THE SURFER (2024)
Dirección de Lorcan Finnegan
La carrera de Nic Cage debe ser una de las más interesantes y variadas entre los actores que aún están activos. Al principio, el tipo hizo todo lo que un gran actor haría para destacar dentro de los círculos tradicionales, y cuando lo premiaron y se cansó de que le chuparan tanto el pico, optó por otro camino. Es cierto que durante un tiempo se dedicó a hacer basura comercial para financiar su estilo de vida, pero en una nueva etapa dio un giro inesperado, con varios trabajos llenos de sorpresas y riesgos poco convencionales.
Una muestra reciente de esa etapa es
Longlegs (2024). Si bien en términos generales simpaticé con ella, creo que, a medida que se va develando el misterio hacia el final, su potencial como película de horror se diluye un poco, y el trabajo de Cage me terminó pareciendo un riesgo algo calculado. En
The Surfer, en cambio, siento que va mucho más allá, y diría sin exagerar que está entre sus mejores actuaciones de esta fase de su carrera.
Acá interpreta a un padre con la vida personal al borde del colapso, que vuelve a la playa de su pueblo natal en Australia para surfear con su hijo y recuperar una casa familiar con la que está obsesionado. Pero en ese lugar ambos son maltratados por una secta de surfistas locales, y todo comienza a irse a la mierda, incluida su cordura. Lo que pasa en esa playa se va transformando poco a poco en una pesadilla que avanza casi en tiempo real. Cage queda atrapado en una especie de delirio febril y alucinatorio, en medio de una historia de sufrimiento que va en aumento y con todo escapándose de sus manos.
Estéticamente, la película es setentera muy en clave cine de explotación, con tonos cálidos y anaranjados que intensifican el calor y dan vida a esa vibra de pesadilla psicodélica. Si tuviera que asociarla a cintas de la época, diría que me recordó a la australiana
Wake in Fright (1971), por su cinematografía y atmósfera extraña, y también a
Perros de paja de Sam Peckinpah, por su exploración del rol del hombre en la sociedad moderna y, principalmente, por la idea de personas torturadas por acosadores en un contexto en que las leyes de la sociedad no protegerían de ninguna manera.
Si bien imagino que el film podría frustrar un poco a los sospechosos de siempre, por una constante sensación de rareza e imprecisión en el desarrollo argumental (a la que no me referiré en detalle para no revelar demasiado), para mí acaba siendo otra joya para un público bien específico, de esas que suelen pasar medio desapercibidas en la filmografía de Cage. Un weón que, increíblemente, a esta altura de su carrera, deja claro que pretende seguir desafiando tanto al público como a sí mismo. Me saco el sombrero, don Nic.
Aunque me divertí con esta locura simbólica y surrealista, tras los créditos finales quedé con la sensación de encontrarme en un estado mental raro y diferente. Si ese era el objetivo, eso solo confirma que la película funciona.
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Subtítulos en español disponibles en: subdivx.com/693803