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Articulos de Jack Donovan - Una Respuesta a estos Tiempos Progres

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Preciso, consiso y claro!!!!

La violencia es la partera de la historia

Así lo entendieron nuestros antepasados a punta de hierro y así lo entendemos nosotros, cualquier desviación de esa lucha que nos dejó como legado la misma historia están condenado a ser pisoteada por la misma!!!

Pasamos y pasaremos!!!!
 

Supr3me

Los Masisis me tienen Mala
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(Parte 4 mismo capitulo)


El argumento desde el fracaso es en cierta medida un ejemplo de la “falacia de la solución perfecta”, en la cual “perfecto” es hecho enemigo de lo “bueno”. El argumento desde el fracaso presupone que para que un rol pueda ser bueno, alguien en algún lugar tiene que ser capaz de vivir de acuerdo con ese rol en todo momento, todo el tiempo. Es un poco como decirle a los cristianos que no deberían molestarse intentando ser más como Cristo, porque ellos nunca serán Cristo. Para los cristianos, Cristo es una Forma perfecta, en el sentido platonista. Él es la encarnación de lo que han identificado como cualidades ideales. Ellos no esperan en convertirse en Cristo, sino sentir que al imitarlo lo mejor posible, podrán ser mejores personas. Uno podrá estar de acuerdo o en desacuerdo con los valores que le atribuyen a Cristo, pero el concepto básico de mejorarse a uno mismo a través de la imitación imperfecta es lo que importa aquí. Los hombres están imitando esencialmente lo que creen que es la Forma perfecta de El Hombre. Todos los hombres acumulan una serie de “pecados”, deficiencias y pérdidas. Los sentimientos son heridos a lo largo del camino porque todos los hombres no son igualmente capaces de imitar esta Forma perfecta. Estos hechos no son críticas válidas contra las virtudes viriles.


Llamaríamos a esta “La Falacia de la Forma Imposible”.

Estas virtudes masculinas deberían ser consideradas por su propio derecho, no rechazadas porque un hombre no pueda ser la encarnación completa de los ideales masculinos todos y cada uno de los días de su vida.

¿Es mejor para un hombre ser “abierto o circunspecto”?

¿Es mejor para un hombre ser “vulnerable” o invulnerable?

¿Es mejor para un hombre tener alto estatus en el grupo o bajo estatus en el grupo?

¿Es mejor para un hombre ser exitoso o fracasado?

¿Es mejor para un hombre ser tenaz o delicado?

¿Es mejor para un hombre seguro de sí mismo o aprehensivo?

¿Es mejor para un hombre ser autosuficiente o dependiente?

¿Es mejor para un hombre ser agresivo o pasivo?

¿Es mejor para un hombre ser violento o no violento?

¿Es mejor para un hombre ser atrevido o temeroso?

Cada una de estas preguntas pueden ser preguntadas independientemente y las “mejores” respuestas variarán de acuerdo a la disposición sicológica propia y la situación a la mano. Podríamos hablar haciendo voz de Yoda-sensei y alcanzar respuestas inesperadas, ponderosas. Podríamos citar excepciones a reglas generales e instancias de “demasiado de una cosa buena”. Pero si nos referimos de nuevo a la lista de predicciones para los mamíferos macho en la cual la selección es mayor para los machos, veremos que muchas de estas virtudes viriles están asociadas con diferencias biológicas entre los sexos y que “nuestra positiva proscripción de masculinidad en nuestra cultura” refuerza comportamientos que han ayudado a los hombres a competir exitosamente en contra de otros hombres. Nuestro heredado e inherente ideal masculino es el severo pero profundo consejo de nuestros padres antepasados. Es “lo innato” (nature) trabajando en armonía con “lo adquirido” (nurture).

El segundo argumento en contra del rol masculino como es caricaturizado por Brannon fue que este consejo no es más necesario—el argumento de que “la masculinidad no es más necesaria”. Hay algo en este argumento. El filósofo Nassim Nicholas Taleb recientemente escribió que, “Lo opuesto a la masculinidad no es cobardía; es tecnología”[37].

