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Caso ProCultura: el tsunami judicial que se le viene al oficialismo


ProCultura: el libreto del gobierno para contener la bomba de racimo que cayó en La Moneda

Cuando se rompió la reserva del expediente, el Ejecutivo blindó al Presidente, hizo un cortafuegos con la arremetida del FA por espionaje político y transmitió que no hay antecedentes penales que compliquen al Mandatario. Siete días después de que explotara todo, el oficialismo cerró la semana con una buena noticia: el fiscal Patricio Cooper quedó fuera de la indagatoria.



Habían pasado más de 24 horas desde que se rompió el secreto del expediente del caso ProCultura y La Moneda seguía en silencio. Durante todo el sábado 10 de mayo el gobierno mantuvo estricto sigilo frente a un caso que incluye una arista política que salpica directamente al despacho presidencial.

Pasadas las 13.20 del día anterior, el viernes 9 de mayo, T13 publicó el primer antecedente de la carpeta investigativa del caso que durante más de un año estuvo bajo completa reserva.

Todo el viernes la agenda estuvo copada por las revelaciones del expediente, las cuales partieron con la publicación de la interceptación de una llamada entre Josefina Huneeus -siquiatra y exesposa del director de la fundación ProCultura, Alberto Larraín- y el Presidente Gabriel Boric.

Pero, además, incluía la divulgación de los escritos del Ministerio Público, donde se revelaba por primera vez que el fiscal regional de Coquimbo, Patricio Cooper, indagaba una arista de financiamiento irregular de campañas políticas, incluida la del mismo Mandatario.

Pese a la magnitud de lo que traía el expediente, La Moneda guardó la calma. La no reacción inmediata del gobierno, señalan altas fuentes de Palacio, respondió a una estrategia definida días antes y que buscaba transmitir que el Ejecutivo no podía salir a hablar de inmediato ante antecedentes “filtrados” de una investigación judicial en curso.

Además, el Mandatario iba rumbo a una gira de seis días a Japón y China, y había que dar señales de normalidad para no enlodar un viaje que había adquirido relevancia estratégica en medio de la guerra comercial.

El plan que diseñó La Moneda consideró que la vocera (S), Aisén Etcheverry (FA), debía enviar una declaración a los periodistas cuando el avión presidencial aterrizara en Tokio, es decir, entre las 20 horas y las 20.30 horas del sábado en Chile. Y así fue. A las 20.28, justo cuando el Jefe de Estado llegó a Japón, el equipo de la Segegob envió la primera declaración. “Como lo señaló el Presidente Boric, no hay nada que esconder”, dijo Etcheverry.

Casi una semana después, la misma investigación que a esa altura complicaba a La Moneda, daría un drástico giro dejando fuera del caso a su propio fiscal, el polémico Cooper. Por ahora, en el gobierno se respiraba con algo de alivio.

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Las primeras alertas

A diferencia de otros episodios, esta vez el caso ProCultura pilló a La Moneda preparada y con un control de daños que se había activado varios días atrás.

La primera alerta llegó a mediados de abril y provino del exjefe de asesores del Segundo Piso Miguel Crispi (FA). El sociólogo fue citado a declarar como imputado en la causa de la fallida compra de la casa del expresidente Salvador Allende la semana del 14 de abril, y cuando respondió las preguntas de la Fiscalía supo que su teléfono había sido pinchado. Saliendo de ese interrogatorio dio aviso a La Moneda.

Con ese antecedente sobre la mesa, los equipos de la Secom y el Segundo Piso activaron sus averiguaciones para saber cómo se venía la mano en ProCultura.

La Moneda no estuvo a ciegas, ya que, comentan en el oficialismo, en el caso hay dos abogados cercanos al gobierno que son parte de la causa a través de sus socios. Se trata de Miguel Schürmann, el abogado que asesora indirectamente al Presidente y cuyo socio, Alejandro Awad, representa a Huneeus. A él se suma el abogado Jaime Winter, cuyo socio, Jorge Cabrera, tenía el patrocinio de la exprimera dama Irina Karamanos.

Ya a fines de abril existía un secreto a voces que también llegó a oídos de La Moneda: que la causa traía decenas de pinchazos, que Cooper tenía una arista política por financiamiento a campañas y que había una interceptación a Huneeus en la cual estaba involucrado el Mandatario.

Fue tal la anticipación que, fuentes que saben de lo ocurrido, cuentan que se hicieron gestiones para revisar quiénes participaron de la administración de la campaña de Boric, cómo fue el financiamiento y así indagar si hubo huellas de ProCultura, lo que fue descartado tempranamente.

Palacio incluso estaba al tanto de cuándo se alzaría el secreto del expediente. El lunes 5 de mayo, el Ministerio Público comenzó a dar copia de la carpeta a los querellantes y defensas. En ese momento, La Moneda supo que era cosa de días para que explotara la bomba.

De hecho, antes del viernes en que explotó todo, el jueves 8 de mayo, Ciper publicó lo que quienes estaban al tanto del caso ya sabían: que la Fiscalía, a través de Huneeus, escuchó al Mandatario. Eso provocó que Etcheverry, en una entrevista con Tele13 Radio, criticara las filtraciones y diera a conocer que Huneeus había sido la siquiatra de Boric en 2018.

“Que las instituciones funcionen”

Ese mismo jueves, La Moneda activó un pequeño comité de crisis, una fórmula que ya ha usado previamente como, por ejemplo, cuando explotó el caso Democracia Viva. La instancia fue integrada esta vez por Etcheverry, el ministro del Interior, Álvaro Elizalde (PS), y el director de la Secom, Pablo Paredes (FA), quienes acordaron un plan cuyo primer cortafuegos apuntó a que había que instalar rápidamente que no existen antecedentes que involucren al Mandatario y que hay que dejar que las instituciones “funcionen bien”, un aforismo que recordó la reacción del expresidente Ricardo Lagos en pleno caso MOP-Gate, en 2003.

Al viernes 9 de mayo, cuentan fuentes del gobierno, en el Segundo Piso, tras una revisión exprés de los antecedentes que se habían conocido del caso, confirmaron el diseño definido el día anterior. Luego de la publicación de T13, desde la Secom se enviaron las primeras bajadas comunicacionales al oficialismo.

A esa altura, en La Moneda se comentaba que en la conversación de Huneeus con Boric quedaba claro desde un inicio que Larraín usaba el nombre del Mandatario para beneficio personal. Además, Palacio tenía un hecho que los blindaba: la doble negativa de la magistrada Sissi Bertoglio, del Juzgado de Garantía de Antofagasta, que bloqueó la solicitud de la Fiscalía para pinchar el celular del Mandatario.

Ese mismo viernes, funcionarios de Palacio estuvieron especialmente alertas a la filtración de los mensajes contenidos en el grupo de WhatsApp “La Convergencia Cristiana”, en el que participaban Larraín, el diputado y expresidente de CS Diego Ibáñez y el actual subsecretario del Interior, Víctor Ramos (FA), entre otros.

Durante la tarde del viernes, el Presidente estuvo en La Moneda hasta las 19.26, hora en que emprendió rumbo al Grupo 10, donde lo esperaba la comitiva que lo acompañaría en el avión presidencial en su viaje a Tokio.

Reunido con su núcleo político más cercano de Palacio, como los ministros Elizalde y Etcheverry, coordinó parte de la agenda que tendría cuando no estuviera en Chile. Uno de los temas abordados fue el de ProCultura, donde se le dio el visto bueno a los primeros lineamientos sobre los que el Ejecutivo estableció su línea de defensa. El avión presidencial finalmente despegó a las 20.05 horas.

En paralelo al vuelo de Boric, en Palacio también se activó otra consulta interna con el ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero. El abogado le echó un vistazo a los antecedentes y también concluyó que “penalmente no hay nada” que involucre al Presidente.

Mientras todo esto ocurría en La Moneda, un par de kilómetros más al oriente de Santiago, en la oficina de Awad y Schürmann, se tomó la decisión de ingresar, ese mismo viernes en la noche, un recurso de amparo ante la Corte de Apelaciones de Antofagasta cuestionando la legalidad del pinchazo a Huneeus. Una estrategia que, siete días después, se transformó en una victoria y en un duro golpe contra Cooper que le costó su salida del caso.

