Ese ocaso empezó, al menos, en 1789.
Pero si la política y la religión se diferencian bien poco. Y la democracia en si misma es una religión secular, la implícita religión oficial del estado de muchos países de Occidente. Todos los que siguen a políticos o partidos del sistema democrático son feligreses, que ven a los contrarios como herejes o la encarnación del mal. Ergo, los pecados del político o el partido que se sigue son perdonados y se les apoya de manera incondicional, porque si no ganan los herejes del frente y por ende el mal. Así funciona esto.
Acá mismo todos sabemos que Boric tiene la cagá y la izmierda lo sabe. Pero aún así los zurdos lo apoyan de manera incondicional, lo santifican o endiosan, y hacen la vista gorda a todo el mierdal que tiene porque "por loh menoh noh gobienah lah 'ereshiah"
En Gringolandia es lo mismo: "mejor que gobierne el vejete pedófilo criminal de guerra de Biden que ese nazifascista racista xenófobo misógino retrógrado cavernario ultraderechista de Trump que es la encarnación de Satanás"
Es la lógica de este sistema no más
Es posible que el destino de Estados Unidos sea similar al del Imperio Romano:
Alaska y Hawaii son países por si mismos.
Texas y California, por tamaño y población, también.
Utah por la religión mormona, también.
Florida en parte es una extensión de Cuba.
Está el tema etnográfico:
Se suma la creciente diglosia con el inglés y el castellano.
Si. Puede pasar.