Curiosamente en mi vida me he topado con muy pocos calvos. El único que recuerdo fue un jefe colombiano-japonés que tuve en Japón. Conmigo fue buena onda, pero algo me decía que no era un weón en quien confiar..
- Cuando lo conocí, necesitaba hospedaje en Nagoya así que me dejó dormir en un departamento que no tenía luz, pero donde habían cosas de gente que nunca vi (no eran cosas de él)
- Se llevó a trabajar a la obra a un "amigo" colombiano-japonés que conocía. A su esposa (colombiana también) la dejó como secretaria de la empresa ya que en ninguna parte la iban a contratar por estar embarazada.
- Dejó que vivieran en su enorme casa junto al hijo del matrimonio. La casa también era oficina de la empresa.
- El amigo falleció en un accidente en la obra, se le cayó una máquina encima, prácticamente se partió en dos.
- Para el día del velorio (el mismo del accidente), el pelao andaba abrazando y consolando a la viuda y padres del finado que también estaban en Japón
- Al poco tiempo, se supo que se estaba sirviendo a la viuda hace tiempo, incluso antes del accidente (y la maraca lloraba como Magdalena en el velorio)
- Después la policía lo fue a buscar por receptación ya que atraparon a una banda colombiana que entraba a robar a las casas y escondían las cosas en el departamento que mencioné en el primer apartado, ese que no tenía luz. La banda lo delantó a él como el receptador.
- El pelao culiao estuvo preso un tiempo y después salió libre, la maraca lo estuvo esperando y se fueron muy lejos para hacer una nueva vida con larvas incluidas.

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