The Forty-Nine Percent Majority (La Mayoría del cuarenta y nueve por ciento) contiene un ensayo por el sociólogo John H. Gagnon titulado “” (Fuerza física, una vez trascendente). Gagnon argumentó que mientras los juegos deportivos de los chicos siguen produciendo jerarquías sociales basadas en la fuerza física y la destreza, en la adultez la fuerza física y la destreza tienen poco valor económico debido a los avances en la tecnología. Esto es probablemente más cierto hoy a lo que fue en 1976. Habiendo pasado cinco años llevando bandas trotadoras y mancuernas arriba y debajo de los gimnasios caseros de los ricos –para que puedan “ponerse en forma”—estoy muy consciente de que el trabajo duro no paga tan bien como la neurocirugía.

Gagnon afirmó que en complejas naciones industrializadas, la fuerza no justifica las jerarquías patriarcales tan convincentemente como solía hacerlo. La “cualidad cerebral” de la guerra moderna, él imaginó, ejemplificaba el loco vago discapacitado retratado por Dr. Strangelove en una de las películas de Kubrick. Esto es una exageración. La guerra moderna sigue siendo extremadamente demandante físicamente. Los soldados a menudo tienen que cargar sus poderosas armas automáticas en terrenos hostiles. Los conflictos actuales del tipo “Estado contra guerrilla, insurgente o terrorista” hace un futuro cercano de guerras que se resuelven con tan solo presionar un botón, cada vez más lejano.

En las “economías del conocimiento” del primer mundo, es cierto que en general las virtudes marciales (virtus para los antiguos romanos) de nuestros ancestros pueden perjudicar a un hombre. Defender su honor puede probablemente meterlo en prisión. Los hombres se encuentran a sí mismos pasando un tiempo encerrados por riñas, por no decir duelos. Pocos hombres tienen una vida decente de hacer trabajo físico. Incluso industrias como la construcción están tan altamente reguladas y cuidadosamente administradas por abogados y compañías de seguros de tal manera que atrevidas aplicaciones de fuerza y habilidad son desalentadas por lo que los empleados estrella llevan corsés para la espalda y chalecos reflectivos naranja en los que se lee “LA SEGURIDAD ES PRIMERO”.

Este es el mundo en el que vivimos, aunque es también verdad que naciones ricas se basan fuertemente en el riesgoso y duro trabajo de hombres que viven en países más pobres. Aún así, debemos ser cuidadosos y no confundir entre “moderno” y “mejor” o “permanente”. ¿Es nuestro arreglo contemporáneo mejor? ¿Si es así, entonces para quienes? ¿Cui bono? ¿Es permanente? ¿Las cosas seguirán siendo de esta manera? ¿Alguna vez necesitaran los hombres volver a ser fuertes o valientes? ¿Si abandonáramos las virtudes masculinas que han caracterizado el rol masculino durante toda la historia humana, quién será voluntario para arriesgar su vida para protegernos de los hombres que no han abandonado aquellas virtudes? ¿Dado que es natural para los hombres, o al menos para una porción de ellos, desear el conflicto y arriesgarse, seguirán tomando esos riesgos si son despreciados por ello—si todo lo que les ofrecemos es un cheque? ¿Miran los hombres programas de televisión acerca de los pocos hombres que quedan quienes hacen sucios y peligrosos trabajos, tan solo por curiosidad o porque secretamente odian sus propias debilidades y sus vidas predecibles a prueba de niños para fantasear que hacen algo donde sus acciones tienen consecuencias inmediatas y significativas?

El tercer argumento principal en contra del rol masculino tradicional es que “la masculinidad causa inaceptables daños colaterales”. Hombres pro-feministas, al ser feministas, están preocupados principalmente por cómo las mujeres han sido heridas, subyugadas o incomodadas por estructuras sociales patriarcales. Las mujeres, en su mayor parte, ganan muy poco como resultado de conflictos violentos entre hombres y tienen demasiado que perder. Los hombres ganan estatus, derechos para jactarse y, al menos en los viejos días, varios tipos de culitos. Las mujeres pueden llegar a perder sus medios de apoyo y protección y, al menos en los viejos días, estaban en riesgo de ser raptadas, violadas y embarazadas por un nuevo “marido”.

