Lo de Jarry es tremendo. Evitando la tentación de caer en las provocaciones de los argentos. De todo han hecho para sacarlo de las casillas, hasta los periodistas preguntándole estupideces en las conferencias post-partido, scaándole a vilas al baile entre otras cosas, y el tipo siempre saliendo airoso. Ya no saben que hacer.
El torneo no está diseñado para que lo gane un chileno. De los 32 competidores iniciales (sin contar la qualy), como 12 deben haber sido argentos. Y si no lo ganaba un argento, debía ser Alcaraz o un histórico como Wawrinka. Ahora tienen una final entre un chileno que le ha ganado como a 12 top tens, contra un local que primera vez que pasaba dos rondas en un torneo atp y que hace dos meses jugaba puro challenger. Aunque conociendo a Jarry, no se puede cantar victoria aún.