AntroClonico
Hincha Huevas
- Registrado
- 2025/05/27
- Mensajes
- 4
- Sexo

Hola a todos,
Si, soy un clon, ya hace mas de 20 años que frecuento este sucucho, así que para que quemarme jaja. He andado horrible este último tiempo, cruzando por una ruptura en mi relación (si aún se le puede llamar así). Entre ayer y hoy en mi tiempo libre he estado escribiendo una carta de despedida hacia mi esposa, me siento horrible, no creo haber llorado nunca en mi vida como ahora, esto no le he hablado con nadie, lo que siento y quería compartirlo al menos acá, sacármelo de encima. Son sólo algunas partes de la carta, que no sé aun si está o no terminada. Como dice el título, alerta de papiro, puteen, hagan la wea que quieran, no me importa.
Recuerdo la primera vez que nos vimos, ya pasaron más de 24 años, más de la mitad de nuestras vidas, y aun así, todavía no olvido nada de ese día. Te fui a buscar al terminal, y a pesar de haber llegado media hora antes del horario de llegada, ya estabas ahí, donde mismo te dejo el bus, sola y sentada, esperándome. Yo no esperaba encontrarte aún, pero vi alguien sentada al final, no le di mayor importancia, me acerque para sentarme a esperar y me miraste, te devolví la mirada, quise decir tu nombre en forma de pregunta con la voz entre cortada, pero te abalanzaste sobre mí, estabas con una calza negra, polera gris con bordes y tirantes negros, llevabas las clásicas zapatillas Reebok de la época, eras más flaca de lo que parecías en fotos, te mire la cara, una fugaz inspección a tus pechos, pensé “para ser flaca, no está mal”, te mire tu cintura, tenía ganas de darte vuelta para mirarte la cola, pero ni bien tuve la oportunidad lo hice, no recuerdo en qué momento, solo recuerdo pensar algo similar a lo de tus pechos. Me besaste, quede inmóvil, mudo, no sabía qué hacer, ya estaba enamorado antes de verte, pero ese flechazo wow!, te habría hecho el amor ahí mismo. Estabas preciosa ese día. No tengo palabras para expresar o explicar esa hermosa sensación que tuve en ese momento, fue energía pura recorriendo mi cuerpo y alma a la velocidad de la luz. Más tarde después de almorzar, cuando nos besamos sentados en mi cama, me temblaba el cuerpo entero, vibramos juntos, nos pedíamos el uno al otro, te toque apasionadamente la cola, no me dijiste nada, después tus pechos, tampoco, era un sueño, la mujer que amaba, toda para mí. Recuerdo apretar tus nalgas, besar tus lindos pechos, besar tu vagina, gemías suavemente, te retorcías, apretabas las piernas, estaba particularmente exquisita ese día, aún recuerdo el sabor, era muy suave, dulce y salada, casi insípida, con el tiempo cambio, supongo que va cambiando con la edad, el sentirte mojada, agitada, excitada, gemías cuando nos besábamos desesperadamente, toda la pasión contenida explotando en ese momento. Al entrar en tu cuerpo diste un pequeño gemido, yo intentaba no hacerlo fuerte y rápido, ya que me habías dicho que eras virgen y si, no entraba fácil, recuerdo que después de unos días recién pudimos hacerlo más fuerte, te quejabas suavemente, tu cara se iluminaba, estabas radiante y ahí conocí el cielo por primera vez, tocaste mi semen, lo movías entre tus dedos, lo mirabas, lo inspeccionabas, fue hermoso ese momento, fue como sellar un pacto de amor. 23 días haciéndonos el amor una y otra vez, no sé si recuerdas pero calculamos que fueron entre 90 a 100 veces en esos días, y eso que te lleve a conocer muchas partes, sino cuantas veces habrían sido.
¡Qué jóvenes éramos! Solo te pido que me odies durante un tiempo pero que, cuando haya pasado el suficiente, solo me recuerdes con algo de la ternura de esos días.