Y aún así, las mujeres han clamado a menudo en pro de la guerra, porque hay algo que decir para pertenecer a un grupo de victoriosos hombres de alto estatus. Por ejemplo, el movimiento de la “pluma blanca” durante la Primera Guerra Mundial. Las mujeres en Gran Bretaña le daban plumas blancas –simbolizando cobardía—a hombres que no estaban en uniforme. Esta es difícilmente la primera y la última vez en que las mujeres incitaron a los hombres a ir a la guerra. Más recientemente, muchas estadounidenses pidieron venganza por la destrucción del World Trade Center el 11 de Septiembre de 2001. En un nivel interpersonal, la mayoría de los hombres están familiarizados con el escenario en que una mujer “firma un cheque que él tendrá que canjear”. Algunas mujeres son conocidas por provocar conflictos entre hombres al gritar de forma casual palabras incitadoras, insultos y amenazas –precisamente porque de ellas no se espera que peleen. Las mujeres a menudo pueden hablar mierda con impunidad.

Aunque algunas veces los hombres provocan problemas, es verdad que las mujeres y los niños han sido a menudo las víctimas de las guerras y los conflictos que ni empezaron ni querían desde un comienzo. Esto es, claramente, injusto –especialmente si se cree que los sexos son básicamente intercambiables y lo que es bueno para el ganso es bueno para la gansa. Si usted puede ver a los hombres y a las mujeres como dos animales humanos apenas diferentes entre sí con estrategias reproductivas en conflicto, luego entonces, la “justicia” y la “igualdad” son objetivos imposibles. EN lugar de intentar de imponer una obsoleta igualdad entre manzanas y naranjas, la pregunta se transforma, “¿Cuán justo es suficientemente justo?”

Con frecuencia se afirma que los hombres en sí mismos son el daño colateral de su propia agresiva búsqueda de estatus, pero esta línea de pensamiento nos regresa al argumento falaz del fracaso, anteriormente enunciado y contradicho.

A pesar de sus habladurías, dudo que las personas quieran realmente la justicia, la igualdad o la “paz”. Estrategias ideadas tener la paz y la igualdad a nuestro alcance invariablemente blandean el hacha de la coerción violenta, quitándosela a las manos de un grupo y pasándola a las manos de otro. Este –no la “igualdad”—ha sido el logro del feminismo. Por la primera vez en la historia, al menos en esta escala, las mujeres blandean el hacha del Estado por encima de los hombres.

Los autores de The Forty-Nine Percent Majority (La Mayoría del cuarenta y nueve por ciento) explícitamente creían que las mujeres estarían mejor hechas para gobernar hasta que los hombres fueran curados de su masculinidad y se liberaran del código penal del rol masculino. Mientras ellos y sus herederos intelectuales se posicionaron a sí mismo como expertos al explorar un nuevo campo de estudio, la suya no fue una expedición en búsqueda de la verdad. Ellos eran fervientes feministas desde un comienzo y sus caricaturizadas malinterpretaciones de la masculinidad propaganda diseñada para difamar a los hombres, trivializar la masculinidad y valorizar a las mujeres. A menudo, su presunción básica acerca de la flexibilidad de los roles de los sexos y la naturaleza humana estaban basados en desacreditada y parcializada antropología. Algunas veces, su trabajo fue claramente una venganza intelectual por haberse sentido inadecuados en el mundo de los hombres. Sus argumentos primarios en contra de los tradicionales modelos de masculinidad son subjetivos, falaces y parcializados. Sus conclusiones están en conflicto con la naturaleza humana, las conclusiones de biólogos evolucionistas y modelos interculturales de ideales masculinos a través de la historia.


¿Cuándo y donde la mayoría de los hombres no ha querido ser conocido por la fuerza, la valentía y el éxito?

¿Cuándo y dónde no se han preocupado por su posición esntre los otros hombres?

¿Cuándo y dónde han querido ser conocidos como “debiluchos”/”Afeminados”/”mariquitas”?

Cualquier respuesta será invariable e inevitablemente referencia desesperada a grupos de hombres que son raros, escasos, separados y excepcionales.


Brannon estuvo en lo correcto respecto de alguno de los temas básicos de la masculinidad, pero éstos no son temas “americanos” y no están ligados a ninguna época o lugar en particular. Ellos pueden ser aislados del erróneo ruido de su presentación para ser universalizados.

El estatus de un hombre como hombre, su identidad masculina –su honor—ha sido tan crítico a su sentido de valor propio que a través de la historia humana innumerables hombres y mujeres han trabajado para darle forma a la “Forma” de la masculinidad para reflexionar sus propios intereses y valores. El orgullo masculino puede ser el bien más grande para un hombre y su mayor debilidad. La gente usa el sentido de identidad de un hombre para manipularle. Algunas veces “sé un hombre” (man up) simplemente significa “haz lo que quiero”.

