Según los autores Agustín Eck y Salvador Borrego Escalante, el Katejon fue el Tío Adolf y el NSDAP en particular y el Fascismo/Nacionalismo en general. Y, la verdad, razones no les faltan para hacer esa afirmación. Le tomó 6 años, en la guerra más terrible de la historia, a la mayor coalición militar jamás vista, con la mayor campaña de desprestigio de la historia, sacarlos de la escena mundial. Y, a pesar de la derrota, los nacionalismos retrasaron el desastre globalista por casi 60 años.
El Tío Augusto y la Junta de 1973, con todas las FFAA, fueron, a mi parecer, nuestro Katejon local, porque retrasaron el desastre marxistoso que estamos viviendo ahora por casi 5 décadas.
Tal vez el Tío Donald represente una nueva oportunidad ante el desastre que se nos viene encima.