IN A YEAR OF 13 MOONS (1978)
Dirección: Rainer Werner Fassbinder
Más atrás en este hilo, por intentar hacerme el chistosito, hice una muy muy mala broma. Tomé un buen comentario de nuestro moderador (
The Accountant I & II) y lo reduje a una vil talla sobre un emoji que usó al final, cuestionando su sexualidad (la del emoji). Sorry por eso, don wickedman.
Aquella desafortunada intervención culminaba con la idea de comentar, a la semana siguiente, una película de Rainer Werner Fassbinder, director abiertamente bisexual.
La verdad, creo que envidio a Fassbinder. Y no, no me refiero a sus encuentros homosexuales. Es solo que es de esos tipos que te hacen sentir que no has hecho nada con tu vida, porque está bien tener familia, ser profesional y postear murallas de textos intrascendentes en este foro. Pero son weás de hombre común que no se comparan al hecho de fallecer a los 37 años habiendo dejado un legado de más de 40 películas, varias de ellas bastante memorables.
Mi humilde lectura sobre su obra, luego de haber iniciado mi obsesión con su filmografía en mis pretenciosos veintes y a un nivel muy general, es que existen dos Fassbinder. El primero es un tipo que, en vez de hablar directamente de la Alemania posterior a la segunda guerra, prefería mostrar cómo esa herencia terminó pudriendo la forma en que la gente se relacionaba en ese país, abordándolo de manera súper amplia. El otro es un weón que, aunque no deja de ser político, es profundamente egoísta y hace películas introspectivas buscando resolver sus propios problemas.
Me agradan sus dos versiones, pero el segundo conchesumadre me agrada mucho más.
Esta en particular refleja plenamente esa versión del autor y debo ser una especie de masoquista, porque en tiempos oscuros es la clase de material que escojo comprar para revisitar. Una película que básicamente trata sobre lo que es estar solo.
Ahora, atención, acá va la trama, digna del pueblo antronero. In a Year of 13 Moons trata sobre Elvira, una mujer
TRANSGÉNERO que sufre por soledad y amor

y lucha por encontrar una especie de consuelo en su vida.
Así es muchachos, nuestra heroína va en busca de recuerdos y amores del pasado. Visita lugares como un matadero donde solía trabajar, el orfanato donde fue criada por monjas, y busca al weón por quien se sometió a la operación de cambio de sexo. También intenta reconectarse con lo que antes fueron su esposa e hija (no olvidemos que en algún momento fue un varón casi orgulloso de tener pichula).
Más allá de ese minúsculo detalle, este película es excelente. Eso sí, voy a transparentar que la primera vez que la vi, al principio, Elvira me pareció repulsiva. De hecho, no creo que Fassbinder nos haga empatizar demasiado con ella. Diría que es un personaje bastante enigmático durante gran parte de la película. Pero mentiría si no confesara que al final sentí una conexión con
Elvie 
y casi entendí su dolor. Llegué a pensar que no merece solo lástima, sino cierto respeto. Así fue como supe lo buena que es, solo un maestro puede manipularme de tal manera.
A menudo es realista y a veces exagerada e intencionalmente ridícula, pero sobre todo contiene imágenes especialmente poderosas. No me gusta dar spoilers tan específicos, pero contiene escenas como la del matadero, donde Elvira relata con calma sus romances mientras la cámara se detiene en cosas extremadamente gráficas que están ocurriendo al interior. También hay una escena en que cae al suelo mientras escucha a una de las monjas recordar detalles de su pasado, y otra en donde observa a un weón colgarse con una indiferencia muy casual, como si fuera la lógica de su vida. Son todas inolvidables.
Si la cinta se siente tan personal es justamente porque lo es. Libros y documentales dicen que Fassbinder la hizo luego de que su novio se suicidara, como un intento de lidiar con el dolor y la culpa que sentía. Mucho del personaje de Elvira habría sido tomado de la vida de su macho (¿pasivo? Quiero creer). Esto probablemente explica, para mí, por qué la cinta parece un recuerdo, o mejor dicho, una mezcla de memoria privada y cinematográfica. Claramente no se siente demasiado construida, las imágenes fluyen de manera muy natural y el diálogo a veces parece casi poesía. Bueno, podría seguir intentando describirla, pero si estas últimas palabras prueban algo, es que tiene una cierta cualidad que es indescriptible. Es transgresora, medio incómoda y bastante trágica, pero al mismo tiempo reconoce la presencia de belleza aún en este mundo tan oscuro de su autor.
Si bien no debiera ser material de corte antronero, cuestionaría su condición humana si esta obra no los moviera de alguna manera.
10 de 10, chicas.
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Ahí está. Recomendé una película de Fassbinder. ¿Cómo podríamos llamarlo en jerga antronera? ¿Don bisexual? ¿Señor bisexual? A mí me gusta BISEXUAL DI RISPETTO.
Como Tom Cruise.
Versión para tiktokeros, usuarios del subforo lucha libre, pragmáticos del área general, clones, fans de Stephen Chow y don @ozzcar: