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Los traidores del pueblo, disfrazados de luchadores sociales.

4rmisael

The Resistance
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Llevamos ya casi 2 semanas de protestas, en donde los famosos "luchadores sociales" se han dedicado a literalmente dejar sin nada al ciudadano común.
¿Han visto alguna vez una barricada en Camino el Alba, o en Kennedy?
La respuesta es clara: no.

A esta manga de weones se les chupa ir a huevear a quienes realmente llevan las riendas del país y atacan siempre al que no tiene como defenderse: Maipu, Puente Alto, La Cisterna... En general a la periferia. Recien hace 2 dias los "luchadores" tuvieron los huevos de ir a dar jugo al congreso y los echaron cagando: Como los echaron fueron de nuevo a donde siempre, a atacar a la gente que no tiene nada que ver. Hablo de las marchas, de los saqueos y de los destrozos. El hecho de quemar el metro no le afecto al estado mas de lo que afecta a la gente que ahora no tiene como chucha ir a trabajar, se las dan de choros con locales de sus mismos barrios como si la gente que trabajara allí fuera de las condes, vitacura o tuviera algo que ver con las leyes que nos oprimen. En los barrios altos tienen parques, plazas, mobiliario publico. Lo poco y nada que tenemos acá van y lo rompen los mismos weones de siempre.

Hay esquinas que esperaban por años un PUTO SEMAFORO, y basta cualquier dia para que venga el weonaje de siempre a romperlo.
Las barricadas y los destrozos: de Plaza Italia para abajo. El centro de Puente alto ya no existe, no hablamos de las grandes tiendas, hablo de Pymes y kioskos. El otro día la Brigada Ramona Parra dándoselas de justiciera social hackeando paginas de Pymes, a ese nivel de "justicia social".
Yo vivo en maipú, a 5 Minutos del metro las parcelas. A mi me servía ese metro, y yo creo que a todos acá les servía. Ahora es una estructura humeante que los weones de siempre usan para reunirse a hacer fogatas; que no sirve para nada. Wena, ya no esta el alza de los famosos 30 pesos pero tampoco tenemos metro.
¿Esa es la justicia social con la que se llena el hocico este grupo de weones?
¿Cagarse siempre al que tiene menos?
Yo no estoy en contra de las demandas sociales, sabemos que este país es mas injusto que la chucha. ¿Pero por que siempre quienes pagan y tienen que sufrir sus putas protestas somos nosotros?
  • Los sacos de huea de ANDHA siempre salen a dar jugo a Las Rejas o a General Velasquez, como si el banquero al que no le pagaron viviera allí y fuera el quien se mama el taco.
  • En la villa Francia se pasan quejando de que no tienen áreas verdes, o semáforos pero no se pierden un día del joven delincuente para hacer cagar todo, y la gente que vive en la periferia como siempre es la que paga el pato teniendo que encerrarse en sus casas.
Tenemos un presidente mediocre que le quitó el piso a las fuerzas de orden para tratar de no quedar mal con nadie, un PC/FA oportunista que quiere a toda costa imponer su sistema de mierda sin importar lo que le pase al resto.
Sin contar esto, tenemos al INDH que solo esta preocupado de que a sus encapuchados no les pase nada, dejando al resto de la gente a su suerte.
El INDH, el PC y todos los asociados al FA tienen que arder. Devolverles la mano.
Las fuerzas de orden y seguridad, ya sea pacos, PDI o incluso los mismos milicos están solos y desmotivados.
Y mientras todo esto pasa, la Burbuja Chilensis del barrio alto sigue donde mismo: saliendo al cine, al mall, trabajando desde la casa. Mientras el pueblo, el ciudadano de a pie al que estos "luchadores" supuestamente vienen a defender queda sin nada, sin pega, sin transporte, sin lugares donde abastecerse y encerrado en su casa mientras el weonaje llama a la desobediencia civil rompiendo lo poco y nada que tenemos.

Estamos solos.

Piñera arrugó: pero la verdad es que si hay guerra, y es contra el encapuchado que rompe y quema cosas, que corta las calles que te permiten moverte. Ese tipo no es tu amigo: es tu enemigo, el weon tiene miedo de darle cara a los poderosos de siempre y solo se dedica a hacerle la vida imposible al que menos tiene, o a pelear con el paco raso que esta igual o mas cagado que el. Tendremos que armarnos. En algun momento a estos weones se les va a acabar el comercio que saquear y apuntaran a nuestros hogares.
 
