LordIzziNosnam00
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jajaja el vivo ejemplo de "¿qué pasó, qué te pasa amor ahora?" y ella responde "-nada, no me pasa nada", y nada es todo
La pregunta del tema me acordó de una canción de un grupo finlandés que me encanta
El clon pregunta "¿preferirían irse dígnamente o vivir hasta cuando les dé el cuerpo?", pero, al contrario de la @kyles, yo creo que no es una preguntamlegítima, o mejor dicho, es media-legítima, pues presupone que "irse dígnamente" se contrapone a "hasta cuando les dé el cuerpo". La dignidad es el concepto filosófico más grotescamente manoseado por quienes menos saben definir y peor, comprender lo que es la dignidad. La dignidad no la da la salud, la da el mero hecho de existir, y como católico, esa dignidad no emana de mí, sino de mi Señor Jesucristo, por lo tanto, mi vida no me pertenece, sino a Él. No puedo decidir acabar Su regalo de vida que me ofreció, porque no me gusta mi situación contingente en el reino material y temporal. Cada uno debe cargar su cruz, por pesada que ésta sea., menos pueden otros decidir por mí acabar mi dignidad, mi existencia, por el mero hecho de que les importuna mi situación contingente, aunque sea salud deteriorada, irreversible e incurable. Por lo tanto, irse dígnamente es vivir con dignidad hasta que el cuerpo dé, en palabras del clon.
Eso es muy difícil de aceptar cuando la vida, para quienes no comparten nuestra cosmovisión católica, tiene una dignidad social, no espiritual, o el sufrimiento ajeno, familiar juega con la emocionalidad y no halla otra solución más que terminar tal sufrimiento con eutanasia, brutal y bárbaro eufemismo penca de "buena muerte", el asesinato asistido "piadoso". Tenemos el deber de acompañar y asistir a nuestros familiares en sus últimos días de vida, entregándoles el cuidado que requieren, manteniendo su dignidad, no negándola y decidir egoístamente que estarían mejor muertos, pues el muerto no sufre ni da trabajo de asistencia y cuidados paliativos, por mucho dolor insoportable que comunique el pariente enfermo, y esto es aún más dificil de ver y soportar cuando es dolor de una enfermedad incurable, progresiva y no mortal, por lo que, virtualmente, es vista como un castigo de por vida "hatsa que dé el cuerpo". No estan obligados a compartir nuestra cosmovisión, pero sí están llamados no rechazarla, pues Nuestra Señora la Vírgen María prometió la buena muerte, su asistencia en nuestras últimas horas, Su precencia misma a la hora de la muerte y hasta alcanzar el sagrado sacramento de la unción de los enfermos, para todos aquellos que rezan el Rosario.
"¿Qué pasa si no comparto tu cosmovisión?" Pues encontrarás dignidad en la eutanasia, paz mental artificial en darle muerte asistida a tu pariente, pero te forzarás cada vez que lo recuerdes póstumamente, que hiciste lo correcto "terminando su sufrimiento", pues la conciencia de quien busca hacer lo correcto e hizo lo contrario, te va a sumir en la angustia y desesperanza en ese cortocircuito, ya que el sufrimiento es una carga tan pesada, que no podemos cargar solos, necesitamos comunidad, de nuestros familiares, de nuestros amigos, de nuestro sacerdote para entender y aceptar que la muerte nos llega a todos, es natural, y es necesaria para alcanzar el destino del alma que hemos forjado en vida y que a veces, a algunos, ese proceso les llega peor que a otros, incluso a los más cercanos, incluso a nosotros mismos.