Pese a que eso no tiene nada que ver con los movimientos de Palacio, el escrito que firmó Schürmann expuso, por primera vez, un concepto que luego sería utilizado por el Frente Amplio (FA). “Existe un nombre para las intromisiones ilegales a la vida privada de las personas: espionaje”, se leía en el amparo que se dio a conocer la mañana del día siguiente.

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El factor espionaje

El sábado 10 de mayo, cuando La Moneda guardaba silencio y Etcheverry esperaba a que Boric aterrizara en Tokio para enviar su declaración, a las 15.54 el partido del Presidente dio un paso al frente y criticó duramente al Ministerio Público.

En una declaración pública, el FA afirmó que “escuchar ilegalmente las conversaciones de terceros constituye espionaje”.

Fuentes de Palacio comentan que el gobierno dio libertad al FA para que criticara a la Fiscalía, incluida la acusación de espionaje.

De hecho, en La Moneda son varios los convencidos de que la solicitud de Cooper -a quien consideran un fiscal de derecha- para pedir la interceptación de las comunicaciones telefónicas de Crispi y otros imputados del caso no estaba bien fundada.

“Son roles distintos y se definió que el gobierno, el Presidente y sus ministros mantendrían un rol institucional haciendo un llamado a que las instituciones investiguen, pero investiguen bien”, explica una alta fuente de La Moneda.



Una gira empañada por ProCultura

El domingo 11 de mayo comenzó con Elizalde -quien ejercía de vicepresidente de la República- reforzando la línea de defensa del gobierno y que ya había adelantado Etcheverry. En una declaración grabada desde su casa, el ministro aseguró que Boric era “una persona honesta” y que no había “nada que esconder”.

Con todo el incendio de ProCultura desatado en Santiago, a más de 17 mil kilómetros -a las 22 horas del domingo en Chile-, Boric iniciaba una de las pautas más vistosas de su gira: su visita a la Expo Osaka 2025.

El Presidente se acercó a la prensa antes de ingresar al pabellón de Chile. Tras destacar la instalación caracterizada por el manto tejido por 200 artesanas mapuches, a Boric se le consultó por ProCultura.

El Presidente rompió el silencio señalando que ha mantenido “siempre la postura de que las instituciones en Chile deben funcionar sin presiones de ningún tipo. La Fiscalía y tribunales tienen que cumplir su labor de manera apegada a la ley y tienen que hacerlo bien”.

“Cuando se investigan casos de malversación a la fe pública o cualquier tipo de delito, no puede haber un doble estándar, y eso se mide a la hora que el investigado es uno o los propios, se pone en cuestión uno y ante esta situación doy garantía de que sigo manteniendo la misma posición, caiga quien caiga, que se investigue todo lo que haya que investigar”, explicó, pero sin ánimo de responder más preguntas.

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La desconocida a Larraín

Casi 10 horas después de que Boric hablara desde Japón, el lunes 12 de mayo, a las 11.30, se reunió el comité político ampliado en La Moneda. Elizalde -acompañado de la ministra de la Mujer, Antonia Orellana (FA)-, expuso el relato del oficialismo que busca blindar al Presidente y señaló que la responsabilidad de los traspasos a la fundación es de los gobiernos regionales y no del gobierno central.

Además, aseguró que La Moneda estaba consciente de que las filtraciones fraccionadas de antecedentes del caso llevarían a “interpretaciones equívocas”, provocando daño “político y comunicacional”, pero que el Ejecutivo tenía el convencimiento “de que no hay nada penal que arriesgue al Presidente”.

Quienes estuvieron ahí cuentan que Elizalde subrayó que se tienen que dar señales de que el gobierno sigue haciendo su trabajo y que el caso, más que un problema penal, tenía tintes políticos.

En esa instancia, la presidenta del FA, Constanza Martínez, defendió la tesis del espionaje político, a la cual se sumó su par del PC, Lautaro Carmona.

Pese a que en La Moneda defienden el derecho del FA de criticar los pinchazos, fueron varios los ministros que tomaron distancia de esa posición. Así lo hizo Cordero, y uno de los más duros fue el ministro de Justicia, Jaime Gajardo (PC).

Un día después, el martes, en el gobierno dicen que se marcó un punto de inflexión. Ese día la vocera (S) Etcheverry se sumó al libreto de desconocer a Larraín y dejarlo solo, la misma línea que tomó Ibáñez, el FA y el gobernador metropolitano, Claudio Orrego. De hecho, ese mismo día, el jefe de bancada de los diputados del FA, Jaime Sáez, dijo que Larraín es “un narciso, casi sicópata”.

Si bien tanto el siquiatra como Boric fueron muy cercanos -Larraín lo asesoró en temas de salud mental y cuando fue electo el Mandatario lo sondeó para integrar su primer gabinete-, en 2022 ese lazo ya se había cortado. “Si hay responsables, que paguen”, dijo Etcheverry. La ministra luego añadió: “Si el señor Larraín es responsable, que le caiga todo el peso de la ley“.

La arremetida del FA por el espionaje obligó a los presidenciables del sector a tomar postura. También enredó al oficialismo y aisló a los frenteamplistas, ya que salvo el PC, todo el Socialismo Democrático -incluida la candidata Carolina Tohá (PPD)- tomó distancia de su diseño. Incluso, complicó al abanderado del FA, Gonzalo Winter, quien el lunes en la noche notificó a su directiva que no se sumaría a la línea marcada en el comunicado difundido la tarde del sábado.

Luego, el miércoles 14 de mayo, Martínez embarulló aún más el escenario. “El caso ProCultura no es un caso del FA (...), la única militancia que se le conoce a Alberto Larraín es la DC”, dijo la timonel.

Sus palabras crisparon las relaciones con la DC en pleno año electoral y en La Moneda reconocen que fue un traspié innecesario. El FA intentó recomponer sus relaciones con la DC, pero su timonel, Alberto Undurraga, no respondió los mensajes. Por eso el viernes en la tarde Martínez se disculpó públicamente.

La semana de la crisis de ProCultura terminó con un consejo de gabinete encabezado por el Jefe de Estado la mañana del viernes. En la instancia, Boric reiteró la postura del gobierno: “Como Presidente de la República, quiero reafirmar mi convicción de que en Chile no hay nadie por sobre la ley y que las instituciones deben funcionar y hacer bien su trabajo”.

Pero la buena noticia llegó de manera imprevista a Palacio. A las 16.55 del viernes la Corte de Apelaciones de Antofagasta despachó el fallo con el cual acogió el amparo de Huneeus. Un verdadero triunfo para La Moneda, el cual fue impulsado hace justo una semana atrás por Schürmann y Awad desde la ya conocida oficina BACS Abogados.

La categórica sentencia, que fue un duro golpe a la indagatoria que lideraba el fiscal Cooper, aseguró que el pinchazo a la siquiatra es ilegal y, por lo tanto, dispuso “la eliminación en la investigación fiscal de todo lo obtenido en base a los actos cuya ilegalidad acaba de declararse”.



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En Palacio celebraron. Cuando la sentencia quede firme, el Ministerio Público deberá borrar todo lo que tenga que ver con esa escucha y por lo tanto el pinchazo en el que participó Boric desaparecerá por completo del expediente.

Con el fallo despachado, a solo 800 metros de La Moneda, el fiscal nacional Ángel Valencia convocaba a una reunión de emergencia, en la que también participó el director de la Unidad Anticorrupción Eugenio Campos.

En completo sigilo discutieron largamente sobre qué hacer. Fuentes de la Fiscalía cuentan que la sentencia fue calificada como grave ya que lo que hacía era cuestionar la legalidad de gran parte de la indagatoria dirigida por Cooper ya que el fiscal se ha basado principalmente en escuchas telefónicas, pinchando más de 8o celulares, para armar su caso.

A las 21.36 el misterio llegó a su fin. Dando un golpe de timón, Valencia tomó la decisión de quitarle el caso a Cooper y dárselo al fiscal regional de Antofagasta Juan Castro, el mismo que investiga el caso Democracia Viva. Una decisión compleja, pero respecto de la cual Valencia se había quedado sin mayor margen debido a la dureza del fallo de la Corte de Antofagasta.