La gente de la calaña de Brannon juega un juego interesante. Saben muy bien que los hombres están preocupados por su reputación como hombres. Saben muy bien que los hombres quieren ser vistos como fuertes por lo que los incitan y les dicen que su deseo por la fuerza es lo que los hace débiles. Los reimaginadores le dicen a los hombres que reimaginen la fuerza.

¿Abandonar su preocupación por la fuerza o reimaginar la fuerza en pro de los mejores intereses de un hombre?

Depende del hombre y del contexto. La respuesta es filosófica, subjetiva e incierta. Lo que sí es cierto es que al abandonar su procupación e interés en la fuerza o al reimaginar la fuerza él estará sirviendo los intereses de aquellos que le dicen que cambie.
 

ruizvial

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aunque en algunos aspectos choca filosoficamente con una sociedad de simbolos e informacion, en lo general hay altisima calidad de argumentos.

"sissy stuff" ... esta sociedad chilena tiene mucho de eso y en los medios se promociona como si fuera algo correcto ... :nonono:
 

Supr3me

Los Masisis me tienen Mala
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"Convertirnos en los nuevos bárbaros" - Jack Donovan




(Trascripción del discurso de la conferencia de 2013, del The National Policy Institute, publicada en Radix Journal)


Podría haber un colapso.

Podría suceder. Podría suceder mañana.

Dioses vengativos podrían lanzar piedras desde el cielo, limpiando la tierra con incendios e inundaciones. Podría haber sangre en las calles y crujir de dientes. Una plaga de langostas o abejas asesinas, alguna gripe china, o el Apocalipsis Zombie.

Tus tarjetas de débito podrían vaciarse y tus "inteligentes" smartphones podrían volverse realmente tontos. Podríamos ser forzados a agruparnos juntos en bandas primarias y luchar por la supervivencia. Podríamos ser forzados, por circunstancias ajenas a nuestro control, a redescubrir formas de vida más familiares a nuestra especie (a nuestros cerebros ancestrales) que esta interminable y banal extensión de parques empresariales y centros comerciales.

O podría llegar el día en que, como un león, mueras igual que naciste: pateando y gritando, cubierto de sangre ajena.

Tiene un cierto atractivo.

Pero si bien cualquiera o todas estas cosas podrían suceder (y podrían suceder mañana), también es posible que este corrupto y descompuesto sistema, pueda arrastrarse durante un tiempo muy largo.

Sí, debería fallar catastróficamente. Merece fallar. Pero no importa lo mucho que el mundo necesite ajustar cuentas o un botón de reinicio. Es mucho más fácil a nivel del día a día para las personas en todos los niveles de la sociedad, seguir parcheándolo y hacerlo lo mejor que puedan, hasta que se queden sin cinta adhesiva.

Así... hasta que llegue ese día... hasta que todo el mundo se quede sin cinta adhesiva... Hasta entonces, casi todo el mundo, incluso los líderes de América, parecen estar de acuerdo en que Estados Unidos está en declive.

Y durante ese declive, podemos esperar ver más de lo que ya hemos visto. Para la mayoría de la gente, eso significará un "progresivo" descenso en la calidad de vida y el deterioro de sus expectativas.

Lo que no vamos a ver es un "gran despertar" o un cambio dramático del liderazgo o de la dirección. La gente que dirige Estados Unidos no va a "entrar en razón".

Mientras Estados Unidos declina y se convierte en un Estado fallido, las corporaciones, hombres de negocios y burócratas que lo dirigen seguirán predicando el globalismo, el multiculturalismo y el feminismo.

Continuarán condenando cualquier cosa que pudiera ser considerada racismo o tribalismo (especialmente entre los blancos) hasta que estén con seguridad en minoría. Continuarán condenando "el sexismo masculino", el patriarcado, y seguirán promoviendo todo tipo de sexismo femenino que emascula o devalúa a los hombres. Continuarán promoviendo la reverencia hacia su propia clase sacerdotal académica al tiempo que condenan como "extrema" cualquier creencia religiosa que se oponga a la autoridad moral de las creencias progresistas. Continuarán promoviendo la dependencia del Estado para la seguridad, los ingresos y la atención sanitaria; para la vida misma.

