Y eso agradézcanselo a la famosa condena por deicidio en la edad media. Dicho acto prohibió a los judíos, trabajar en algún rubro que no fuera el préstamo. Sin querer los católicos del medievo le dieron las herramientas para comenzar hoy, lo que es la banca internacional. Y todo con el afan de que la Iglesia exonerara a los romanos de la crucifixión del Hijo de Dios, quien nunca condeno al pueblo de Israel si no la hipocresía de las clases dirigentes de entonces.
Muchos nunca han interpretado las enseñanzas de Cristo, mas allá del fanatismo. Y culpa de ello la tuvo otro judío: Pablo de Tarso, que en sus epístolas culpaba a todo un pueblo por la muerte de Jesús, mientras que su contraparte, Simón Pedro no lo hacía. Al final moros y cristianos, como reza el dicho, han entendido lo que quieren entender.