Así, a solo siete días de que se destapara la caja de Pandora del caso ProCultura, La Moneda logró cerrar su semana con Cooper fuera del tablero e iniciando una nueva etapa, con miras a dejar atrás la polémica para no enlodar lo que será la última Cuenta Pública de Boric el próximo 1 de junio.


 


Capaz q Larraín también culeaba con 'Orrego Larraín'.

:awesomehands:



Valencia bajó a Cooper, y el mismo A. Valencia está metido en el embrollo con Hermosilla. Ergo, el wn debe haber pactado con la izmierda impunidad en su caso, a cambio de bajar al weón q investigaba al FA y Procultura.

No tengo pruebas, tampoco dudas.

Es imperativo bajar a Valencia de Fiscal Nacional. Es el guardián de los zurdos en el Ministerio Público.
El problema es que, no hay "Oposición" en esta cagá de país.
 
Última edición:


Aunque en los últimos días el parlamentario se refirió al fundador de ProCultura como «esa persona», cuando ambos tenían una estrecha relación, el psiquiatra no sólo le dio las llaves de su casa, sino que le ofreció sus servicios gratuitos a los vecinos de Quilpué por toda una jornada en la época del estallido, bajo el auspicio de Ibáñez. Ese mismo octubre de 2019, el médico y el actual subsecretario del Interior -que era jefe de gabinete del diputado- tuvieron otro acercamiento con la comunidad para intentar levantar un monumento a los DD.HH
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:gaia:

 


ProCultura: el libreto del gobierno para contener la bomba de racimo que cayó en La Moneda

Cuando se rompió la reserva del expediente, el Ejecutivo blindó al Presidente, hizo un cortafuegos con la arremetida del FA por espionaje político y transmitió que no hay antecedentes penales que compliquen al Mandatario. Siete días después de que explotara todo, el oficialismo cerró la semana con una buena noticia: el fiscal Patricio Cooper quedó fuera de la indagatoria.



Habían pasado más de 24 horas desde que se rompió el secreto del expediente del caso ProCultura y La Moneda seguía en silencio. Durante todo el sábado 10 de mayo el gobierno mantuvo estricto sigilo frente a un caso que incluye una arista política que salpica directamente al despacho presidencial.

Pasadas las 13.20 del día anterior, el viernes 9 de mayo, T13 publicó el primer antecedente de la carpeta investigativa del caso que durante más de un año estuvo bajo completa reserva.

Todo el viernes la agenda estuvo copada por las revelaciones del expediente, las cuales partieron con la publicación de la interceptación de una llamada entre Josefina Huneeus -siquiatra y exesposa del director de la fundación ProCultura, Alberto Larraín- y el Presidente Gabriel Boric.

Pero, además, incluía la divulgación de los escritos del Ministerio Público, donde se revelaba por primera vez que el fiscal regional de Coquimbo, Patricio Cooper, indagaba una arista de financiamiento irregular de campañas políticas, incluida la del mismo Mandatario.

Pese a la magnitud de lo que traía el expediente, La Moneda guardó la calma. La no reacción inmediata del gobierno, señalan altas fuentes de Palacio, respondió a una estrategia definida días antes y que buscaba transmitir que el Ejecutivo no podía salir a hablar de inmediato ante antecedentes “filtrados” de una investigación judicial en curso.

Además, el Mandatario iba rumbo a una gira de seis días a Japón y China, y había que dar señales de normalidad para no enlodar un viaje que había adquirido relevancia estratégica en medio de la guerra comercial.

El plan que diseñó La Moneda consideró que la vocera (S), Aisén Etcheverry (FA), debía enviar una declaración a los periodistas cuando el avión presidencial aterrizara en Tokio, es decir, entre las 20 horas y las 20.30 horas del sábado en Chile. Y así fue. A las 20.28, justo cuando el Jefe de Estado llegó a Japón, el equipo de la Segegob envió la primera declaración. “Como lo señaló el Presidente Boric, no hay nada que esconder”, dijo Etcheverry.

Casi una semana después, la misma investigación que a esa altura complicaba a La Moneda, daría un drástico giro dejando fuera del caso a su propio fiscal, el polémico Cooper. Por ahora, en el gobierno se respiraba con algo de alivio.

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Las primeras alertas

A diferencia de otros episodios, esta vez el caso ProCultura pilló a La Moneda preparada y con un control de daños que se había activado varios días atrás.

La primera alerta llegó a mediados de abril y provino del exjefe de asesores del Segundo Piso Miguel Crispi (FA). El sociólogo fue citado a declarar como imputado en la causa de la fallida compra de la casa del expresidente Salvador Allende la semana del 14 de abril, y cuando respondió las preguntas de la Fiscalía supo que su teléfono había sido pinchado. Saliendo de ese interrogatorio dio aviso a La Moneda.

Con ese antecedente sobre la mesa, los equipos de la Secom y el Segundo Piso activaron sus averiguaciones para saber cómo se venía la mano en ProCultura.

La Moneda no estuvo a ciegas, ya que, comentan en el oficialismo, en el caso hay dos abogados cercanos al gobierno que son parte de la causa a través de sus socios. Se trata de Miguel Schürmann, el abogado que asesora indirectamente al Presidente y cuyo socio, Alejandro Awad, representa a Huneeus. A él se suma el abogado Jaime Winter, cuyo socio, Jorge Cabrera, tenía el patrocinio de la exprimera dama Irina Karamanos.

Ya a fines de abril existía un secreto a voces que también llegó a oídos de La Moneda: que la causa traía decenas de pinchazos, que Cooper tenía una arista política por financiamiento a campañas y que había una interceptación a Huneeus en la cual estaba involucrado el Mandatario.

Fue tal la anticipación que, fuentes que saben de lo ocurrido, cuentan que se hicieron gestiones para revisar quiénes participaron de la administración de la campaña de Boric, cómo fue el financiamiento y así indagar si hubo huellas de ProCultura, lo que fue descartado tempranamente.

Palacio incluso estaba al tanto de cuándo se alzaría el secreto del expediente. El lunes 5 de mayo, el Ministerio Público comenzó a dar copia de la carpeta a los querellantes y defensas. En ese momento, La Moneda supo que era cosa de días para que explotara la bomba.

De hecho, antes del viernes en que explotó todo, el jueves 8 de mayo, Ciper publicó lo que quienes estaban al tanto del caso ya sabían: que la Fiscalía, a través de Huneeus, escuchó al Mandatario. Eso provocó que Etcheverry, en una entrevista con Tele13 Radio, criticara las filtraciones y diera a conocer que Huneeus había sido la siquiatra de Boric en 2018.

“Que las instituciones funcionen”

Ese mismo jueves, La Moneda activó un pequeño comité de crisis, una fórmula que ya ha usado previamente como, por ejemplo, cuando explotó el caso Democracia Viva. La instancia fue integrada esta vez por Etcheverry, el ministro del Interior, Álvaro Elizalde (PS), y el director de la Secom, Pablo Paredes (FA), quienes acordaron un plan cuyo primer cortafuegos apuntó a que había que instalar rápidamente que no existen antecedentes que involucren al Mandatario y que hay que dejar que las instituciones “funcionen bien”, un aforismo que recordó la reacción del expresidente Ricardo Lagos en pleno caso MOP-Gate, en 2003.

Al viernes 9 de mayo, cuentan fuentes del gobierno, en el Segundo Piso, tras una revisión exprés de los antecedentes que se habían conocido del caso, confirmaron el diseño definido el día anterior. Luego de la publicación de T13, desde la Secom se enviaron las primeras bajadas comunicacionales al oficialismo.

A esa altura, en La Moneda se comentaba que en la conversación de Huneeus con Boric quedaba claro desde un inicio que Larraín usaba el nombre del Mandatario para beneficio personal. Además, Palacio tenía un hecho que los blindaba: la doble negativa de la magistrada Sissi Bertoglio, del Juzgado de Garantía de Antofagasta, que bloqueó la solicitud de la Fiscalía para pinchar el celular del Mandatario.

