ciA_bAphomet
Hij@'e Puta
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si vas a estrangular a alguien esa persona deberia tener un gran odio en el interior
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No te gusta la Justicia y la Ecuanimidad.
Eso es todo!.
Tu que andas de listill@ en este tema, responde está pregunta;
A donde está Julia Chuñil?
En un par de horas más paso por la respuesta.
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Recordar este reportaje nada sesgado practicante poniendo al pelao empresario como culpablePoniendo la pelota en el piso
Hay gente que debería ser denunciada por el empresario
¿Alo el ciudadano con nobita a la cabeza?
O ya se olvidaron de los reportajes de esos pasquines?
O un Eric Campos, que se enjuagaba la boca con el nombre del empresario
Acá hay harta gente que, por lo bajo, deberían salir a pedir disculpas

Toda la razón cipita, el nivel de esquizofrénica de esta gente le da para inventarse un universo paralelo donde ellos siguen teniendo la razón.de qué verguenza habla sipa? si las amebas jamás reconocerán que están equivocadas y harán la tremenda gimnasia mental y narrativa para creer seguir teniendo la razón![]()




abarca casi todo.
Apuntan a la ONG “Escazú Ahora” por INVENTAR que Julia Chuñil había sido asesinada por ser “activista”
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Y así, amigas y amigos, es como las ONG acaban de cavar su propia tumba en Chile.
Las ONG’s siempre han sido un brazo armado del progresismo para defender sus intereses ideológicos, no para defender la verdad y mucho menos los intereses del país.
INVENTAR que Julia Chuñil había sido asesinada por ser “activista”, mientras andaban de la mano con los hijos que la mataron, abre serias dudas sobre el financiamiento que reciben del Estado la mayoría de las ONG’S. Aunque en este caso, “Escazú Ahora” recibía dinero directamente de la ONU. Parte de un artículo de Radio Bío Bío detalla:
A contar del día que interpusieron la denuncia, y con la poca información que se contaba a esa fecha, distintas teorías florecieron. La principal versaba respecto de que a Julia Chuñil la habían asesinado por su rol como activista medioambiental. Pero, tras más de un año de diligencias, no existen antecedentes que sostengan esa hipótesis. Uno, porque las sospechas evidentemente se volcaron sobre sus hijos. Y dos, porque no existe registro de que la víctima fuera una luchadora por los derechos ambientales.
La propia fiscal regional Tatiana Esquivel así lo refrendó en una entrevista de octubre de 2025 a La Segunda: “No existen antecedentes que permitan afirmar que ejercía una labor política o de activista organizada. Más bien se trata de una mujer dedicada a su familia y sus actividades agrícolas, con una vida propia del ámbito rural”, dijo.
Sea como sea, según información recopilada por la Unidad de Investigación de Bío Bío, la primera vez que se deslizó en tribunales esa conspiración activista fue al poco andar de la investigación. Ocurrió cuando Pablo San Martín Chuñil, uno de los hijos hoy detenidos, presentó una querella criminal. Lo hizo representado por la Fundación Escazú Ahora. Se trata de una ONG que nació en 2020 para promover la firma en Chile del Acuerdo Escazú y que fue fundada por Sebastián Benfeld, periodista titulado de la Pontificia Universidad Católica, quien en 2022 fue reconocido por la ONU como uno de los seis líderes juveniles más destacados a nivel mundial.
A través de la querella patrocinada por la fundación, Pablo expuso sus sospechas de que Julia había sido víctima de un secuestro. O que, incluso, alguien atentó contra su vida. Fundamentó sus suspicacias en que su progenitora era una comunera mapuche, quien se dedicó “por completo a su conservación y a la preservación de la biodiversidad local propia de sus tierras, junto a la cría de ganado a pequeña escala”.
A renglón seguido, Pablo y los abogados de la ONG apuntaron sus dardos a Juan Carlos Morstadt Anwandter, el dueño original de los terrenos. “Las amenazas y ataques se hicieron tan comunes que mi madre, Julia Chuñil, comenzó a avisarnos, a sus familiares y cercanos, acerca del sujeto en cuestión”. Según ellos, la mujer afirmó “explícitamente” que cualquier cosa que le pasara sería “por culpa de él”.
