No es del todo descabellado, onda los wokes locales tuvieron un chispazo fugaz de conciencia, casi una epifanía, y se dieron cuenta que los huéspedes bolivarianos a los que ellos mismos trajeron y tanto agasajaron se empezaban a revelar y escapar de control, por lo que tomaron la decisión de dar el primer tímido paso hacia la acción, muy a pesar de ellos cabe señalar, hacia tomar cartas contra la operación foránea ya enquistada como una garrapata en suelo chileno.
Es ahí cuando entra al citación del COSENA y como contragolpe y respuesta la brisa bolivariana golpea la mesa y dice; "nope, acá nosotros mandamos y combatimos. Estamos en pie y muy vigentes."
Al tiempo que una clara advertencia, este "mensaje" hace patente una vez mas que en Chile se está llevando a cabo una operación de inteligencia muy profunda y arraigada, muy capaz, con alto poder de medios humanos y materiales, muy posiblemente auspiciada por algunos grupúsculos internos, y que requiere de todos los medios del estado en identificar a los agentes, combatirlos y desarticular las redes. En vez de tanques y avioncitos para que los niños milicos jueguen en la parada, Chile debió haber invertido hace mucho rato en inteligencia, sector en el cual está en pelota hoy en día.