A todo esto, leyendo los comentarios de la Nueva Copa Davis en la fuente original, la mayoría de ellos están rechazando la propuesta de forma categórica. Las razones principales son la ubicación de este torneo en el Calendario (una semana después del World Tour Finals, donde ya todos los jugadores están molidos) o la prioridad hacia ciudades con más infraestructura o dinero en desmedro de otras con un ambiente más tenístico. Incluso hay quienes desacreditan el argumento que "los tenistas top podrán descansar más" ya que ellos ya se bajaban en las primeras rondas, así que es un cambio que ni les va ni les viene.
Puede que la Copa Davis tenga sus falencias, pero esta polémica ha demostrado que el torneo sigue siendo querido por muchos fanáticos: hace que los tenistas de medio pelo se destaquen y puedan jugar instancias decisivas, los partidos a 5 sets sí generan mucha emoción por ser impredecibles, y el factor localía sólo se genera en ese torneo y en ningún otro. Sólo en nuestro país han surgido momentos así, como el 10-8 de González a Blake en pasto, el famoso "Nada es imposible weón, ni una weá" de Massú o la nueva Generación que tomó este torneo para mostrar sus credenciales frente al país entero. Y los ambientes que se forman en estadios como el de Belgrado o Buenos Aires, ciudades donde rara vez pueden ver a sus máximos ídolos, pero todo se perderá por darle la exclusividad a China (que ya tiene demasiados torneos) o cualquier otro país del primer mundo.
Que lo vengan a cambiar por los caprichos de los tenistas más top y de un
¡FUTBOLISTA! demuestra que les interesa poco y nada el desarrollo de este deporte y que sólo quieren subir ellos a la cima y botarle la escalera al resto. Es como si la ATP contratara sicarios para quitarle a la ITF lo poco de poder que les queda, ya que si no fuera por los Grand Slams ya hubieran desaparecido hace mucho tiempo.