A partir de ahí, el relato de Pablo se confunde y entremezcla con términos propios de la ONG: hablaron de “violencia interseccional” y de “violencia de género contra mujer rural”. También aprovecharon la oportunidad para destacar la importancia del Acuerdo de Escazú:
“En relación a la labor que realizaba mi madre, cabe enfatizar que esta se encuentra reconocida en el Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe, conocido como Acuerdo de Escazú (…) el cual mandata a garantizar un entorno seguro y propicio para que las personas, grupos y organizaciones que promueven y defienden los derechos humanos en asuntos ambientales puedan actuar sin amenazas, restricciones e inseguridad”.
La querella dio pasó a una “conspiración activista” que se extendió no sólo en la región de Los Ríos, sino en todo Chile. El propio Gobierno del Presidente Gabriel Boric vinculó la desaparición a una posible persecución por el rol de “defensora” de Chuñil.
La presión llegó a tal punto que obligó al Ministerio Público a investigar la causa precisamente con los estándares del protocolo del Acuerdo de Escazú: debieron asignar la investigación a un persecutor especial, de la Unidad de Delitos contra el Medio Ambiente y Patrimonio Cultural, e —incluso— los investigadores debieron comparecer en reuniones ante representantes de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
—Dejó de ser una causa común y comenzó a tener ribetes políticos —dicen quienes conocen de cerca la causa.
Así, el rol de “activista” reemplazó a la Julia Chuñil que conocieron sus cercanos: una mujer preocupada, cooperadora, de fe y participante activa de su iglesia. Una pequeña congregación cristiana que el mismo año de su desaparición fue interrumpida por una petición de oración: “Manifestó que estaba siendo amenazada por uno de sus hijos”, declaró una persona que participaba de los cultos. “Era la vida de ella o de su hijo”, comentó otro feligrés.
De este modo, los policías a cargo de las diligencias poco a poco comenzaron a cerrar el círculo sobre los hijos de Chuñil. Testimonios de testigos reservados y contradicciones en sus declaraciones volcaron todo el foco sobre la propia familia. Así, cuando comenzaron a aparecer las primeras publicaciones en medios de comunicación que apuntaban a esa hipótesis, la fundación volvió a intentar influir en la agenda pública.
Según conoció esta Unidad de Investigación, la ONG intentó vender un reportaje preparado por ellos mismos con piezas extraídas de la carpeta investigativa —a la que ellos accedieron en su calidad de intervinientes, pero secreta para quienes no fueran intervinientes en la causa— que reforzaban su postura.
De acuerdo con información recopilada por Bío Bío Investiga, la fundación —a través de Benfeld— ofreció el documento a medios de circulación nacional durante el primer semestre de 2025. Sin embargo, tras recibir sendas negativas, el artículo nunca llegó a publicarse.
Meses después, la representación fue revocada y el patrocinio de los hermanos fue asumido por Karina Riquelme. “Yo he tenido acceso a la carpeta de investigación que el Ministerio Público -que los está investigando- me ha entregado (…) Dentro de esos antecedentes no hay ningún antecedente que los pueda inculpar a ellos”, dijo este miércoles la letrada.
La ONG no registra aportes del Estado de Chile. Sí cuenta con financiamiento de la ONU desde 2022.

Que nosotros bolas tristes financiamosONU organización criminal
La izquierda sale muy mal parada y demente con este tema, jamás lo estará.Este tema deberia estar en portada...

La fundación Escazú Ahora, dedicada a la defensa de los derechos humanos en materia ambiental, está prestando asesoría legal a la familia y patrocinó la querella que presentaron los hijos de Julia Chuñil. Ayer enviaron un recurso de queja a la Fiscalía porque aún no han tenido acceso a los antecedentes como querellantes.
En una entrevista que concedió a La Tercera, la vocera de la Coordinadora 8 de Marzo, Cristina Varela, señaló que la desaparición de la dirigente medioambiental Julia Chuñil será una de las demandas articuladoras de la marcha convocada para este viernes.