El Corvo, mítico cuchillo utilizado por las tropas militares chilenas fabricado en acero de mala calidad y cuyo uso civil estaba vinculado a labores agrícolas, principalmente vitivinicolas.
Se dice que el Corvo en manos de las tropas chilenas generaba pánico en sus enemigos, ya que bien esgrimido podía ser penetrado en las partes blandas del enemigo y generar enormes daños irreparables causando una dolorosa muerte. Para aumentar la agonía de las víctimas, los cuchillos a menudo se dejaban remojando en "aguas negras" para infectar las heridas ocasionadas, además de sacar partido de forma maliciosa a la mala calidad del acero empleado, dejando a propósito secciones oxidadas para aumentar el daño posterior a la víctima.
La esgrima del Corvo proviene del campo chileno, en el cual es utilizado como un arma de defensa por los campesinos, y su uso es sumamente arriesgado ya que tiende al ataque más que la defensa, se suele usar junto a un poncho para bloquear ataques. Una estocada certera consiste en un movimiento rápido de la mano de manera que el cuchillo penetre en el enemigo para luego rajar con el filo interior del arma, movimiento llamado zarpazo del puma. El Corvo tiene un filo interior, por lo que su ataque siempre debe tender a rajar a la víctima, más que a su mera perforación.
Dependiendo de su tamaño y filo hay diferentes tipos de Corvo, siendo los más característicos el Pico de Cóndor, la Uña del diablo y la garra del puma.
Posteriormente a la guerra del Pacífico, el ejército chileno adopta el Corvo como arma militar reglamentaria, y símbolo de las fuerzas armadas nacionales.

Historia sin lloriqueos soya
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