Ese mismo viernes, funcionarios de Palacio estuvieron especialmente alertas a la filtración de los mensajes contenidos en el grupo de WhatsApp “La Convergencia Cristiana”, en el que participaban Larraín, el diputado y expresidente de CS Diego Ibáñez y el actual subsecretario del Interior, Víctor Ramos (FA), entre otros.

Durante la tarde del viernes, el Presidente estuvo en La Moneda hasta las 19.26, hora en que emprendió rumbo al Grupo 10, donde lo esperaba la comitiva que lo acompañaría en el avión presidencial en su viaje a Tokio.

Reunido con su núcleo político más cercano de Palacio, como los ministros Elizalde y Etcheverry, coordinó parte de la agenda que tendría cuando no estuviera en Chile. Uno de los temas abordados fue el de ProCultura, donde se le dio el visto bueno a los primeros lineamientos sobre los que el Ejecutivo estableció su línea de defensa. El avión presidencial finalmente despegó a las 20.05 horas.

En paralelo al vuelo de Boric, en Palacio también se activó otra consulta interna con el ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero. El abogado le echó un vistazo a los antecedentes y también concluyó que “penalmente no hay nada” que involucre al Presidente.

Mientras todo esto ocurría en La Moneda, un par de kilómetros más al oriente de Santiago, en la oficina de Awad y Schürmann, se tomó la decisión de ingresar, ese mismo viernes en la noche, un recurso de amparo ante la Corte de Apelaciones de Antofagasta cuestionando la legalidad del pinchazo a Huneeus. Una estrategia que, siete días después, se transformó en una victoria y en un duro golpe contra Cooper que le costó su salida del caso.

Pese a que eso no tiene nada que ver con los movimientos de Palacio, el escrito que firmó Schürmann expuso, por primera vez, un concepto que luego sería utilizado por el Frente Amplio (FA). “Existe un nombre para las intromisiones ilegales a la vida privada de las personas: espionaje”, se leía en el amparo que se dio a conocer la mañana del día siguiente.

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El factor espionaje

El sábado 10 de mayo, cuando La Moneda guardaba silencio y Etcheverry esperaba a que Boric aterrizara en Tokio para enviar su declaración, a las 15.54 el partido del Presidente dio un paso al frente y criticó duramente al Ministerio Público.

En una declaración pública, el FA afirmó que “escuchar ilegalmente las conversaciones de terceros constituye espionaje”.

Fuentes de Palacio comentan que el gobierno dio libertad al FA para que criticara a la Fiscalía, incluida la acusación de espionaje.

De hecho, en La Moneda son varios los convencidos de que la solicitud de Cooper -a quien consideran un fiscal de derecha- para pedir la interceptación de las comunicaciones telefónicas de Crispi y otros imputados del caso no estaba bien fundada.

“Son roles distintos y se definió que el gobierno, el Presidente y sus ministros mantendrían un rol institucional haciendo un llamado a que las instituciones investiguen, pero investiguen bien”, explica una alta fuente de La Moneda.



Una gira empañada por ProCultura

El domingo 11 de mayo comenzó con Elizalde -quien ejercía de vicepresidente de la República- reforzando la línea de defensa del gobierno y que ya había adelantado Etcheverry. En una declaración grabada desde su casa, el ministro aseguró que Boric era “una persona honesta” y que no había “nada que esconder”.

Con todo el incendio de ProCultura desatado en Santiago, a más de 17 mil kilómetros -a las 22 horas del domingo en Chile-, Boric iniciaba una de las pautas más vistosas de su gira: su visita a la Expo Osaka 2025.

El Presidente se acercó a la prensa antes de ingresar al pabellón de Chile. Tras destacar la instalación caracterizada por el manto tejido por 200 artesanas mapuches, a Boric se le consultó por ProCultura.

El Presidente rompió el silencio señalando que ha mantenido “siempre la postura de que las instituciones en Chile deben funcionar sin presiones de ningún tipo. La Fiscalía y tribunales tienen que cumplir su labor de manera apegada a la ley y tienen que hacerlo bien”.

“Cuando se investigan casos de malversación a la fe pública o cualquier tipo de delito, no puede haber un doble estándar, y eso se mide a la hora que el investigado es uno o los propios, se pone en cuestión uno y ante esta situación doy garantía de que sigo manteniendo la misma posición, caiga quien caiga, que se investigue todo lo que haya que investigar”, explicó, pero sin ánimo de responder más preguntas.

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La desconocida a Larraín

Casi 10 horas después de que Boric hablara desde Japón, el lunes 12 de mayo, a las 11.30, se reunió el comité político ampliado en La Moneda. Elizalde -acompañado de la ministra de la Mujer, Antonia Orellana (FA)-, expuso el relato del oficialismo que busca blindar al Presidente y señaló que la responsabilidad de los traspasos a la fundación es de los gobiernos regionales y no del gobierno central.

Además, aseguró que La Moneda estaba consciente de que las filtraciones fraccionadas de antecedentes del caso llevarían a “interpretaciones equívocas”, provocando daño “político y comunicacional”, pero que el Ejecutivo tenía el convencimiento “de que no hay nada penal que arriesgue al Presidente”.

Quienes estuvieron ahí cuentan que Elizalde subrayó que se tienen que dar señales de que el gobierno sigue haciendo su trabajo y que el caso, más que un problema penal, tenía tintes políticos.

En esa instancia, la presidenta del FA, Constanza Martínez, defendió la tesis del espionaje político, a la cual se sumó su par del PC, Lautaro Carmona.

Pese a que en La Moneda defienden el derecho del FA de criticar los pinchazos, fueron varios los ministros que tomaron distancia de esa posición. Así lo hizo Cordero, y uno de los más duros fue el ministro de Justicia, Jaime Gajardo (PC).

Un día después, el martes, en el gobierno dicen que se marcó un punto de inflexión. Ese día la vocera (S) Etcheverry se sumó al libreto de desconocer a Larraín y dejarlo solo, la misma línea que tomó Ibáñez, el FA y el gobernador metropolitano, Claudio Orrego. De hecho, ese mismo día, el jefe de bancada de los diputados del FA, Jaime Sáez, dijo que Larraín es “un narciso, casi sicópata”.

Si bien tanto el siquiatra como Boric fueron muy cercanos -Larraín lo asesoró en temas de salud mental y cuando fue electo el Mandatario lo sondeó para integrar su primer gabinete-, en 2022 ese lazo ya se había cortado. “Si hay responsables, que paguen”, dijo Etcheverry. La ministra luego añadió: “Si el señor Larraín es responsable, que le caiga todo el peso de la ley“.

La arremetida del FA por el espionaje obligó a los presidenciables del sector a tomar postura. También enredó al oficialismo y aisló a los frenteamplistas, ya que salvo el PC, todo el Socialismo Democrático -incluida la candidata Carolina Tohá (PPD)- tomó distancia de su diseño. Incluso, complicó al abanderado del FA, Gonzalo Winter, quien el lunes en la noche notificó a su directiva que no se sumaría a la línea marcada en el comunicado difundido la tarde del sábado.

Luego, el miércoles 14 de mayo, Martínez embarulló aún más el escenario. “El caso ProCultura no es un caso del FA (...), la única militancia que se le conoce a Alberto Larraín es la DC”, dijo la timonel.

Sus palabras crisparon las relaciones con la DC en pleno año electoral y en La Moneda reconocen que fue un traspié innecesario. El FA intentó recomponer sus relaciones con la DC, pero su timonel, Alberto Undurraga, no respondió los mensajes. Por eso el viernes en la tarde Martínez se disculpó públicamente.

La semana de la crisis de ProCultura terminó con un consejo de gabinete encabezado por el Jefe de Estado la mañana del viernes. En la instancia, Boric reiteró la postura del gobierno: “Como Presidente de la República, quiero reafirmar mi convicción de que en Chile no hay nadie por sobre la ley y que las instituciones deben funcionar y hacer bien su trabajo”.

Pero la buena noticia llegó de manera imprevista a Palacio. A las 16.55 del viernes la Corte de Apelaciones de Antofagasta despachó el fallo con el cual acogió el amparo de Huneeus. Un verdadero triunfo para La Moneda, el cual fue impulsado hace justo una semana atrás por Schürmann y Awad desde la ya conocida oficina BACS Abogados.