Última edición:
Buen tema.: saqueadores con zapatillas de 120 lucas diciendo que el sistema vale callampa. El marxismo un enemigo público buscando deseperadamente el colapso del orden para ejecutar los planes de la ONU, censurar a nuestras familias y futuras generaciones.


 
Dejo la columna de Cristian Warnkern..... De a poco los wnes de izquierda le estan quitando el.piso a estas amebas


La decepción de Cristián Warnken (en el Mercurio de hoy)

Cuando vi las imágenes, el día sábado, de las estaciones del metro ardiendo en forma simultánea, en una acción que —por la logística implicada— difícilmente pudo ser espontánea, me di cuenta de la gravedad y tremenda carga simbólica de ese hecho: se había dañado no al Gobierno, no al Estado, sino a los sectores medios y populares que esperaron por décadas que el metro llegara cerca de sus lugares de residencia. Se incendió una conquista muy anhelada del mismo pueblo, tal vez de los pocos símbolos de democratización real de estas décadas, en una ciudad en que las largas distancias más un mal transporte público, en vez de ser fuentes de integración, han sido origen de segregación social. Se hirió al pueblo, se lo maltrató de una manera brutal, agregándole, a la larga lista de abusos que ha debido soportar por décadas, esta violación a los derechos humanos de la que pocos líderes de la izquierda han dicho nada contundente, claro y decisivo. Yo hubiera esperado más de ellos —voté por algunos—; confieso que me decepcionaron, al punto de empezar a cuestionarme qué significa ser de izquierda hoy en Chile y si ser de izquierda implica tener un doble estándar ante la violencia y violación de derechos humanos, vengan de donde vengan.

De los líderes de la derecha que no han condenado con fuerza la muerte de civiles en estas jornadas de protesta no me he decepcionado, porque nunca les vi convicción profunda sobre los derechos humanos. De Piñera no me he decepcionado tampoco, porque nunca creí que fuera un político con estatura ni visión. Tampoco de una parte de la derecha económica, que ha puesto, por sobre el amor al país, el amor al dinero, con sus burdas y violentantes colusiones que dañaron de manera casi irreversible las reglas mínimas del propio modelo económico, de cuyas bondades nos han querido convencer todos estos años. Uno no puede decepcionarse de lo que ya está decepcionado. Pero confieso, en cambio, que es muy doloroso darse cuenta de que varias jóvenes promesas de una nueva política que surgieron después del movimiento estudiantil de 2011, y a los cuales dediqué entusiastas columnas en este mismo medio, no estuvieron a la altura en esta crisis. Su relativización de la violencia delictual o terrorista que el pueblo ha vivido en carne propia en estas duras jornadas es inaceptable. Qué paradójico: en momentos en que un gobierno de derecha —por el que no voté— está en jaque por una vasta movilización ciudadana, se me cayó mi izquierda, a la que pertenecí y desde la que luché contra la dictadura militar en la década del 80, y que abandonó a un pueblo que tuvo mucho miedo en estas noches de terror desbocado. Pero, para ser justos, ya esa decepción había empezado a nacer en mí antes, cuando vi la devastación de un símbolo de la educación pública, el Instituto Nacional. La educación pública incendiada, el metro incendiado: lo público en llamas, y la izquierda callada. Y no pude dejar de pensar en Albert Camus, el filósofo francés que —en plena crisis de Argelia— ya había desmenuzado y criticado cualquier “terrorismo inútil” con claridad y valentía, ganándose una andanada de ataques arteros de su propio sector. Camus, un hombre de izquierda, no era un intelectual de doble estándar como Sartre, que hizo vista gorda de los horrores estalinistas.

Pero, ¿de quién no me he decepcionado en esta crisis? De la gente de La Serena que está en este momento acompañando a una orquesta universitaria a cantar “el derecho de vivir en paz”, de Víctor Jara, en una movilización pacífica ejemplar. De los miles y miles que no dejan de confluir en una marea ciudadana consciente y que neutraliza a los encapuchados. De los jóvenes y pobladoras que fueron a limpiar los escombros que quedaron de las noches de saqueo y pillaje. Del pueblo que se levanta al alba, de los pequeños comerciantes que resisten con sus pymes (sin apoyo de nadie), los verdaderos empresarios de Chile, no los de la desmesura y el cinismo. En ellos creo, en ellos deposito ahora mi esperanza. De ellos no me he decepcionado y espero no decepcionarme.

