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Come Mierda
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El senado tiene el deber moral de abrir una tercera vía y salvar chile.![]()
El alto riesgo de abrir una “tercera vía”
Salvo el PC, que suspendió sus elecciones internas para abocarse a la campaña por el Apruebo, y algunos parlamentarios republicanos, que ya están jugados por el Rechazo, el resto de las colectividades no adoptaría una postura -y estrategia- oficial hasta julio. Nadie quiere aparecer “adelantándose” y tomando una definición sin antes conocer la propuesta final del texto. Y eso por varias razones. Una compartida por todos es que es “políticamente incorrecto” y puede aparecer como una falta de respeto a los constituyentes.
Otra, que en especial reconocen entre quienes impulsan la opción Apruebo, es que la sola existencia formal de una “tercera vía” o un Plan B podría abrir espacio para que más personas respalden el Rechazo en septiembre, a sabiendas de que no sería el fin del proceso.
En la derecha concuerdan, además, que cualquier decisión prematura que se conozca -o incluso se filtre- puede ser contraproducente para una estrategia final. Por ello, a muchos en el sector molestó la presencia de personajes polémicos como el diputado Johannes Kaiser en un acto por el Rechazo y el fin de semana pasado Rojo Edwards, recibió muchos llamados donde le advertían que esas acciones eran contraproducentes.
El senador Matías Walker dice que “en Bolivia pasó algo muy parecido a lo que está ocurriendo hoy en Chile. La Asamblea Constituyente no iba para ningún lado y García Linera, uno de los referentes del Presidente Boric, intervino en el proceso".
Finalmente, un grupo significativo de la ex Concertación confía en que en los dos meses que restan, la Convención se irá moderando. Matías Walker, por ejemplo, dice que abriga “una pequeña esperanza” en que el gobierno decida involucrarse en esta parte final, tal como lo hizo -señala- Álvaro García Linera en Bolivia en 2007. “En Bolivia pasó algo muy parecido a lo que está ocurriendo hoy en Chile. La Asamblea Constituyente no iba para ningún lado y García Linera, uno de los referentes del Presidente Boric, intervino en el proceso final convocando a un grupo de académicos y abogados constitucionalistas que le dieron forma, sistematización y orden al trabajo que se estaba haciendo y el proceso pudo arribar a puerto y obtener una aprobación ciudadana”, explica.