La categórica sentencia, que fue un duro golpe a la indagatoria que lideraba el fiscal Cooper, aseguró que el pinchazo a la siquiatra es ilegal y, por lo tanto, dispuso “la eliminación en la investigación fiscal de todo lo obtenido en base a los actos cuya ilegalidad acaba de declararse”.



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En Palacio celebraron. Cuando la sentencia quede firme, el Ministerio Público deberá borrar todo lo que tenga que ver con esa escucha y por lo tanto el pinchazo en el que participó Boric desaparecerá por completo del expediente.

Con el fallo despachado, a solo 800 metros de La Moneda, el fiscal nacional Ángel Valencia convocaba a una reunión de emergencia, en la que también participó el director de la Unidad Anticorrupción Eugenio Campos.

En completo sigilo discutieron largamente sobre qué hacer. Fuentes de la Fiscalía cuentan que la sentencia fue calificada como grave ya que lo que hacía era cuestionar la legalidad de gran parte de la indagatoria dirigida por Cooper ya que el fiscal se ha basado principalmente en escuchas telefónicas, pinchando más de 8o celulares, para armar su caso.

A las 21.36 el misterio llegó a su fin. Dando un golpe de timón, Valencia tomó la decisión de quitarle el caso a Cooper y dárselo al fiscal regional de Antofagasta Juan Castro, el mismo que investiga el caso Democracia Viva. Una decisión compleja, pero respecto de la cual Valencia se había quedado sin mayor margen debido a la dureza del fallo de la Corte de Antofagasta.

Así, a solo siete días de que se destapara la caja de Pandora del caso ProCultura, La Moneda logró cerrar su semana con Cooper fuera del tablero e iniciando una nueva etapa, con miras a dejar atrás la polémica para no enlodar lo que será la última Cuenta Pública de Boric el próximo 1 de junio.



La señal del fisting (boric)
 
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Este lunes se realizará sesión especial en la Cámara por Procultura: Está citado el ministro Elizalde

La solicitud de sesión especial fue presentada el 11 de mayo pasado por las bancadas de Chile Vamos al presidente de la Cámara, José Miguel Castro (RN), para analizar posibles casos de financiamiento irregular de la política y corrupción en instituciones públicas.
se detalla que la sesión se realizará entre las 19:30 y 21:00 horas y está citado el ministro del Interior, Álvaro Elizalde. Además, está invitado el Presidente del consejo Directivo del Servicio Electoral y el Director Nacional del Servicio Electoral. Así, desde el oficialismo aseguraron que esperan que la cita sea un "aporte" y esté "lejos de golpear al Gobierno", mientras que desde la oposición advirtieron que se requieren "respuestas claras".


 
lo unico que queda es que alguien filtre toda esa informacion del caso para que la gente sepa, antes que magicamente desaparezca, tal como los computadores que se robaban curiosamente un dia antes de que fueran de la pdi a hacer los peritajes :sisi3:

podran escapar de la carcel pero no de que la gente sepa la verdad
 


Por primera vez, desde que se conocieron las escuchas telefónicas en la investigación por corrupción que complica al Frente Amplio y a La Moneda, el Ministerio Público salió en defensa de sus diligencias. Lo hizo, en el marco del amparo presentado por Josefina Huneeus, exesposa del "cabecilla" de ProCultura, cuyo resultado se conocerá en las próximas horas.

“Los que están presentes, por favor, completo silencio y la audiencia no puede ser interrumpida. Por lo tanto, si ingresaron no pueden salir durante el transcurso de la misma”.

Con tono duro y firme, la presidenta de la primera sala de la Corte de Apelaciones de Antofagasta, ministra Virginia Soublette, “abría los fuegos” para dar curso a los alegatos de un recurso de amparo que es observado atentamente tanto por el Ministerio Público como por las defensas de quienes aparecen como imputados en el denominado caso ProCultura.

Y es que esta es la primera vez que un tribunal superior se pronunciará sobre las diligencias que durante casi un año permanecieron en completa reserva por parte del equipo de la PDI y fiscales que dirige Patricio Cooper.

No por nada, se comenta, este es el “verdadero test de Cooper”, ya que del resultado de esta acción judicial se podrá interpretar si la justicia valida o no las interceptaciones telefónicas que aparecen como antecedentes clave en esta indagatoria y en las que -incluso- aparece el Presidente Gabriel Boric, ya que una llamada suya fue captada a propósito del “pinchazo” que existía al celular de la siquiatra Josefina Huneeus, exesposa del cofundador de ProCultura, Alberto Larraín, principal imputado del caso.

Bajo ese contexto es que la magistrada Soubette dio primero la palabra a la relatora que hizo un resumen de las vulneraciones de garantías constitucionales denunciadas en el amparo y que apuntan a la labor de la jueza de garantía Sissi Bertoglio, quien fue la que autorizó a la Fiscalía para que escuchara las conversaciones privadas de Huneeus. Tras esto fue el turno de los alegatos y partió el abogado de la siquiatra, el penalista Alejandro Awad.

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El socio de BACS, Bascuñán, Barra, Awad, Contreras y Schurmann, fundó su recurso en que el teléfono de Josefina Huneeus habría sido intervenido, pese a que ella era testigo, ya que su número telefónico era de propiedad de quien fue su cónyuge y el padre de sus hijos, quien sí tiene calidad de imputado en el caso y que, al menos, hasta el 20 de diciembre de 2024 ella no era un sujeto de interés o, al menos, así se desprendía de las diligencias de la Fiscalía. Todo esto, según expuso, no habría sido advertido por la magistrada cuyo deber era garantizar que las medidas intrusivas se dirigieran a personas con calidad de imputados en los delitos que se investigan: fraude al Fisco y tráfico de influencias.

“Estas conversaciones nunca debieron haberse incorporado a carpeta de investigación. No solo el Ministerio Público no debió haber pedido la interceptación de un testigo, sino que le debió haber dicho al funcionario PDI ”señor oficial comisario, agradezco su buena voluntad, pero como abogado fiscal le digo: no puede ni interceptarse ni menos tomar registro ni menos incorporar en la carpeta conversaciones que provienen de interceptaciones de testigos", retrucó el defensor.

Conservación del Estado del derecho

Awad partió su alegato señalando: “Su señoría ilustrísima, con su venia, y aprovechando de saludarlos por tratarse hoy de el día del juez, el cual me parece que cae en un día importante para la justicia, al menos en lo que concierne a esta parte, ya que creemos que estamos ante un caso cuya importancia es difícil de exagerar, o sea, estamos en un caso donde se juegan cuestiones fundamentales para la conservación de un Estado de derecho".

Junto con esto, el penalista dijo que no estaba ahí para hablar del caso Convenios, tampoco de ProCultura, ni de las técnicas investigativas, ni de “tendencias que se han ido detectando por parte de la opinión pública con respecto a la forma de investigar del Ministerio Público”. Awad sostuvo que estaba ahí para hablar de “doña Josefina”, su clienta, y de un caso “extremadamente especial” y que era necesario analizarlo en detalle.

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Fue ahí donde el defensor aseguró que “una cadena de equivocaciones e ilegalidades” han decantado en el resultado actual: “Una vida destrozada”. En esa línea, acusó que la calidad de imputada que la Fiscalía le atribuye a su representada es instrumental y cuestionó que las escuchas de la mujer han proliferado en toda la opinión pública, son parte de un minucioso análisis “desde los matinales a toda la prensa”. “¡Cuántas ilegalidades, cuántas infracciones hubo y qué es lo que explica que estemos ante una situación tan anómala!“, exclamó el abogado.

A juicio de Awad, la investigación siempre se enfocó en la cúpula de ProCultura y que se llega a su representada y a decretar una medida intrusiva porque la Fiscalía asigna dicho número como uno que le pertenece a Larraín, pese a que -según aseguró-, esa línea de celular “perteneció siempre” a Huneeus, incluso antes de conocer a Larraín, entonces “no sabemos de a dónde obtuvo la Fiscalía el teléfono de nuestra representada”.