Enviado desde mi ANE-LX3 mediante Tapatalk
 
Dejo la columna de Cristian Warnkern..... De a poco los wnes de izquierda le estan quitando el.piso a estas amebas


La decepción de Cristián Warnken (en el Mercurio de hoy)

Cuando vi las imágenes, el día sábado, de las estaciones del metro ardiendo en forma simultánea, en una acción que —por la logística implicada— difícilmente pudo ser espontánea, me di cuenta de la gravedad y tremenda carga simbólica de ese hecho: se había dañado no al Gobierno, no al Estado, sino a los sectores medios y populares que esperaron por décadas que el metro llegara cerca de sus lugares de residencia. Se incendió una conquista muy anhelada del mismo pueblo, tal vez de los pocos símbolos de democratización real de estas décadas, en una ciudad en que las largas distancias más un mal transporte público, en vez de ser fuentes de integración, han sido origen de segregación social. Se hirió al pueblo, se lo maltrató de una manera brutal, agregándole, a la larga lista de abusos que ha debido soportar por décadas, esta violación a los derechos humanos de la que pocos líderes de la izquierda han dicho nada contundente, claro y decisivo. Yo hubiera esperado más de ellos —voté por algunos—; confieso que me decepcionaron, al punto de empezar a cuestionarme qué significa ser de izquierda hoy en Chile y si ser de izquierda implica tener un doble estándar ante la violencia y violación de derechos humanos, vengan de donde vengan.

De los líderes de la derecha que no han condenado con fuerza la muerte de civiles en estas jornadas de protesta no me he decepcionado, porque nunca les vi convicción profunda sobre los derechos humanos. De Piñera no me he decepcionado tampoco, porque nunca creí que fuera un político con estatura ni visión. Tampoco de una parte de la derecha económica, que ha puesto, por sobre el amor al país, el amor al dinero, con sus burdas y violentantes colusiones que dañaron de manera casi irreversible las reglas mínimas del propio modelo económico, de cuyas bondades nos han querido convencer todos estos años. Uno no puede decepcionarse de lo que ya está decepcionado. Pero confieso, en cambio, que es muy doloroso darse cuenta de que varias jóvenes promesas de una nueva política que surgieron después del movimiento estudiantil de 2011, y a los cuales dediqué entusiastas columnas en este mismo medio, no estuvieron a la altura en esta crisis. Su relativización de la violencia delictual o terrorista que el pueblo ha vivido en carne propia en estas duras jornadas es inaceptable. Qué paradójico: en momentos en que un gobierno de derecha —por el que no voté— está en jaque por una vasta movilización ciudadana, se me cayó mi izquierda, a la que pertenecí y desde la que luché contra la dictadura militar en la década del 80, y que abandonó a un pueblo que tuvo mucho miedo en estas noches de terror desbocado. Pero, para ser justos, ya esa decepción había empezado a nacer en mí antes, cuando vi la devastación de un símbolo de la educación pública, el Instituto Nacional. La educación pública incendiada, el metro incendiado: lo público en llamas, y la izquierda callada. Y no pude dejar de pensar en Albert Camus, el filósofo francés que —en plena crisis de Argelia— ya había desmenuzado y criticado cualquier “terrorismo inútil” con claridad y valentía, ganándose una andanada de ataques arteros de su propio sector. Camus, un hombre de izquierda, no era un intelectual de doble estándar como Sartre, que hizo vista gorda de los horrores estalinistas.

Pero, ¿de quién no me he decepcionado en esta crisis? De la gente de La Serena que está en este momento acompañando a una orquesta universitaria a cantar “el derecho de vivir en paz”, de Víctor Jara, en una movilización pacífica ejemplar. De los miles y miles que no dejan de confluir en una marea ciudadana consciente y que neutraliza a los encapuchados. De los jóvenes y pobladoras que fueron a limpiar los escombros que quedaron de las noches de saqueo y pillaje. Del pueblo que se levanta al alba, de los pequeños comerciantes que resisten con sus pymes (sin apoyo de nadie), los verdaderos empresarios de Chile, no los de la desmesura y el cinismo. En ellos creo, en ellos deposito ahora mi esperanza. De ellos no me he decepcionado y espero no decepcionarme.

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Es atinado este loco. A propósito de Camus, estuvo en Chile para la revolución de lala chaucha:

https://www.google.com/amp/s/m.elmo...a-crisis-chilena-o-la-historia-tartamuda/amp/
 
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