El diputado libertario fue muchas cosas antes de entrar a la política: el hijo de una madre declarada interdicta, un escolar desesperado por reglas, un universitario irresponsable y un youtuber rabioso. Todas esas piezas ayudan a entender quién es el hombre que las encuestas alzan como la amenaza por la derecha de Evelyn Matthei y José Antonio Kast.
"Con su padre lejos, en un lugar que no conocían, los hermanos Kaiser tuvieron que presenciar
cómo la salud mental de su madre se deterioraba.
“Baste señalar
su delirio de origen divino y real, encontrando su ‘linaje’ con Carlo Magno –señala un documento judicial de la época–. Sosteniendo para ello un mandato de su difunta abuela para redimir este linaje. Tan así es que, sin consultar a nadie,
procedió a rectificar su partida de nacimiento y la de sus hijos. Cambiando su nombre de Rosemarie Angélica Barends Haengsen por el de Rosemarie Angelika Barents von Hohenhagen Haengsen y a los hijos de apellido Kaiser Barends por Kaiser Barents von Hohenhagen”.
Alejandro Martini fue compañero de los hermanos en el colegio de Villarrica:
–Los cabros pasaron casi que por desnutrición. Johannes era muy, muy delgado. La mamá no los dejaba comer casi nada.
Era tanto que su hermana Vanessa se reía de él.
–Yo le cantaba
‘mira cómo baila tu esqueleto’.
Kaiser lo confirma. Pero no mucho más.
–La verdad es que esa etapa de mi vida
no me gusta comentarla."
En el nombre de la rabia
Estos fueron los años que Johannes Kaiser sí ha contado: cuando trabajó como garzón, vendedor de cigarros, guía de turismo, administrador de restorán o recepcionista nocturno de hotel.
Los años en que, mientras trabajaba, regresó a la universidad en Innsbruck, probando suerte en Historia, Derecho y Ciencias Políticas. Estuvo matriculado entre 2001 y 2019, pero nunca logró graduarse. Dice que en Ciencias Políticas fue donde más avanzó, porque sólo le habría faltado Política Internacional 1 y la tesis.
Para completar ese ramo había que entregar un ensayo.
Lo intentó tres veces. Cada vez con un texto provocador que hablaba sobre el islamismo en temas relativos a Turquía, el conflicto en Medio Oriente y la guerra en Kosovo.
–Me dijeron que si quería escribir sobre el islam, que me fuera a la Facultad de Teología.
Luego de otros malentendidos, Kaiser no pudo terminar la carrera. Sintió que la razón de su fracaso se debía a la corrección política de ciertos profesores y eso le hizo sentir mucha rabia.
Tener un futuro con certezas parecía aún más relevante luego de que en 2004 naciera su segundo hijo, con una pareja que tuvo allá.
Aunque en esa oportunidad, dice, “no sólo estaba dispuesto a asumir la responsabilidad, sino que estaba feliz de asumirla”.
Juan Kaiser no lo podía creer.
–Me quejé con mi madre y ella me dijo: ‘No es culpa de él, porque es como el David, de Miguel Ángel. No hay ninguna mujer que se va a resistir a eso’.
El hijo mayor de Johannes, en tanto, crecía en Quilpué con su madre. Fue a un colegio privado y, luego, a la UTFSM, donde fue dirigente estudiantil.
En los ratos libres de sus múltiples trabajos, Kaiser empezó a ver videos en YouTube del exdiputado libertario norteamericano Ron Paul.
–Le daba como caja al Banco Central, a la Reserva Federal de los Estados Unidos. Explicaba cómo se estaba abusando de la gente a través del sistema monetario. De cómo a través de la creación artificial de dinero se iban concentrando la riqueza del mundo en las manos del sistema financiero y eso a costa del bienestar de todos los ciudadanos.
Kaiser, que había peleado y sucumbido ante al establishment universitario, sintió simpatía por la contienda que planteaba Paul, hoy de 89 años.
En Villarrica, en tanto, la batalla familiar era otra: declarar interdicta a Rosemarie Barents von Hohenhagen para proteger su patrimonio. El tribunal local falló a favor y durante tres días de marzo de 2010, el diario comunal Correo del Lago publicó un aviso legal informando que la mujer, de 59 años entonces, quedaba privada de la administración de sus bienes. Todo el mundo pudo leerlo.
El 24 de septiembre de 2013, casi por aburrimiento en un turno nocturno de hotel, Kaiser creó un canal de YouTube. Le puso Ivan Czar, dice, porque era la traducción eslava de su nombre. Luego lo cambió a El Nacional Libertario y comenzó a subir videos que grababa en su oficina. Criticaba la agenda progresista. Sobre todo en su aspecto migratorio.
–Mientras la prensa y los partidos políticos le decían: ¿Sabe qué más? No es cierto lo que usted ve. No sea racista, no sea xenófobo, no sea homófobo, si usted piensa de tal forma es malo, yo les estaba diciendo lo que nadie más les decía, explicándoles lo que ellos mismos observaban.
La audiencia de Kaiser sólo creció. En 2017 su alcance ya le daba acceso a entrevistar largo a José Antonio Kast. Sin embargo, su crecimiento más agresivo se dio dos años después, cuando volvió a Chile durante tres semanas en medio del estallido.