Cuestionamientos a la jueza

Cuestionó en duros términos a la jueza Bertoglio por, según Awad, dictaminar una autorización para “pinchar” el teléfono de Huneeus sin considerar que a esa altura no era imputada. Y, apuntó, a que cuando la Corte le pidió informar respecto al amparo, la magistrada respondió con “84 palabras” un informe de una plana. “Ella no aporta nada, sino que falta a la verdad, no creo que deliberadamente, pero ella no hizo lo que dice haber hecho”, sentenció.

Fue en ese minuto en que el abogado volvió a la carga y expresó ante el tribunal de alzada la afectación que ha sufrido por estos días la siquiatra. “Sus conversaciones se desmenuzan con afán casi entomológicos en todos los medios de prensa, incluido los matinales, conversaciones de ella con personas de su confianza respecto al padre de sus hijos y versiones duras en donde ella expresa su opinión de ese minuto con respecto al padre de sus hijos. Su vida fue azotada por un tsunami y ello tiene una fuente gravemente ilegal”.

Aparición de Boric

Una de las cosas que Awad abordó con mayor ímpetu, para que el tribunal acogiera sus argumentos, era que en este caso, era importante considerar que “al menos yo que conozca, esta es la primera y única vez que se ha interceptado a un Presidente de la República en ejercicio, cuya transcripción hoy anega la prensa”.

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Fiscal Cooper estaría investigando financiamiento irregular en campaña de Boric, en el marco del Caso Procultura.
Acto seguido denunció que se trata de “un Presidente, respecto del cual no había ninguna sospecha al momento de captar esa conversación. ¿De dónde proviene esto? De una interceptación ilegal a partir de un error, generado por entregarle al juez de garantía un número que nunca hemos sabido de dónde salió su vinculación con la persona Alberto Larraín y de la infracción sucesiva tanto de la PDI, como el Ministerio Público, el juzgado de garantía, de los derechos de mi representada y de la regulación más básica para la más intrusiva de todas las medidas investigativas".

Finalmente, el abogado hizo alusión a un reciente fallo en que la Corte Suprema acogió un amparo del ministro del TC, Héctor Mery, a quien le incautaron su celular pese a ser un testigo.

“Es imputada, con todas sus letras”

Tras esto, fue el turno del fiscal Eduardo Yáñez. Si bien el recurso de amparo se presentó en contra de la resolución de la jueza que permitió el “pinchazo”, el investigador fue a solicitar que se rechazara la acción constitucional, ya que a juicio del Ministerio Público, todas las diligencias habían sido requeridas y autorizadas judicialmente bajo estrictos estándares legales, es decir, conforme a derecho.

Lo primero, dijo, era despejar el por qué el teléfono de Huneeus fue blanco de una medida intrusiva. “Su señoría ilustrísima, doña Josefina Huneeus, con todas sus letras, ha tenido el trato de imputada y aquello no es peyorativo. Hay que ser claro. en Chile rige la presunción de inocencia y un imputado tiene derechos”, sostuvo.

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Y, aclaró ante los magistrados, que ellos consideraban que no hay indicios, sino sospechas fundadas de participación en los delitos investigados y que si bien ellos entienden que la filtración de las interceptaciones pueden haberla afectado, en eso no tenía ninguna responsabilidad la Fiscalía.

Encubridora

Para explicar a los jueces el porqué todo está conforme a derecho, el fiscal Yáñez sostuvo que Huneeus tiene calidad de imputada como encubridora de los delitos que se investigan.

“La señora Josefina Huneeus tiene una relación con dos personas del núcleo de la Fundación ProCultura, me refiero a su fundador, Alberto Larraín, por cuanto es su excónyuge y con la directora ejecutiva, María Constanza Gómez, respecto de quien ella misma refiere ser una amiga íntima”, sostuvo.

Junto con eso, el investigador recordó que la ONG investigada, desde el 2022, recibió un flujo de dineros de más de 5.000 millones de pesos obtenidos desde gobernaciones y organismos públicos. “De manera ilegal iban a una cuenta corriente que es mal utilizada, precisamente, por estas personas mencionadas, entre otras, pero me concentro en la participación del señor Alberto Larraín y de la señorita María Constanza Gómez (...) Es válido representarse, su señoría, que doña Josefina Huneeus haya tenido la calidad de imputado por la vía de encubrimiento, es decir, aprovechándose de los efectos de la comisión de estos graves ilícitos penales”, aseguró el investigador.

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En esa misma línea, contradijo a Awad y aseguró que el caso del ministro del TC Héctor Mery era completamente distinto. “Al ministro Mery se le había dado el trato de testigo durante una investigación penal llevada por otra Fiscalía, no la Fiscalía de Coquimbo y, por lo tanto, se le aportan elementos engañosos al juez de garantía que habría autorizado una entrada y registro de un lugar cerrado vinculado al magistrado y la incautación de su teléfono celular. Aquí hay claridad, su señoría, de que doña Josefina Huneeus tiene la calidad de imputada expresamente. Así se le señaló, se le leyeron sus derechos en la declaración de noviembre del 2024″.

Campañas políticas y financiamiento ilegal

Junto con esto el investigador reveló que “a la fecha investigábamos los delitos de fraude al Fisco, lavado de activos y hoy día, yo me atrevería inclusive a agregar el delito de asociación ilícita y el de administración fraudulenta”. Con todo, sostuvo Yáñez, los amparos son para revisar una legalidad de una privación de libertad y, en este caso, “Huneeus nunca estuvo privada de la libertad, ni siquiera ha sido formalizada, no hay ningún arraigo a su respecto”.

En los alegatos, Yáñez además explicitó algo que se desprende de las solicitudes de interceptaciones telefónicas, pero que ningún fiscal había dicho públicamente y es que “una de las aristas investigativas es el financiamiento de campañas políticas, por lo tanto, es un punto que hay que definir y establecer durante el curso de la investigación”.

Todo en manos de la Corte

Durante el transcurso de la vista de la causa hubo dos preguntas que, quizás, adelantaron cómo podría resolverse este conflicto judicial sometido a conocimiento de la Corte.

Por una parte el abogado integrante Rodrigo Padilla consultó al Ministerio Público por qué consideraba a Huneeus imputada, tras lo cual Yáñez ahondó en la descripción de quien posee un grado de participación como encubridora.

En el otro extremo del estrado, el ministro Jaime Rojas hizo que el fiscal leyera la primera parte de la declaración que entregó la siquiatra y en el que se le daban a conocer sus derechos de no autoincriminarse y, también, de guardar silencio.

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La magistrada Soublette no tuvo preguntas y dio por finalizada la audiencia.

Cerrado el debate, todos los intervinientes dejaron la sala a la espera de una resolución que -según los propios jueces- se conocerá en las próximas horas, usando para ello el plazo que tiene los amparos para resolverse “en no más de 24 horas”.






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:risa:
 
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Aunque en los últimos días el parlamentario se refirió al fundador de ProCultura como «esa persona», cuando ambos tenían una estrecha relación, el psiquiatra no sólo le dio las llaves de su casa, sino que le ofreció sus servicios gratuitos a los vecinos de Quilpué por toda una jornada en la época del estallido, bajo el auspicio de Ibáñez. Ese mismo octubre de 2019, el médico y el actual subsecretario del Interior -que era jefe de gabinete del diputado- tuvieron otro acercamiento con la comunidad para intentar levantar un monumento a los DD.HH
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:gaia:

Me imagino para el estallido todos estos weones deben haberse juntado varias a veces a tramar sus webadas, terminaban culiando entre los wecoldos

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Daza está clarito
Incompetente el wn de Cooper



Formalizar porque si..para que los imputados.esten.un.año o dos en prisión domiciliaria mientras aún se investiga.. Es una excusa mala...

Por el.momento.en los casos de corrupción mucho ruido pocas nueces..quizás por ello el fiscal Cooper estaba ordenando bien el caso para evitar cabos sueltos.
 
Formalizar porque si..para que los imputados.esten.un.año o dos en prisión domiciliaria mientras aún se investiga.. Es una excusa mala...