Y, no importa cuántos "conflictos" agraven, cuanta gente maten o encarcelen o cómo de militarizados se vuelvan sus matones de la policía estatal, ellos seguirán condenando oficialmente "la violencia".

Seguirán haciendo todo esto porque tiene mucho sentido... para ellos.

Si fuerais los gobernantes y secuaces de una nación en decadencia, cuyos habitantes fueran obligados a perder riqueza y estatus, y quisierais proteger vuestros propios intereses y mantener vuestras cabezas, ¿Por qué no ibais a querer mantener a esas personas aisladas, castradas, débiles, dependientes, sin fe, temerosas y "no violentas"?

Caudillos pueden ir y venir, pero no veo ninguna razón por la cual el mensaje vaya a cambiar.

Muchos de ustedes pueden verse a si mismos como hombres civilizados. Hombres cuerdos en un mundo cada vez más loco, vulgar y bárbaro.

Pero ¡Se equivocan! Ustedes, son los nuevos bárbaros.

El mensaje oficial seguirá:
  • Si crees que no todos los hombres son creados iguales
  • Si crees que los hombres libres deben tener acceso a armas de fuego
  • Si crees que no se puede confiar en el gobierno para regular todos los aspectos de tu vida
  • Si crees que raza significa sangre y herencia, y no sólo "color de piel"
  • Si observas que los hombres y las mujeres son diferentes y crees que deberían tener diferentes roles
  • Si crees que los hombres deben actuar como hombres
  • Si crees que los desfiles del orgullo gay y el matrimonio homosexual son ridículos
  • Si crees en alguna "religión ancestral"
Si crees todas o alguna de estas cosas, entonces, de acuerdo con el Estado y las corporaciones, el mundo académico y los medios de comunicación, eres un estúpido, psicopata, campesino, neo-nazi, misógino, maltratador, homofóbico y reaccionario Neanderthal.

Lo sabes. Báilalo. Haz con ello un techno remix. Porque no hay error: ustedes son peligrosos, traidor y muy posiblemente sediciosos.

Bueno, esto me recuerda las "elocuentes" palabras del rapero Eminem:


I am whatever you say I am
If I wasn't then why would I say I am
In the paper, the news, every day I am
Radio won't even play my jam

---------------------------

Soy lo que tú digas que soy
Si no lo fuera entonces por qué diría que lo soy
En el periódico, las noticias, todos los días estoy
La radio nunca pondrá mi canción

No importa lo que creas que eres. Tú eres lo que sea que digan que eres. Controlan el mensaje. No importa como de razonable creas que es tu mensaje, la radio nunca pondrá tu canción. No importa lo que ustedes piensen que son, para ellos, son los bárbaros. Así que asumidlo... sedlo. Y, si vais a ser los bárbaros, entonces, empezad a pensar como bárbaros.

¿Qué significa esto? ¿Qué significa ser un bárbaro? Clásicamente, un bárbaro es alguien que no es del Estado, de la polis. El bárbaro no está debidamente civilizado de acuerdo a la norma vigente del Estado. Sus costumbres son extrañas y tribales. El bárbaro es un extraño, un extranjero.

¿Cómo debe cambiar el pensamiento de un hombre, cuando está alienado por su Estado de nacimiento?

¿Cómo pasa un hombre de ser un hombre de la polis, a ser un extraño (un bárbaro) en su propia patria?

Estas son preguntas importantes, porque si no veis ninguna solución política viable a la inane e inhumana trayectoria del Estado progresista (y yo no la veo), entonces cualquier cambio significativo va a requerir mucho más que recogidas de firmas o apelar al "sentido común", o elegir al candidato adecuado.

Lo que necesitas es crear un cambio fundamental en la forma en que los hombres se ven a sí mismos y su relación con el Estado. No te preocupes acerca de cómo cambiar el Estado. Cambia a los hombres. Corta el cordón. Déjalos nacer a un estado mental más allá del Estado.

Muéstrales cómo convertirse en bárbaros y romper con la influencia del Estado. ¿Cómo se hace eso? Bueno, eso es algo que voy a estar pensando y escribiendo durante los próximos años.

Pero puedo ofrecer cuatro líneas de pensamiento que creo que podrían ser de utilidad.



1. SEPARARNOS "NOSOTROS" DE "ELLOS"


Esta conferencia es sobre el futuro de la identidad. ¿Qué identidad? ¿De quién estamos hablando? ¿Quién es nosotros? Cuando hablo con los chavales sobre lo que está pasando en el mundo en este momento, rápidamente me dicen lo que (nosotros) deberíamos hacer al respecto, pero ¿Quién son esos "nosotros"?