Qué difícil es despedirme de Ti, te acuerdas lo doloroso que fue cuando nos despedimos por primera vez? Estabas vestida con pantalón blanco, polera negra y los zapatos negros que te regale esa vez. Esperando para subirte al bus e ir de vuelta a tu casa, llorabas desconsoladamente, me besabas una y otra vez, chocaban nuestras lágrimas al hacerlo, me abrazabas, me acariciabas la cara, llorabas y sonreías al mismo tiempo, feliz por todos esos días juntos, pero triste porque teníamos que despedirnos, me mirabas con una ternura que me desgarraba el alma, tanto como ahora. Te veías hermosa, me decías te amo, que no llore, me secabas las lágrimas, que iba a pasar rápido el tiempo hasta el invierno, te quedaste un ratito abrazándome apoyada en mi pecho, me volviste a besar tiernamente tomándome la cara, “te amo”, me mirabas, no subiste al bus hasta el último instante, quisiste estar a mi lado hasta el último segundo posible, no querías soltarme, me apretabas fuerte, del bus te dijeron que ya te subieras, me tomaste la mano, la ibas soltando suavemente mientras te ibas, mirabas hacia atrás mientras caminabas, nos quedamos mirando mientras se iba el bus, te veía llorar cada vez más y yo apretaba los dientes para no seguir haciéndolo, te leí los labios cuando me decías “te amo, como te voy a extrañar”. No debí dejarte ir nunca esa vez, quizás todo hubiera sido diferente, tal vez hubiese cambiado algo entre medio y ahora sería de otra manera. Creo que esa primera despedida fue la peor de todas de las que tuvimos, pero sin lugar a dudas no supera el dolor de la de ahora, porque en el dolor de esa vez al menos había esperanza, sabía que sería pasajero.
Todo este tiempo, si bien es verdad que te he visto con rabia en algunos momentos, pero en los últimos, sólo te he mirado con tristeza, cariño, con deseo, con amor, con ternura. Sabes, después de todo lo que formamos juntos, tanto la familia, como lo material, aún no puedo creer que nos hayamos odiado así, sin embargo, al escribirte esto, me doy cuenta que al menos de mi parte puedo decir que no te odio, y me mata saber que te sigo amando como ese primer día.
Si, soy un clon, ya hace mas de 20 años que frecuento este sucucho, así que para que quemarme jaja. He andado horrible este último tiempo, cruzando por una ruptura en mi relación (si aún se le puede llamar así). Entre ayer y hoy en mi tiempo libre he estado escribiendo una carta de despedida hacia mi esposa, me siento horrible, no creo haber llorado nunca en mi vida como ahora, esto no le he hablado con nadie, lo que siento y quería compartirlo al menos acá, sacármelo de encima. Son sólo algunas partes de la carta, que no sé aun si está o no terminada. Como dice el título, alerta de papiro, puteen, hagan la wea que quieran, no me importa.
Recuerdo la primera vez que nos vimos, ya pasaron más de 24 años, más de la mitad de nuestras vidas, y aun así, todavía no olvido nada de ese día. Te fui a buscar al terminal, y a pesar de haber llegado media hora antes del horario de llegada, ya estabas ahí, donde mismo te dejo el bus, sola y sentada, esperándome. Yo no esperaba encontrarte aún, pero vi alguien sentada al final, no le di mayor importancia, me acerque para sentarme a esperar y me miraste, te devolví la mirada, quise decir tu nombre en forma de pregunta con la voz entre cortada, pero te abalanzaste sobre mí, estabas con una calza negra, polera gris con bordes y tirantes negros, llevabas las clásicas zapatillas Reebok de la época, eras más flaca de lo que parecías en fotos, te mire la cara, una fugaz inspección a tus pechos, pensé “para ser flaca, no está mal”, te mire tu cintura, tenía ganas de darte vuelta para mirarte la cola, pero ni bien tuve la oportunidad lo hice, no recuerdo en qué momento, solo recuerdo pensar algo similar a lo de tus pechos. Me besaste, quede inmóvil, mudo, no sabía qué hacer, ya estaba enamorado antes de verte, pero ese flechazo wow!, te habría hecho el amor ahí mismo. Estabas