Por el.momento.en los casos de corrupción mucho ruido pocas nueces..quizás por ello el fiscal Cooper estaba ordenando bien el caso para evitar cabos sueltos.
lo de siempre, investigaciones eternas con reclusion domiciliaria nocturna para que en caso de que sean pillados, se descuente ese tiempo de la condena y al final con cuea entren un par de dias para firmar.
 


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A través de correos electrónicos el fundador de ProCultura, Alberto Larraín, planificó una actividad de campaña para el Presidente Gabriel Boric entre septiembre y octubre de 2021. Según su propia declaración, esa actividad fue financiada con fondos de ProCultura. Se trató de un mural de cerca de 50 metros que se pintó en una villa de Limache y que se utilizó como escenografía de la franja del entonces candidato Boric. En los correos queda claro que el mural se planificó considerando el kit gráfico oficial de la campaña, y que Larraín indicó que se estaba coordinando con el comando para elegir la fecha de la actividad. También hizo una solicitud: “Gabriel lo que menos quiere es que sea algo personalista. Es decir no quiere que se centre en el, ni en los logos ni nada”.

“El que tenía el contacto con el comando era Alberto”, respondió Diego Echeverría cuando The Clinic le preguntó por la coordinación entre ProCultura y el comando de campaña de Gabriel Boric en 2021.

La pregunta surgió de la revisión de varios correos electrónicos que revelan que entre septiembre y octubre de ese año en la fundación ProCultura se encargaron de planificar una actividad en Limache pensada para apoyar la campaña electoral de Boric.

Diego Echeverría era el director de Arte e Ilustración en la fundación dirigida por Alberto Larraín que hoy está al centro de una indagatoria del Ministerio Público por apropiación indebida de fondos públicos. El mismo Echeverría aparece en la cadena de correos electrónicos revisados por The Clinic para este reportaje.

Allí, Alberto Larraín coordina con el muralista Alejandro “Mono” González la creación de un mural de 48,2 metros cuadrados en un block de la Villa Queronque, en Limache. En los correos electrónicos Larraín indica que estaba en contacto con el comando de campaña de Boric para elegir la fecha en la que el mural se iba a pintar, ya que esto debía coincidir con una jornada de grabación de la franja de campaña presidencial.

Hasta ahora no se conocía ninguna prueba de que ProCultura hubiera participado o bien apoyado financieramente la campaña de Boric. Los correos electrónicos revisados por The Clinic no aparecen en el extenso expediente judicial que dirigió el Fiscal Regional de Coquimbo, Patricio Cooper, quien acaba de ser apartado del caso luego de que la Corte de Antofagasta declarara ilegal la interceptación telefónica que ordenó contra una testigo de la causa.

Los correos electrónicos enviados y recibidos por Alberto Larraín no fueron considerados por Cooper, a pesar de que la arista del financiamiento de campañas era una que interesaba al jefe regional del Ministerio Público. De hecho, intentó en dos ocasiones, sin éxito, “pinchar” el celular del Presidente Gabriel Boric (vea reportaje de The Clinic).

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En los emails revisados por The Clinic se indica explícitamente que la creación del mural sería una actividad de campaña.

Tratemos de hablar durante el día porque gabriel lo que menos quiere es que sea algo personalista. Es decir no quiere que se centre en el, ni en los logos ni nada”, le escribió Alberto Larraín al artista Alejandro “Mono” González el 6 de octubre de 2021, cuando coordinaban el diseño del mural.

Hasta ahora solo se conocía que durante la campaña de Boric un capítulo de su franja se grabó en Limache, pero no que ese mural se gestionó exclusivamente para formar parte de la campaña del entonces candidato presidencial.

El intercambio de correos revisado por The Clinic muestra, incluso, que para el diseño del mural se utilizó el kit gráfico oficial del comando de Boric, el que fue enviado a Alberto Larraín y “Mono” González por Diego Echeverría, el director de Arte e Ilustración de ProCultura. Echeverría aseguró para este reportaje que no sabía cómo se había financiado esa actividad:

“Desconozco. Entiendo que Alberto vio el tema de los pagos. Yo no participé de la planificación de fondos para ese proyecto”, indicó Echeverría a The Clinic. Y sobre quién le envió el kit gráfico de la campaña, esta fue su respuesta: “Ese kit me lo hicieron llegar desde la fundación. No recuerdo bien quién”.

Alberto Larraín no respondió los mensajes que se le enviaron para este reportaje. Tampoco Alejandro “Mono” González. Desde La Moneda optaron por no pronunciarse, debido a que consideran que este “no es un tema de gobierno”.

Correos en campaña

El 14 de septiembre de 2021, Alberto Larraín y “Mono” González ya estaban planificando el mural que iban a pintar para Boric. Ese día el muralista envió su calendario de trabajo para las próximas semanas. Entonces el fundador de ProCultura le dijo que iba a coordinar fechas:

Perfecto. Solo me falta ver lo de gabriel. Veo opciones y te cuento”, escribió Larraín a las 18:04 de ese día.

Larraín volvió a escribir un email 13 minutos después:

Te parece si proponemos para el comando de gabriel

Del 11 al 15 para el mural? Sería en Limache o Quilpue que están a 80 min de Santiago

Un abrazo

Alberto
”.

ProCultura tenía una sede en Limache, la que según testimonios de extrabajadores de la fundación, solo se explicaba por el vínculo sentimental entre Larraín y Sebastián Balbontín, su pareja entonces militante de RD que entre 2021 y 2024 fue dos veces candidato a alcalde y una vez electo como consejero regional. El propio Larraín reconoció ante los fiscales que le ayudó a financiar su campaña, eso sí, a través de terceros y con fondos personales (vea reportaje de The Clinic).

Según los correos, en septiembre de 2021 se definió que la fecha en que se pintaría el mural, con visita del candidato Boric y su equipo audiovisual incluída, sería la segunda semana de octubre. El 5 de ese mes se reactivaron los correos para afinar los detalles de la actividad.

A las 12:52 “Mono” González respondió un correo electrónico que le había enviado Larraín, cuyo original The Clinic no tuvo a la vista:

saludos a usted

muchas gracias

el seba me entregó el guión y me emociono

ahora le pido imagenes del

-logo boric presidente

-árbol de la campaña

-imágenes de la campaña que quieren que vaya

-foto del muro alto y largo que se va a pintar
”.

Fue entonces que Alberto Larraín incluyó a otros dos personeros de ProCultura en la cadena de correos: el ya mencionado Diego Echeverría, y Daniel Llanos, director regional de la fundación en Valparaíso. Y es ahí cuando Echeverría le envía al muralista el kit de campaña de Boric.

Estimado Mono, te adjunto un documento donde detalla toda la marca de la campaña de Boric Presidente con sus letras, colores, logos e imágenes, también te adjunto un pequeño plano del muro donde trabajaremos”.

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En ese kit gráfico se entregan lineamientos para quienes participaban de la campaña presidencial que entonces se desplegaba por todo Chile. El 6 de octubre a las 08:04 Larraín le escribió a González, y le pasó un recado:

Mono

Tratemos de hablar durante el día porque gabriel lo que menos quiere es que sea algo personalista. Es decir no quiere que se centre en el, ni en los logos ni nada. Quieren algo full artístico
”.

El 13 de octubre se concretó la visita de Boric y su comando a la Villa Queronque, en Limache. Allí grabaron un capítulo de la franja presidencial, el que se emitió dos semanas después.

Según consta en correos electrónicos intercambiados entre directivos de ProCultura, se trató de una actividad de esa fundación en alianza con Barrio Limache, la organización social y plataforma electoral de Sebastián Balbontín para impulsar sus campañas políticas.

Hasta ahora la interrogante que se mantiene sobre la mesa es el origen del financiamiento de esa actividad. Un mural de ese tipo, que cubre a lo largo y ancho un block de departamentos de tres pisos con más de siete metros de largo por seis de ancho, podría superar los $3 millones, además de lo que eventualmente puede cobrar el artista autor de la obra.