¿Tú y las corporaciones que te venden comida basura, arruinan tu tierra y externalizan los puestos de trabajo? ¿Tú y los "expertos" cómplices que convierten tus valores morales en "problemas psicológicos"? ¿Tú y los medios de comunicación pagados para que se burlen de ti? ¿Tú y los banqueros de Wall Street que financializaron la economía para su propio beneficio a corto plazo? ¿Tú y los burócratas que quieren desarmarte y microgestionar cada aspecto de tu vida? ¿Tú y los políticos que abren las fronteras y se afanan en complacer a un nuevo grupo de votantes potenciales en lugar de trabajar por los intereses de los ciudadanos reales del país que juraron representar?

¿Ese "nosotros"?

Los estadounidenses, sobre todo, están acostumbrados a hablar en términos de “We the people”. Pero hay 300 millones de peoples en los Estados Unidos y eso es una gran cantidad de "nosotros". Sé más específico.

Sé más tribal.

Uno de los mejores consejos escritos que he tenido es éste: nunca digas "personas" cuando quieres decir "hombres". Bueno, mi consejo es que nunca digas "nosotros" cuando quieres decir "ellos" y nunca digas "nuestro" cuando quieres decir "suyo". Deja de usar lenguaje democrático. Deja de pretender que todos estamos en el mismo equipo, porque no lo estamos. Y no tenemos que estarlo. Decide quién te importa realmente. Averigua lo que teneis en común. Definid vuestros límites. Decidid quién está dentro y quién está fuera. Las personas que están dentro son "los nuestros". Esas personas son "nosotros". Todos los demás son "ellos".


2. ¡DEJA DE ENFADARTE PORQUE LAS COSAS NO TENGAN SENTIDO!


Casi nada de lo que se lee o se escucha en las noticias hoy parece tener ningún sentido en absoluto.

La gente se siente tan enfadada, tan frustrada, tan traicionada. Es como si "nuestros líderes" fueran locos o estúpidos, o ambas cosas. No tiene sentido poner a las mujeres en la infantería. ¡Esto es obviamente una locura! No tiene sentido animar a los chavales a pedir préstamos universitarios que nunca serán capaces de pagar. No tiene sentido invitar a gente al país cuando no puedes permitirte el lujo de cuidar de las personas que ya están aquí. ¡Es un disparate!

No tiene sentido empezar guerras y luego decir que estás tratando de "ganar los corazones y las mentes." ¡La guerra no es una buena manera de ganar los corazones y las mentes! ¡Y tener que preocuparse por los corazones y las mentes no es una buena manera de ganar una guerra!

No tiene sentido que banqueros y CEOs consiguan contratos blindados y se vayan de vacaciones o consigan empleos en la administración tras, a sabiendas e intencionalmente, destruir empresas, trabajos, vidas, el medio ambiente; ¡Segmentos enteros de la economía!

Pero si te das cuenta de que ellos (la gente que dirige el país) están haciendo cosas para beneficiarles a ellos y no a ti, todo cobra perfecto sentido.

Considera la posibilidad de que a los líderes de Estados Unidos realmente no les importa si los soldados estadounidenses viven o mueren. Considera la posibilidad de que a las universidades y los banqueros norteamericanos no les importa si vives el resto de tu vida en deuda con ellos. Probablemente lo prefieran. Considera la posibilidad de que los políticos estadounidenses se preocupen más por mantener sus puestos de trabajo a corto plazo y tener buena imagen en los medios de comunicación que acerca de lo que ocurre con la gente de su país a largo plazo. Considera la posibilidad de que "tú" no eres parte del "nosotros" del que "ellos" se preocupan. Te prometo que si meditas sobre esto, las cosas van a empezar a cobrar mucho más sentido.

Si dejas ir la idea de que se supone que estas personas se preocupan por ti o por el país, y te permites a ti mismo verlos como bandas e individuos que trabajan para promover sus propios intereses, puedes relajarte y apreciar su astuta estrategia.

Deja de lado las expectativas absurdas sobre lo que estas personas deberían estar haciendo. Da un paso atrás y obsérvalos como lo que son. No te enojes. No te indignes. Sé sabio.

