La historia de los jesuitas deja en evidencia sus estrategias para posicionarse en el poder político, aunque no formalmente, sino que en las sombras. En este caso, los muy hijos de un container de maracas, mantienen sus colegios privados lejos del cáncer negroide y defienden a los macacos para que sean absorbidos por el sistema público. En Antofagasta, hay escuelas que poseen más del 50% de extranjeros, ilegales muchos, mientras el
San Luis (colegio jesuita) con cuea debe tener 10 negros becados y me estoy arriesgando. Además, los defienden con su "mesa intercultural" y "servicio jesuita para migrantes", a quienes envían a las escuelas para lavar cerebro de los progresores, que no son pocos.
Jesuitas y las reconchetumare.