Pocos días después de que el secreto sobre la investigación de la fiscalía se levantara —y las decenas de querellantes y abogados defensores que tienen patrocinio en la causa accedieran a las carpetas— Alberto Larraín emitió su única declaración pública hasta ahora:

“Nunca se generó financiamiento desde la Fundación ProCultura a la campaña presidencial de Gabriel Boric, ni a ninguna otra campaña política. La Fundación ProCultura no tenía adherencia política; por el contrario, tenía la convicción de que el trabajo con las distintas sensibilidades era fundamental para el trabajo en las zonas más vulnerables”, aseguró entonces Larraín.

Sobre el financiamiento de la actividad que se creó para apoyar la campaña presidencial de Boric, no existe una versión única al interior de ProCultura.

Contradicciones sobre el pago

Entre las declaraciones recogidas por la fiscalía no hay consenso respecto al origen de los dineros que financiaron el mural. Tampoco sobre quién habría puesto la idea sobre la mesa en primer lugar.

Según declaró el propio Alberto Larraín, el mural pintado por “Mono” González que se utilizó en la franja de Boric fue financiado con “fondos propios de la fundación”. Aunque otros trabajadores de ProCultura dijeron que el financiamiento vino del bolsillo de Larraín, y otros aseguraron desconocerlo.

En su declaración ante la fiscalía, la representante legal de ProCultura, Constanza Gómez, explicó que la fundación llegó con proyectos a Limache durante el año 2016, “comenzando con la restauración de la ‘casa Eastman’, siendo dicho proyecto financiado a través de la unidad de infraestructura del Ministerio de las Cultura”. Aunque inmediatamente la mujer aclaró que la presencia de ProCultura en esa comuna se explicaba por la relación sentimental que mantenía Alberto Larraín con Sebastián Balbontín, quien por esos años se postuló como candidato a alcalde en la zona y luego a consejero regional:

No voy a desconocer del (sic) entusiasmo de Alberto por aumentar la presencia de la fundación en Limache coincide con su relación sentimental con Sebastián Balbontín”, afirmó Gómez.

En la misma declaración los fiscales le preguntaron a Gómez si tuvo conocimiento del proyecto de murales en la Villa Queronque. La mujer indicó que sí lo recordaba, y afirmó que Alberto Larraín fue quien evaluó la ubicación para desarrollarlo. Sobre el financiamiento, Gómez declaró: “Los fondos de dicho proyecto fueron propios de la Fundación ProCultura, para de este modo comenzar una obra de confianza que permitiera activar las intervenciones a la comunidad”.

En ese momento, la fiscalía le preguntó directamente si ella tuvo conocimiento de que los murales fueron utilizados para la campaña presidencial de Gabriel Boric. Gómez lo negó: “No tenía conocimiento”, dijo, para luego hacer énfasis en que ella nunca ha participado en ningún partido político y que no es un área de su interés.

Entre los extrabajadores de ProCultura consultados sobre este punto está Catalina Rengifo, militante del Frente Amplio, quien ingresó a la fundación luego de participar en las actividades levantadas por esta en Limache. Rengifo aclaró ante los fiscales que trabajó en la campaña de Balbontín, luego de integrarse a la agrupación Barrio Limache, levantada por el entonces candidato a alcalde.

En su declaración, Rengifo indicó que la idea del mural fue originalmente de Sebastián Balbontín y que luego Larraín quiso ampliarla:

En el año 2021 siendo parte de esta agrupación, y realizando diferentes trabajos de vinculación sociocultural en Villa Queronque entre otras comunidades, Sebastián Balbontín tuvo la iniciativa de hacer un mural para ‘levantar’ a la comunidad de esta Villa. En esta circunstancia fue que conocí a Alberto Larraín, quien era pareja de Sebastián (…) Con el resultado del mural de Sebastián Balbontín, Alberto Larraín manifestó la idea de replicar esta idea en toda la Villa, tomando como ejemplo el museo abierto de San Miguel, proyecto que se ejecutó a través de la Fundación ProCultura, participando yo de manera voluntaria a nombre de ‘Barrio Limache’ en los dos primeros murales”.

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Efectivamente el primer mural diseñado para aportar a la campaña de Boric luego derivó en un proyectó más grande: el Museo a Cielo Abierto de Limache. Al menos en marzo y junio de 2022 se pintaron más murales en los blocks de la Villa Queronque. Allí participaron muralistas reconocidos a nivel nacional como el propio “Mono” González y “Seco” Sánchez, además de los artistas suecos Malin Sparrvardt y Rikard Johansson.

Sobre quién pagó el primer mural, Rengifo aseguró no saberlo: “ΕΙ mural ideado por Sebastián fue desarrollado por el muralista Alejandro ‘Mono’ González, cuyo financiamiento desconozco”.

Otro de los extrabajadores consultados fue Daniel Llanos, quien fue director regional de ProCultura en Valparaíso. Llanos sostuvo ante los fiscales que ese primer mural “fue financiado por Alberto Larraín, quien me indicó que le habían solicitado este mural una agrupación ciudadana, cuyo financiamiento sería mediante recursos propios de Alberto”.

Según Llanos, Larraín explicó que él debía pagar por el mural, ya que sería usado en la campaña de Balbontín:

Alberto señaló que este mural no podía ser financiado por Procultura ya que igual iba a estar enlazado con la campaña de Sebastián Balbontín. Desconozco el valor exacto pero un mural como ese (…) tiene un valor aproximado de dos millones de pesos en pintura y materiales, y además un millón y medio de pesos aproximadamente en mano de obra, siendo el costo aproximado de tres millones y medio de pesos”.

La fiscalía le consultó directamente a Llanos por la participación de ProCultura en la campaña de Balbontín y es ahí cuando Llanos ahonda en los detalles sobre el pago por el mural:

…por ejemplo, en el marco de una actividad cultural dentro de la campaña, reiterando que este corresponde al mural financiado por Alberto Larraín, desde su propio bolsillo, pago que me fue transferido a mí por un monto que no recuerdo, lo que se utilizó en materiales y (fue) pintado por el Mono González. En ese mural participó gente que venía de Barrio Limache, además de Catalina Rengifo y otras personas que venían de la comunidad, niños niñas, etc”.

En esa misma respuesta, Llanos aclara que la idea del mural surgió en el marco de la campaña de Balbontín, y que fue Larraín el que anunció la posibilidad de que fuera usado en la campaña de Boric, lo que finalmente se concretó:

El mural que fue financiado por Alberto Larraín fue hecho en el marco de una actividad cultural de Barrio Limache, en el contexto de la campaña de Sebastián Balbontín. En ese contexto Alberto nos comunica que posiblemente el candidato presidencial Gabriel Boric viniera a filmar un spot. Aquello nos pareció muy buena noticia y finalmente esto se concretó y se grabó un video para la campaña. Para eso llegaron con camiones y cámaras de parte de la productora que trabajaba en la campaña”.

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A pesar de las declaraciones que ponen a Larraín y a Balbontín en el centro de las coordinaciones, el director ejecutivo de ProCultura negó cualquier responsabilidad cuando le tocó responder frente a los fiscales del caso. Según Larraín, la idea habría sido del artista “Mono” González:

Cuando se empezó a hacer el primer mural, coincidió temporalmente con que era el período de campaña presidencial, y como es de público conocimiento Alejandro Mono González es miembro del partido comunista, por lo que había tenido algunos contactos para ver si podía participar en la franja, esto debido a que el financiamiento del mural era con fondos propios de la fundación. Yo le dije que sí, que no había inconveniente porque él era el dueño de la propiedad intelectual, y mientras él pintaba fueron a grabar una parte de la franja. Yo no participé ese día, no estuve presente, y posterior a ello, se hicieron seis murales más en el mismo lugar”.

Los fiscales no le contrapreguntaron a Larraín. Si hubieran detectado los correos entre el fundador de ProCultura y “Mono” González, sabrían que quien coordinó la actividad de campaña de Boric fue Larraín y no el muralista. Ni la fiscalía ni la PDI buscaron bien los correos electrónicos, porque lo cierto es que sí están en su poder. Como parte de las pesquisas el Ministerio Público accedió al registro completo de emails de ProCultura

 
Buen análisis de Chahuán... Si no se saben todos los antecedentes.. no podemos saber si los pinchazos a Hunneus eran justificados o no.

Con un sumario bastaba para Sabas.


 
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