Lo que pasa es que lo que tu describes es un hecho económico, es un bien escaso. Se explica por la simple razón de que pocos hombres pueden conciliar o integrar esas características opuestas de cortesía por un lado y agresividad y dominio en la cama por otro. Requiere de sapiencia y autocontrol, entre otras cosas. Por eso tal como tú dices, si te encuentras con un wn probadamente bueno en la cama que te deje pidiendo agüita, en la vida cotidiana es difícil que sea de los suavecitos, cuidadosos, etc. sino que su conducta agresiva o predadora tiñe su comportamiento en todo ámbito. Así que, bueno, que tengas suerte en encontrar tu principe azul.