Ya tengo puesta la alarma para no perderme el partido entre Djokovic y Alcaraz. AO de mierda que siempre te hace madrugar (o trasnochar demasiado). Pero pensándolo bien, el hecho de madrugar le da un toque particular a los recuerdos que tengo relacionados con este tema.
Recuerdo con cariño cuando, junto a mi vieja, seguíamos los partidos de González en el AO 2007. Yo era pendejo y tenía vacaciones en esta época, así que me quedaba despierto toda la noche sin ningún tipo de preocupación o remordimiento. Disfrutaba de esos momentos con esa liviandad tan característica de cuando no tienes las preocupaciones propias de la adultez. Ver tele toda la noche, ver buen tenis, compartir con tu mamá, despertarse a la hora del pico y comer como sabañón, ¿qué mejor?
Otro momento que recuerdo, fue en 2017. Le había perdido la pista al mundo del tenis, pero había leído que la final de aquella edición sería entre Federer y Nadal. Por esas cosas de la vida, esa noche trasnoché por otros motivos, pero de repente, como cuando uno se acuerda de un sueño durante el día, recordé lo que había leído. Busqué un streaming y llegué justo para ver los juegos finales de ese partido que resultó ser tan relevante en la historia del tenis.