La actual constitución política de Chile, es un modelo inspirado literalmente de la Grundgesetz für die Bundesrepublik Deutschland, que es la ley fundamental o constitución política que rige en Alemania, (en su origen, diseñada para la Alemania federal). La razón por la cual la dictadura de Pinochet, se sirvió de la redacción alemana es, porque se buscó un modelo republicano que, a su vez sirviera de mecanismo para proteger a la democracia nacional ante cualquier totalitarismo político o ideológico, siendo en el caso de Alemania para evitar nuevamente la llegada del nazismo al país germano y en el caso de Chile para evitar la llegada del absolutismo comunista. Lo interesante de la constitución alemana es que, esta carta magna fue pensada y redactada por las potencias aliadas (de EEUU, Inglaterra, Francia y Rusia), vencedores de la segunda guerra mundial y que se la impusieron a la Alemania Federal en 1949. Luego, con la reunificación de las dos Alemanias, esta carta magna fue adoptada por la otra Alemania Democrática. Este antecedente histórico, demuestra que la actual constitución chilena a pesar de ser redactada en una dictadura, posee un carácter democrático. Otro aspecto anecdótico que no gusta a la izquierda es que, si la constitución chilena se inspiró en la constitución alemana y, en ese entonces la constitución alemana tuvo un porcentaje de participación, aportación y aprobación legislativa de Rusia como aliada vencedora en la redacción de esta carta magna, eso significa una aprobación indirecta a la carta magna creada por la dictadura de Pinochet. ¿Entonces, porque la extrema izquierda chilena quiere reemplazarla? Sencillamente porque no ha sido obra intelectual de ellos, pero hay dos razones fundamentales para su odio. La primera razón es de carácter simbólico, por cuanto es una herencia de una dictadura conservadora de derecha; la segunda razón es porque la constitución chilena no permite que el país sea gobernado desde el extranjero, es decir, una gobernabilidad a través de una organización foránea como la ONU u otra potencia extranjera y, la tercera razón es porque es una constitución que brinda a la democracia de cualquier totalitarismo y con ello, imposibilitar el ascenso del neocomunismo al poder y frustrar el deseo de eternizarse o de permanecer en el mando durante decenios, a través de reelecciones manipulables. Por otra parte, es importante reconocer una simbiosis entre el comunismo y el nazismo, lo que podríamos llamar el nuevo COMUNAZISMO.