preciosa ese día. No tengo palabras para expresar o explicar esa hermosa sensación que tuve en ese momento, fue energía pura recorriendo mi cuerpo y alma a la velocidad de la luz. Más tarde después de almorzar, cuando nos besamos sentados en mi cama, me temblaba el cuerpo entero, vibramos juntos, nos pedíamos el uno al otro, te toque apasionadamente la cola, no me dijiste nada, después tus pechos, tampoco, era un sueño, la mujer que amaba, toda para mí. Recuerdo apretar tus nalgas, besar tus lindos pechos, besar tu vagina, gemías suavemente, te retorcías, apretabas las piernas, estaba particularmente exquisita ese día, aún recuerdo el sabor, era muy suave, dulce y salada, casi insípida, con el tiempo cambio, supongo que va cambiando con la edad, el sentirte mojada, agitada, excitada, gemías cuando nos besábamos desesperadamente, toda la pasión contenida explotando en ese momento. Al entrar en tu cuerpo diste un pequeño gemido, yo intentaba no hacerlo fuerte y rápido, ya que me habías dicho que eras virgen y si, no entraba fácil, recuerdo que después de unos días recién pudimos hacerlo más fuerte, te quejabas suavemente, tu cara se iluminaba, estabas radiante y ahí conocí el cielo por primera vez, tocaste mi semen, lo movías entre tus dedos, lo mirabas, lo inspeccionabas, fue hermoso ese momento, fue como sellar un pacto de amor. 23 días haciéndonos el amor una y otra vez, no sé si recuerdas pero calculamos que fueron entre 90 a 100 veces en esos días, y eso que te lleve a conocer muchas partes, sino cuantas veces habrían sido.
¡Qué jóvenes éramos! Solo te pido que me odies durante un tiempo pero que, cuando haya pasado el suficiente, solo me recuerdes con algo de la ternura de esos días.
Qué difícil es despedirme de Ti, te acuerdas lo doloroso que fue cuando nos despedimos por primera vez? Estabas vestida con pantalón blanco, polera negra y los zapatos negros que te regale esa vez. Esperando para subirte al bus e ir de vuelta a tu casa, llorabas desconsoladamente, me besabas una y otra vez, chocaban nuestras lágrimas al hacerlo, me abrazabas, me acariciabas la cara, llorabas y sonreías al mismo tiempo, feliz por todos esos días juntos, pero triste porque teníamos que despedirnos, me mirabas con una ternura que me desgarraba el alma, tanto como ahora. Te veías hermosa, me decías te amo, que no llore, me secabas las lágrimas, que iba a pasar rápido el tiempo hasta el invierno, te quedaste un ratito abrazándome apoyada en mi pecho, me volviste a besar tiernamente tomándome la cara, “te amo”, me mirabas, no subiste al bus hasta el último instante, quisiste estar a mi lado hasta el último segundo posible, no querías soltarme, me apretabas fuerte, del bus te dijeron que ya te subieras, me tomaste la mano, la ibas soltando suavemente mientras te ibas, mirabas hacia atrás mientras caminabas, nos quedamos mirando mientras se iba el bus, te veía llorar cada vez más y yo apretaba los dientes para no seguir haciéndolo, te leí los labios cuando me decías “te amo, como te voy a extrañar”. No debí dejarte ir nunca esa vez, quizás todo hubiera sido diferente, tal vez hubiese cambiado algo entre medio y ahora sería de otra manera. Creo que esa primera despedida fue la peor de todas de las que tuvimos, pero sin lugar a dudas no supera el dolor de la de ahora, porque en el dolor de esa vez al menos había esperanza, sabía que sería pasajero.
Todo este tiempo, si bien es verdad que te he visto con rabia en algunos momentos, pero en los últimos, sólo te he mirado con tristeza, cariño, con deseo, con amor, con ternura. Sabes, después de todo lo que formamos juntos, tanto la familia, como lo material, aún no puedo creer que nos hayamos odiado así, sin embargo, al escribirte esto, me doy cuenta que al menos de mi parte puedo decir que no te odio, y me mata saber que te sigo amando como ese primer día.
)
cipa, aplique divorcio y caigase al alcohol y las putas, pa pasar el mal rato, después gym y a empezar denuevo.