¿Tenemos que seguir siendo el perro apaleado del barrio americano? A lo mejor viviremos hasta los 30 y tantos, tanto como en la antigüedad, pero podemos hacer lo que queramos. No necesitamos del “papá” del norte que nos “proteja”. ¿Sí la economía “global” se va al carajo?¿qué?, si no pagamos las deudas ¿qué? Si no salimos de este puto juego de mentiras llamado sociedad occidental ¿qué?
Es la cobardía, ¿flojera por no mover las manos para lograr algo diferente? y la conveniencia las que nos detiene.
Estamos peleando y soñando con las últimas gotas del rocío en el desierto. ¿Qué es todo esto? Nadie entiende nada o no quiere entenderlo. Es como en Matrix: decidir por la píldora roja o la píldora azul. ¿Realidad o fantasía?… Y seguimos así. ¿Acaso no podemos romper el pavimento bajo nuestros pies, y descubrir que tenemos una de las tierras más fértiles del país?
Sumidos en la histeria, en el sino escrito por otros, el destino fabricado no por los fuertes si no por los débiles.
¿Somos idiotas?, o tal vez ¿cobardes?, ¿quizás débiles?, ¿ya no quedan hombres dispuestos a morir por un ideal?
No necesitamos de las grandes “serpientes babilónicas”: USA, Rusia, Chima, Japón, Israel
, países musulmanes o Europa. Diría un esquizofrénico anti-globalista. ¿o tal vez sí?
Si los gringos se van de orto, ¿a quién chucha le importa?
Cuando se den cuenta que el dinero solo es un pedazo de papel. ¿Surgirán los verdaderos hombres, los que tendrán las pelotas suficientes para reformar un mundo muerto?
Tenemos una sola vida, hagamos que cuente.
Parece que este sitio, y el mundo de sometidos, solo son un nido de pusilánimes.