Ayer hice la fila para despedirme, fue una espera de 3 horas, pero pasará como recuerdo personal para vivir por última vez el Chile gris que alguna vez fue y también una forma de agradecer y pedir disculpas por la gran gestión y lo ingenuo que fui al creerle en alguna oportunidad (2011) a esa manga de sacosdeweas que hoy nos gobiernan.
Fui después del trabajo y tuve que entrar a la fila que empezaba en Agustinas, recorriendo San Antonio hasta llegar a Merced, llegue a mi casa a las 00:30 cagado de hambre-sueño, y ahora trabajando, pero con un bonito recuerdo.
La fila fue tranquila y se veía gente de todas las edades, me sorprendió ver por lo menos unos 5 jóvenes de 17-21 llegando vestidos de traje oscuro y corbata, que de alguna manera da un poco de esperanza en el futuro de Chile y de partida, dar una lección al mamarracho que tenemos de presidente.
En las 3 horas, no faltaron los arbolitos weones que se ponían a gritar y después arrancar (la típica vendedora de hamburguesas de soya, un ciclista y otro pobre weon q no recuerdo), la gente ni los meo; fue la raja ver plaza de armas sin delincuentes, prostitutas y gente haciendo actividades como jugar ajedrez.
Eso