Aquí en Chile ni cagando, muy díficil.
A finales de 2020, una ex polola japonesa me invitó a comer, a tomar y luego a pasar la noche en un hotel lujoso de Hiroshima

me sentía puto wn, corporalmente utilizado. Al otro día la japo me despertó para decirme que estaba listo el ofuro (la tina con agua calentita), que me fuera a bañar y relajar mientras me preparaba un té. Después fuimos de paseo y al final me invitó a almorzar cerca de la enorme estación central de la ciudad. Luego tomé el tren porque debía ir a Onomichi por unos asuntos.
Esa mina era super desprendida conmigo. Recuerdo que una vez la invité a mi depa y le preparé panqueques, casi le dio diabetes con el manjar