Un momento que no pasó desapercibido protagonizó el recién asumido Presidente José Antonio Kast, con la poderosa piocha de O’Higgins.
El mandatario llegó casi al anochecer al Palacio de La Moneda para dar su primer discurso desde los balcones ante una multitud de adherentes. Pero antes, firmó una serie de decretos con instrucciones para algunos de sus ministros.
En una de esas mini reuniones recibió al ministro del Interior, Claudio Alvarado; al comisionado de la Macrozona Norte, Alberto Soto; y al ministro de Defensa, Fernando Barros.
Cuando procedían a firmar los documentos, la piocha se desprendió de la banda presidencial y cayó sonoramente al suelo.
El mito dice que una caída de la piocha conlleva una supuesta “maldición”.
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