Kaiser tiene razón en parte con eso de que el poder judicial es parte del problema, el problema es que lo propone requeriría de o una supermayoría de la derecha no chile vamista (imposible) o de un acuerdo transversal (también imposible), una reforma al judicial como el propone además terminaría por llevar al país a una crisis política (como el PiS) y más aún, una que probablemente el sector terminaría perdiendo.
El PJ está más que blindado institucionalmente y meterse ahí generaría serios problemas incluso externos dudando sobre la solidez institucional del país.
Lo mejor que se puede hacer en endurecer las leyes actuales de forma tal que el margen de interpretación que hoy tienen los jueces sea tan reducido que sea muy difícil poder dejar libres a varios delincuentes.
Pero en donde Kaiser se equivoca (o quizás no, porque no sé su postura al respecto) es que el problema es mucho más grande: Chile *no* está preparado hoy por hoy para el encarcelamiento masivo de la población, es algo en lo que hay que ir paso a paso, Chile no tiene la cantidad de gendarmes, ni de infraestructura, ni personal ni experiencia o instituciones acordes para llevar a cabo lo que se busca, se necesita primero crear al menos 50,000 plazas nuevas en las carceles, remodelar carceles, incrementar el numero de gendarmes, mejorar equipamiento de fuerzas de orden, etc.
Las cárceles chilenas ya están sobre el 100% de capacidad, y seguir llenandolas es llamar a que se te amotine la población carcelaria, y por si fuera poco carceles con sobrepoblación se vuelven imposibles de controlar y muy fáciles de crear organizaciones mucho más peligrosas de las tipicas pandillas de cumas que tenemos, como se ve en el resto de Latam.
Este problema no lo tocan mi Kast ni tampoco Matthei, porque esconde la dura verdad que nuevamente, Chile deberá subir impuestos y tendrá que ser una solución lenta, una vez tengas carceles decentes, muchas plazas abiertas y el suficiente personal, puedes meter presos a miles de weones, sino, simplemente no será posible, porque con la llegada de los extranjeros las carceles se abarrotaron.