¿Tú crees que un grafitero ppr ejemplo, va a dejar de rayar bienes públicos y privados porque le den una beca para una carrera, salud y otros servicios públicos?
Confundiendo pobreza con vandalismo, la weá imbécil. Justamente el castigo social de quitarles beneficios estatales los puede hacer recapacitar y dejar de hacer vandalismo.
De hecho, toda esa exclusión que mencionas es falsa, ya que durante décadas que hay un asistencialismo estatal que le brinda a todos salud, educación y otras prestaciones sociales, y no solo no ha disminuido el vandalismo y la incivilidad, si no que hasta han aumentado, lo que demuestra que la entrega de servicios públicos por parte del Estado no mengua la conducta antisocial.
Es ilógico que la sociedad premie a quienes le hacen daño a la misma y le restan valor. Todo tu discurso es panfleto politiquero barato y sin validez, suena bonito pero carece de pragmatismo y realismo.
Te queda super bien el alias, lesa culia.
La selección por mérito y las sanciones sociales como un registro de vándalos comparten una misma premisa problemática: que todos parten desde condiciones equivalentes, cuando en realidad el origen social, la educación de los padres, el barrio y los recursos disponibles influyen fuertemente en las oportunidades de vida. Castigar a quienes ya están en desventaja puede profundizar la exclusión en lugar de reducirla.
La selección por mérito en contextos de alta desigualdad y las políticas punitivas frente al vandalismo comparten una misma limitación: suponen igualdad real de condiciones donde en verdad existen profundas asimetrías de origen. La evidencia muestra que el rendimiento escolar y las trayectorias de vida están fuertemente determinados por factores familiares, territoriales y socioeconómicos. En consecuencia, más que restringir apoyos o reforzar castigos, una política justa debiera ampliar oportunidades, fortalecer la inclusión y reducir las brechas que reproducen pobreza y exclusión.
2 problemas
El primer problema es que castiga de manera distinta según el bolsillo de cada persona. El mismo rayado podría costarle una pensión completa a quien depende de ella y nada a quien no recibe beneficios del Estado.
El segundo problema, y el más importante, es la evidencia sobre reincidencia. Un estudio del economista estadounidense Cody Tuttle mostró que las personas condenadas a quienes se les retiraron beneficios de alimentación reincidieron con mayor frecuencia, especialmente en delitos relacionados con la obtención de dinero. Cuando se le corta el ingreso a alguien que ya está al límite, se le empuja a recuperarlo de cualquier forma.
¿Qué medidas funcionan mejor? Multas proporcionales al ingreso, como ocurre en Alemania; reparación del daño, donde quien raya una pared debe limpiarla; y, en algunos casos, incentivar conductas positivas en lugar de simplemente castigar.
Cuando Lula vinculó la ayuda social a la asistencia escolar de los niños, millones de personas lograron salir de la pobreza. Condicionar un beneficio a una conducta puede funcionar. Quitar ese beneficio como castigo, según la evidencia disponible, no.
Chile no tiene que elegir entre castigar el vandalismo o tolerarlo. Tiene que elegir castigos que reparen el daño y que tengan un peso similar para todos, en lugar de medidas que puedan devolver a la calle, sin red de apoyo, precisamente a quienes se busca disuadir.