¿Te puedo llamar Che de los gays?, preguntó Fernando Solabarrieta, abriendo los fuegos en la última polémica emisión de 'Sin Filtros'. "Y claro", le dije, "yo mismo inventé el personaje". Entonces, el espíritu rebelde del guerrillero heróico se apoderó de mí y le señalé al panel facho que no osaran nunca más saludarme, ni besarme, porque "yo no soy amigo de cómplices de violadores a los derechos humanos como el carnicero Crespo",dije "Mucho menos me interesa oler su perfume de niñas ricas", expresé en afán de resentimiento social. En ese minuto, a lo Don Francisco, aparece Crespo sin aviso ni invitación y nuestro panel comenzó a cuestionar a Crespo. Yo lo llamé una y otra vez "carnicero Crespo" hasta que el "carnicero" estalló y creyéndose fuerzas especiales me apuntó con el dedo, me amenazó y me dijo que "tenga cuidado". Yo, sin cuidado y sin respeto, lo vuelvo a llamar "carnicero" y le pregunto si me sacará los ojos como lo hizo con Gustavo Gatica. Ya a esa altura el debate se transformó en una batalla campal donde la dignidad era la única consigna. Arturo Barrios, Inti Salamanca, Felipe Parada y yo, nos miramos y decidimos no seguir en el panel si Crespo continuaba en grosera escena porque es intolerable compartir debate político con un criminal, un violador de los Derechos Humanos. Y como Crespo se quedó en su puesto, nosotros, dignos y decididos, abandonamos el programa como señal de justo e importante límite ético a la impunidad en tiempos del neofascista José Antonio Kast. La producción discutía aturdida mientras nos pedían esperar. Al final, decidimos mantener nuestra posición y salir juntos de las oficinas de "Sin Filtros" mientras Solabarrieta hablaba y hablaba de falta de respeto, actitudes antidemocráticas y falta de diálogo. "No me arrepiento de nada", dijo la Piaf. Yo digo lo mismo porque nuestro gesto fue una gota de justicia dedicada a Gustavo Gatica, Fabiola Campillay y a todas las víctimas de violencia policial en tiempos de la revuelta social.
Un fuerte abrazo a las bellas y generosas personas que han apoyado, comentado, escrito y llamado, especialmente a valientes víctimas del carnicero Crespo.