Ayer me mandé un cagazo de proporciones en el laboratorio. Todo empezó mal porque ni mi compañera ni yo sabíamos cuánto polvo había que pesar (al final yo me dí cuenta y no ella), las balanzas estaban malas, ella era inoperante (de las 4 cosas que había que pesar yo pesé 3 y ella apenas 1), y en todo eso perdimos más de 40 minutos. Yo estaba medio descompensado porque aparte de que el otro grupo nos había sacado una hora de ventaja, tenía prueba y quería salir rápido para repasar, así que en un punto me puse a hacer las cosas rápido, y por eso sin darme cuenta eché un lubricante en el mezclador (y ella tampoco me dijo que no era la bolsa correcta...) junto con el diluyente y el aglutinante... siendo que éstos dos se deben mezclar primero solos y después se le meten los lubricantes. La cara del técnico cuando supo eso llegó al piso. Los comprimidos se rompían con mirarlos, y no se podía comprimir más el polvo porque la máquina podía dañarse. La profesora con justa razón nos retó, que era un lote de 1000 comprimidos perdidos, que menos mal era placebo que se usa para calibrar tableteadoras, que si eso pasaba en la industria es carta de despido segura, impresentable.
El lunes tendremos que ir a repetir el práctico, pero este tipo de cosas, y apesar de que no he echado ningún ramo hasta ahora, me hacen pensar si de verdad tengo manos para el piano. Que vergüenza en serio lo que pasó ayer

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