Hermoso gato, Botón

.... aunque no está enojado sino solamente atento.
Acá, con el señor Artemio Naín en su casita de Huentemó (costa pacífica de Chiloé), el mes pasado.
A don Artemio lo habíamos conocido el 21 de septiembre de 1989 en lo que en ese entonces era un refugio junto al puente colgante de Cucao -que ahora desapareció- donde nos guarecimos para esperar que amainara un feroz temporal de lluvia y viento que terminó por aislar toda la zona por casi 5 días.
Durante la espera, conversamos, tomamos un té que preparamos cin la cocinilla y conversamos con don Artemio, que en esos tiempos cabalgaba los 30 kms. desde Huentemó en 2 días (requería pasar por la playa y vadear dos ríos sin puente), nos tomamos una foto y luego, ya que el temporal no cesaba, nos echamos a andar mientras que don Artemio decidió aceptar irse en una única camioneta que pasó por ahí y que intentaría cruzar hasta Huillinco (no quería irse dejándonos allí, pero insistimos en que ocupara el único lugar disponible).
Durante estos más de 20 años, los recordábamos casi diariamente porque, entre conversación y conversación, nos contó de unos gringos que una vez habían pasado por su casa, que se habían alojado allí y habían quedado de mandarle unas fotos, pero que nunca volvió a saber de ellos:
'¿Qué habrá sido de ellos?' decía,
'Se habrán muerto, creo yo....'.
Esa parte, el "se habrán muerto", es una frase que usamos desde entonces para referirnos a personas de las que no tenemos noticias hacer tiempo, y que se la debemos a don Artemio; para que no creyera que nos habíamos muerto, le enviamos su foto, pero no tuvimos nunca noticias de él.
Este año preguntamos por él y supimos que estaba vivo y que tenía una casa cerca de la playa que compartía con su señora, que habla sólo dialecto huilliche, hasta donde lo rastreamos y llegamos.... ¡y se acordaba del encuentro de 20 años antes!
Nos tomamos muchas fotos, compartimos un mate y, ya de vuelta en Santiago, le enviamos sus imágenes, ahora con ayuda de otros residentes de la comarca que, con celular, son más fáciles de ubicar y que se encargaron de entregárselas.
Ahora, el próximo invierno, volveremos a visitarlo y le llevaremos un par de kilos de yerba mate
Aguantadora, que es la que le gusta.
Esa es la historia de estas fotos.