–Ver a tu país en llamas, incendiado por sus propios ciudadanos, donde una parte de la población humillaba a la otra con cosas como El que baila pasa, me causó una rabia muy, muy profunda. Quizás fue bueno que yo haya regresado más maduro. De otra manera te puedo asegurar que habría respondido con violencia.
La rabia, en cambio, se transformó en un mensaje.
–Empezamos a hacer videos, porque no había resistencia, no había contradiscurso. Nosotros no teníamos la calle, pero teníamos las redes. Ahí nos articulamos. Antes del 18, yo tenía 30 mil suscriptores. Después llegué a 90 mil.
Ese fue el momento decisivo, cree su amigo Alejandro Martini.
–No sólo empezó a ganar plata con YouTube. También comenzó a sentirse escuchado.
Revolver el pasado
Hubo una crítica que comenzó a ser recurrente en el canal El Nacional Libertario.
–Los suscriptores –sostiene Johannes Kaiser– me decían que hablaba mucho, pero que no hacía nada.
Su respuesta fue competir en la parlamentaria de 2021 por el distrito 23, que cubre 16 comunas de La Araucanía, como candidato del Partido Republicano.
–Yo venía de vacaciones, no a hacer campaña. Pensaba armar un pequeño escándalo, conseguir más adherentes para mi canal de YouTube y después regresar a Austria.
Alejandro Martini, dueño de una radio de Villarrica y presidente regional de republicanos, le pasó su emisora para que tuviera un programa diario. La idea era que estuviera al aire durante seis meses, para familiarizarlo con los votantes de la provincia de Cautín.
En eso estaba el 27 de mayo.
Ese día le dijeron que la casa de su madre se estaba quemando.
–Fue un accidente doméstico –explica Kaiser–. Mi mamá tenía una de esas estufas con tubo y parece que se cayó un cubrecama encima. La casa se quemó completa. Yo llegué cuando aún estaban las llamas. Ella estaba sola y salió herida de eso. Hasta el día de hoy no se ha recuperado completamente.
Juan Kaiser la recibió en una casa en la que alojaba a sus visitas en su fundo. Nunca se atrevió a ir a verla:
–Yo me quedo con la mujer que conocí. No quiero ver lo que quedó.
Los hijos, en tanto, tuvieron que hacerse cargo de los gastos, ampliaciones de la vivienda y las remuneraciones de las dos mujeres que la asisten.
“Ella necesita que le preparen la comida, se preocupen de su higiene personal y, sobre todo, que no la dejen sola para evitar accidentes”, declaró una de ellas en un juicio civil.
“La carga emocional para los hijos es enorme, ya que al ver a su madre en esas condiciones es súper difícil, pese a que ya llevan hartos años en la misma situación, que lamentablemente es irreversible”, dijo la otra en la misma instancia.
Con todo eso pasando, Kaiser no lograba conectar según las encuestas que manejaba Martini.
El 25 de junio de 2021, incluso, llevaron a José Antonio Kast a la radio para que su nombre tomara fuerza.
–Un sábado lo invité al Cassis –recuerda Martini–. Creo que fue en julio. Le dije ‘pucha, Jou, no prendes aquí. No vas a salir acá, no tienes ninguna posibilidad. Él me dijo que cómo, que su apellido era conocido en Villarrica, y yo le admití que su discurso no pegaba en este electorado. Porque él era un youtuber y ese era un distrito rural que no veía internet.
Martini le sugirió que probaran en el distrito 10 de Santiago, porque tenía un perfil parecido al de Teresa Marinovic. Eso significaba, entre otras cosas, alejarse de su padre, sus hermanos y su madre convaleciente.
–Lo peleó harto. Me decía ‘puta, llevo seis meses aquí, todo el trabajo que he hecho’. Compramos un pasaje a Santiago para el martes, tuvimos una reunión en el centro con José Antonio y Antonio Barchiesi. Ahí aceptó a regañadientes ir por el 10.
El argumento que le dieron era que de los 100 mil suscriptores que tenía, 25 mil vivían en el 10. El plan, entonces, era convertir esos likes en votos.
En la elección del 21 de noviembre de 2021, Kaiser consiguió uno de los ocho cupos del distrito con 26.709 preferencias. Terminó tercero, detrás de Gonzalo Winter (FA) y Jorge Alessandri (UDI), gracias al universo principalmente compuesto por hombres mayores de 30 que conectaron con su discurso antiprogresista.
El 11 de marzo de 2022 asumió como diputado vistiendo traje, humita y haciendo una reverencia. En ese momento, Rosemarie Barents von Hohenhagen estaba en la casa que le acondicionaron, con lesiones, conectada a oxígeno, atendida por enfermeras y, como dice su exmarido, “esperando el desenlace que en algún momento se va a producir”.
Pero esa, repite el diputado Kaiser, que renunció a republicanos en enero de 2024, que cinco meses después fundó el Partido Nacional Libertario y hoy, según las encuestas, está convertido en una carta presidencial, no es una parte de su vida en la que quiera detenerse:
–En vez de andar revolviendo todo el rato en el pasado, prefiero arreglar las cosas hacia el futuro. Esa es una máxima que he hecho propia. ¿Me explico?
El diputado libertario fue muchas cosas antes de entrar a la política: el hijo de una madre declarada interdicta, un escolar desesperado por reglas, un universitario irresponsable y un youtuber rabioso. Todas esas piezas ayudan a entender quién es el hombre que las encuestas alzan como la...
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