la que nos esta arrastrando, sino que también es incapaz de hacerse responsable de efectuar los cambios en su propia conducta, una generación adolescentes de 35 años que sabe de memoria el precio del último teléfono móvil, pero que no tiene ni la mas remota idea de cuanto vale un kilo de pan, una generación que puede darte las fechas de algún recital de su artista favorito, pero que no sabe la fecha en la que debe pagar la cuenta del agua, una generación que aun no sabe quienes son como persona, pero se autoproclaman como los únicos conocedores de como solucionar problemas que ya estábamos solucionando, pero que al momento de tener que demostrar sus palabras, han quedado en el mas absoluto ridículo por su ineptitud, una generación que no ha sabido ni podido hacerse responsable de cuidar una mascota, pero se siente con la autoridad para decirle a otros como deben criar a sus hijos, una generación de hipócritas que se decía solidaria, que aborrecía el lucro, pero que en cuanto tuvo la oportunidad, transformo las necesidades de los más desposeídos en el mas lucrativo de los negocios, coludiéndose de forma fraudulenta como animales carroñeros con tal de saciar su ambición y codicia, una generación que exige que a través de los impuestos de todos demos mejores pensiones a nuestros ancianos, pero que no tiene problemas en explotar hasta niveles inhumanos a sus ya agotados y ancianos padres.
Pero esta generación perdida no apareció de la nada, esto es fruto de nuestras falencias, este es el resultado de darles todo cuanto pudimos, pero nada de lo que realmente necesitaban, de compensar con cosas materiales nuestro sentimiento de culpa por no estar ahí mientras crecían por concentrarnos en trabajar para darles todo lo que nosotros jamas tuvimos, y en el proceso dejamos de darles lo mas valioso que recibimos de nuestros padres, por eso creo que este tipo de descargos, que pueden parecer insignificantes frente al gran abismo al que nos dirigimos a toda velocidad, son imprescindibles sobre todo en estos momentos, debemos hacer todo lo que este a nuestro alcance por recuperar nuestra cultura, eso tan grande y tan valioso que nos hace poder llamarnos con orgullo ser chilenos bien nacidos, hijos agradecidos de esta hermosa tierra, de su gente y de su esfuerzo, creo profundamente que aun no es tarde para volver a tomar nuestro rol de padres, y ya que estos eternos adolescentes aún no están listos para ser adultos, que vuelvan a la mesa de los niños a hablar cosas de niños, debemos dejar de tener miedo a ejercer nuestra autoridad como padres y marcar los limites que un niño requiere para crecer como una adulto integro, y debemos volver a recordar para repetir esas hermosas palabras que todos escuchamos cuando niños: “La mejor herencia que te puedo dejar, es una buena educación”, deberemos entender que aunque estemos cansados, deberemos corregir nuestros errores y nuevamente, y esperemos que sea por ultima vez, limpiar el desastre que están dejando nuestros hijos.