ALERTA DE PAPIRO
Desde un punto de vista histórico, en Chile acostumbramos votar por burgueses o aristócratas, independiente del sector político al que pertenezcan.
Si hacemos un repaso muy rápido, el primer presidente de origen "burgués" descendiente de inmigrantes europeos que lograron una buena posición en la sociedad chilena fue Arturo Alessandri Palma. Antes de él, todos los anteriores estuvieron ligados a la aristocracia castellana-vasca. Todos los que lo sucedieron provenían de entornos burgueses, con las excepciones aparentes de Aguirre Cerda y Juan Antonio Ríos, quienes tampoco provenían de la clase baja precisamente.
Respecto al Oblea, me sorprende que ahora sea visto como algo destacable por los zurdos el que un candidato provenga de orígenes sociales humildes. Allende, ídolo máximo de estos humanoídes, era conocido como "el pije", por su gusto por el lujo, y para qué decir de Boric, hijo de un gerente de Enap, tapado en plata. Hasta los votantes zurdos en este país son clasistas, se mojan por cuiquitos que tengan la piel más clara y que no les patinen las ch, eso desde que eran líderes estudiantiles. Típico comportamiento de rotos con complejo de inferioridad: enaltecer cuicos idiotas y charlatanes que dicen tener "conciencia social".
El problema de poner a gente de clases bajas a dirigir países es que los rotos suelen ser acomplejados y resentidos, y terminan haciendo puras weas. Roban dinero público como tontos cagados de la cabeza y se terminan dando la vida de burgués que siempre soñaron, por lo que son vulnerables a la corrupción, o terminan tomando medidas estúpidas basadas en su resentimiento visceral contra la gente que los discriminó por tener las patas cortas, piel color cartón y mechas de clavo. Abundan las medidas de corte "expropiatorio" contra las élites, para terminar a la larga cagándose a su propio pueblo, pero saboreando la venganza. De nuevo, típico comportamiento de rotos con complejo de inferioridad. Ejemplos abundan, es wea de ver a Venezuela, Bolivia con Morales, Argentina con la Cristina Kirchner, Brasil con Lula.
En conclusión: los rotos no están preparados para el poder.