Como recomienda Nietzsche: vive libre de preocupaciones, burlón y violento.


3. DES-UNIVERSALIZAR LA MORAL


Los hombres que han sido criados con valores "Occidentales actuales" americanos e igualitarios, quieren ser "buenos hombres." Quieren ser justos y equitativos, y quieren serlo con todos. Esto puede resultar absolutamente paralizante.

Realmente crea un conflicto interno en los hombres (hombres buenos) que son especialmente atléticos o que tienen algún trasfondo militar o policial. Fueron enseñados para creer firmemente en el espíritu deportivo y la igualdad ante la justicia.

Quieren hacer "lo correcto", sin excepciones. Quieren ser Batman.

Sin embargo, también está en la naturaleza de estos hombres (incluso más que en otros hombres) pensar vertical, jerárquicamente, de forma tribal, pensar en términos de "nosotros" y "ellos". Evaluar a los demás de forma natural, primitivamente, por las virtudes tácticas masculinas de fuerza, coraje, maestría y honor.

Pero tan pronto como el partido de fútbol o la película de superhéroes ha terminado, la América progresista vuelve a odiar y castigar esas virtudes. La América progresista vuelve a odiar y castigar a los hombres que actúan como hombres. Estos "buenos tipos"... estos chicos que quieren ser héroes son inculpados, utilizados, descartados y tratados como si fueran basura.

No importa cuál sea el mensaje progresista estadounidense, cuando se trata de hombres que actúan como hombres (especialmente hombres blancos) a nadie le importa realmente si son tratados con justicia o equidad.

Sin embargo, estos "buenos tipos" no quieren excluir a las mujeres de nada, porque les parece injusto. Tienen hermanas y madres y quieren que todo el mundo tenga una oportunidad. Pero a las mujeres (como grupo) no les importa cuando los hombres se sienten excluidos. De hecho, cuando los hombres se oponen a cualquier cosa, grupos de mujeres son las primeras en llamarlos "quejicas" y "perdedores".

A los "buenos" chicos blancos les importa lo que sucede a las personas negras como grupo. Quieren asegurarse de que los negros son tratados con justicia e igualdad y se apartan de su camino para asegurarse de que no están "discriminándolos".

¿A las personas negras como grupo les preocupa lo que le sucede a la gente blanca como grupo? ¿A un padre mexicano con tres bebés le importa si un chico blanco de los "suburbios" puede conseguir o no un trabajo de verano en los campos?

El problema con estos valores occidentales actuales es que funcionan mejor como valores intra-tribales.

Sólo funcionan cuando todo el mundo está conectado y es interdependiente. La equidad y la justicia y el buen espíritu deportivo promueven la armonía dentro de una comunidad. Pero en algún momento, tienes que trazar esa línea. Tienes que decidir quién es parte de esa comunidad y quién no lo es.

No se puede jugar limpio con gente a quien no les importa si eres barrido del mapa. No tienes que odiar a todo el que no es parte de tu tribu, pero es una estupidez seguir preocupándote de personas que no se preocupan por ti.

Estos tipos heroicos son los guardianes naturales de cualquier tribu, pero sus naturalezas heroicas se desperdician y abusan cuando se les pide proteger a todos, incluso a los enemigos y los ingratos y a aquellos que los desprecian.

Si los Bárbaros Occidentales pretenden aferrarse a cualquier porción de su identidad y herencia occidental, necesitan resolver estos conflictos morales.

No necesariamente tienen que abandonar la moralidad o la virtud moral, pero tienen que colocarse su égida y convertirse, como en la República de Platón, en los "nobles perros guardianes que son amables hacia aquellos que les son familiares y lo opuesto hacia los extraños."

Ser moralmente responsable. Pero sólo hacia la tribu.

Si pretenden prosperar y perdurar en una nación en declive, los Nuevos Bárbaros deben renunciar a la trágica y malinterpretada rutina del héroe y darse cuenta de que no son Batman. ¿Por qué alguien querría serlo?


4. VOLVERNOS INDEPENDIENTES DEL ESTADO, E INTERDEPENDIENTES UNOS CON OTROS


Los Estados Unidos de América, y sus empresas matrices, ofrecen una amplia gama de productos y servicios. Todos ellos llevan hilos atados y cuanto más dependes de ellos, más fácil les es controlarte como una marioneta.

