alvarovidela
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Esta pareja de recien casados están de luna de miel en el Libano.
Paseaban por el mercado mirando la mercancia y cuando pasaron por una tiendita de sandalias oyeron un caballero que les dice:
"Venid adendro de mi humilde diendita, baisanos."
Los recien casados entraron y el hombre les dice que tiene unas sandalias especiales que los estimularán a tener un sexo salvaje como gran "gamello del desierto."
La esposa estaba realmente interesada en comprar las sandalias después del comentario del Libanés, pero su marido pensaba que no las necesitaba, siendo un hombre joven y viril, hasta que le pregunta al tendero, "Como podrían esas sandalias convertirme en un monstruo del sexo?"
"Sólo dienes que brobarlas, Saiheeb."
Después de mucho acoso de su esposa, finalmente hace el intento.
Tan pronto como desliza sus pies en las sandalias, se le ve una mirada salvaje en sus ojos; algo que su esposa no había visto nunca, una potencia sexual del demonio.
En un parpadeo de ojos, el marido agarra al Libanes firmemente por las nalgas, le baja los pantalones y lo puso en cuatro listo para sodomizarlo.
El Libanés comienza a gritar,
¡¡¡ Bara, bara !!! ¡¡¡ Te las busiste al revés, te las busiste al revés !!!
Paseaban por el mercado mirando la mercancia y cuando pasaron por una tiendita de sandalias oyeron un caballero que les dice:
"Venid adendro de mi humilde diendita, baisanos."
Los recien casados entraron y el hombre les dice que tiene unas sandalias especiales que los estimularán a tener un sexo salvaje como gran "gamello del desierto."
La esposa estaba realmente interesada en comprar las sandalias después del comentario del Libanés, pero su marido pensaba que no las necesitaba, siendo un hombre joven y viril, hasta que le pregunta al tendero, "Como podrían esas sandalias convertirme en un monstruo del sexo?"
"Sólo dienes que brobarlas, Saiheeb."
Después de mucho acoso de su esposa, finalmente hace el intento.
Tan pronto como desliza sus pies en las sandalias, se le ve una mirada salvaje en sus ojos; algo que su esposa no había visto nunca, una potencia sexual del demonio.
En un parpadeo de ojos, el marido agarra al Libanes firmemente por las nalgas, le baja los pantalones y lo puso en cuatro listo para sodomizarlo.
El Libanés comienza a gritar,
¡¡¡ Bara, bara !!! ¡¡¡ Te las busiste al revés, te las busiste al revés !!!