En realidad no es una gran amenaza para ellos si te conectas y das un "like" a una página antisistema, o desahogas tu solitaria rabia impotente en algún mensaje, siempre y cuando el resto de tu identidad se pliegue perfectamente al estilo de vida burgués americano.

Siempre y cuando sigas acudiendo a tu puesto de trabajo semi-productivo en una gran corporación y te mantengas ocupado durante 40 o 50 o 60 horas a la semana, para poder adquirir su amplia gama de productos y servicios.

Y luego, en el tiempo que te queda libre, puedes conectarte, y ser online el tipo ortodoxo, o el romano, o el odinista, y publicar fotos chulas de vikingos y centuriones y cruzados.

Pero eso no es una identidad real, una tribu real o una comunidad real. Por todos los medios que puedas, utiliza el Estado progresista y toma todo lo que puedas de el mientras todavía hay algo que tomar. Pero si realmente quieres algún tipo de "estilo de vida alternativo" a lo que el Estado ofrece, si quieres mantener cierto tipo de identidad tribal que puede soportar el declive de los Estados Unidos y el colapso -también conocido como ausencia súbita de adecuados productos y servicios-, en lugar de hacer "organización de comunidades" en Internet en pijama o ropa interior, o retirarte a un apartado refugio rural con tu esposa e hijos, aproxímate a algunas de esas personas de Internet y vivid cerca unos de otros. Tomad una barriada o un complejo de apartamentos, iniciad negocios y prestad servicios que la gente realmente necesite.

Es genial tener a escritores y pensadores, pero también necesitáis mecánicos, fontaneros y costureras. Servid a todos, pero sed leales a la gente "de la familia" y convertidlos en "los míos."

No tiene por qué ser algo formal. No emitáis un comunicado de prensa. Simplemente comenzad a construir en silencio una comunidad de hombres y mujeres de ideas afines en alguna parte. En cualquier lugar.

No os preocupéis por crear algún movimiento político masivo o reclutar miles o millones de personas. No os preocupéis acerca de cómo cambiar el Estado. Los bárbaros no se preocupan acerca de cómo cambiar el Estado. Eso es para hombres del Estado - que creen en el Estado, y pertenecen al Estado.

Apuntad a unas 150 personas. Una pequeña comunidad entretejida de personas que trabajan conjuntamente para llegar a ser menos dependientes del Estado y más dependientes unos de otros.

Los inmigrantes recientes -muchos de los cuales son, literalmente, "no del Estado"- pueden servirnos como ejemplo. No fue hace mucho tiempo que irlandeses e italianos vivían en comunidades insulares. Pensad en las partes Rusas de las grandes ciudades hoy.

Mirad a lugares como Chinatown en San Francisco: cada pocos bloques, se ve estos edificios marcados solo en escritura china. Algo. . . algo. . . algo. . . "Asociación Benéfica." Suena bien, ¿Verdad? Podría ser una tapadera para la mafia de las Tríadas. Podría estar allí para ayudar a escolares chinos. No tengo ni idea. Pero estoy seguro de que es para el pueblo chino. También hay oficinas médicas y asesorías jurídicas y talleres de reparación y tiendas de comestibles. Existe toda una red de personas que cuidan de su propia gente primero.

Hay ahí una comunidad de personas que son exclusivos, insulares e interdependientes. Acuden unos a otros primero para cuanto necesitan. Son más difíciles de vigilar y más difíciles de controlar. Son menos dependientes del Estado y más dependientes entre sí. Y cuando llegue el colapso, cuidarán unos de otros ante todo, mientras el resto del mundo está esperando a que el Estado "haga algo."

Quienquiera que sea vuestro "nosotros", cualquiera que sea vuestra "tribu", es sólo una idea en vuestras cabezas hasta que tengáis un grupo de personas verdaderamente interdependientes que compartan el mismo destino. Eso es lo que es una tribu. Eso es lo que es una comunidad. Ese es el futuro de la identidad en América.

La tierra pertenece a aquellos que la toman y logran mantenerla. Y esta tierra ya no es vuestra tierra o mi tierra; oficialmente es su tierra. Puede que no seáis capaces de recuperarla, al menos no de momento, pero podéis llegar a convertiros y vivir como felices bárbaros, como intrusos en el interior, y trabajar para construir los tipos de comunidades resistentes y redes de personas con las habilidades necesarias, que puedan sobrevivir el colapso y preservar vuestras identidades después de la Caída.
 
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