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Depresión, prevención del suicidio y acompañamiento antroniano.

Recuerdo que tuve que leer este libro en el colegio, y en la prueba, tenía que dar mi opinión sobre él. Respondí que no me gustó, porque el relato no me parecía realista. Me parecía imposible que una persona que sufrió un accidente de tal magnitud no experimentara momentos de oscuridad más intensos y/o prolongados. No estoy seguro si en ese entonces lo que intentaba decir era que el libro presentaba lo que hoy se conoce como "positivismo tóxico", pero iba por esas líneas.

Han pasado 20 años más o menos desde que lo leí, así que lo leeré nuevamente para ver qué me parece con el paso de los años.
Ahora que lo comentas, me pasó algo parecido. Sentí que faltaron esos momentos difíciles que obviamente tuvo que pasar. Yo creo que no tuvo tiempo de procesar todo lo que vivió porque estaba ocupada con cirugías, rehabilitación, irse unos meses a Estados Unidos para que le pusieran prótesis, etc. Cuando se publicó el libro habían pasado apenas 2 años. Si publicara una actualización, me imagino que ahora sí agregaría esos detalles. Mi recomendación iba más por el lado de que a veces nos hacemos problema por weas que tienen solución o no son tan graves como las miramos, y ella, con todo lo que pasó, logró salir adelante. Ahora, bien demás que tuvo que haber pasado por momentos duros, pero llegado un punto, ¿de qué te sirve quedarte pegado en el dolor si tus extremidades no van a crecer? Está bien sufrir, pero muchos (me incluyo) nos quedamos pegados en el problema y no nos enfocamos en la solución.
 
Cipas, quería recomendarles un libro escrito por una joven que, en 2002, perdió sus cuatro extremidades debido a un accidente con un tren. Su caso fue muy conocido en esa época porque apareció en la Teletón. El libro se llama Elegí vivir. Sirve para aprender a valorar las cosas que tenemos, pero que muchas veces no nos percatamos hasta que las perdemos. Es fácil de encontrar por internet, pero les puedo mandar el link por MP al que quiera.

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Hasta el día de hoy me alegro por ella, pero sinceramente no sé si su relato sea un buen referente. No porque alguien lo haya pasado mejor que uno significa que lo que uno esté viviendo no tenga importancia. Lo mismo pasa con quienes usan los casos de personas con enfermedades catastróficas como el cáncer para infundir culpa en quienes lo pasan mal por la depresión.
 
Hasta el día de hoy me alegro por ella, pero sinceramente no sé si su relato sea un buen referente. No porque alguien lo haya pasado mejor que uno significa que lo que uno esté viviendo no tenga importancia. Lo mismo pasa con quienes usan los casos de personas con enfermedades catastróficas como el cáncer para infundir culpa en quienes lo pasan mal por la depresión.
Tiene razón, Cipa: no a todos nos sirve lo mismo. No estoy restando importancia al sufrimiento de otros, solo quiero decir que a veces nuestros problemas nos parecen más grandes de lo que objetivamente son. Por supuesto, cada uno solo sabe lo que le duele, y eso está bien.

Sobre la culpa que les hacen sentir a personas con depresión al compararse con quienes tienen cáncer, también lo he escuchado y me parece insensible. Al mismo tiempo, he oído a personas con cáncer decir que mucha gente va a visitarlos solo para ver lo mal que están y así sentirse mejor con sus propias vidas. Eso también me parece horrible, pero lo menciono solo para ejemplificar.

Al final, todos llevamos la depresión de formas distintas: lo que a mí me resulta puede que a usted no, y viceversa.

PD: No estoy comparando el sufrimiento personal con el de ella, solo lo menciono como un caso de resiliencia.
 
Para que no se pierda este tema quiero compartir un cuento qué ayuda en momentos difíciles. Es un poco largo así que dejo spoiler.

Érase una vez un rey que decidió reunir a todos los sabios de su corte y les dijo:

  • «He mandado hacer un precioso anillo con un diamante dentro. Quiero guardar oculto dentro del anillo, un mensaje que pueda ayudarme en los momentos de desesperación o desorientación. Tiene que ser un mensaje corto, de forma tal, que quepa debajo del diamante de mi anillo».
Todos aquellos que escucharon los deseos del Rey eran grandes sabios, eruditos que podrían haber escrito grandes tratados … pero ¿pensar en un mensaje que contuviera dos o tres palabras y que cupiera debajo del diamante de un anillo? Muy difícil. Igualmente pensaron, y buscaron en sus libros, sin encontrar nada que se ajustara a los deseos del rey.

El rey tenía un sirviente muy querido y próximo a él. Este hombre, había sido también sirviente de su padre, y había cuidado de él, cuando su madre había muerto. El rey sentía un enorme respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste dijo:

  • «No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje.»
  • «Cómo lo sabes?», preguntó el Rey».
  • «Durante mi vida en el palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una oportunidad me encontré con un maestro. Era un invitado de la corte. Cuando nos dejó yo le acompañé hasta la puerta para despedirlo, y como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje».
En ese momento el anciano escribió en un diminuto papel el mencionado mensaje. Lo dobló y se lo entregó al rey.

  • «Pero no lo leas.» – dijo. Mantenlo guardado en el anillo. Ábrelo sólo cuando no encuentres salida a una situación».
Ese momento no tardó en llegar porque el país fue invadido y su reino se vió amenazado. Estaba huyendo a caballo para salvar su vida, mientras sus enemigos lo perseguían. Estaba solo, y los perseguidores eran numerosos. En un momento, llegó a un lugar donde el camino se acababa y frente a él, había un precipicio. No podía volver atrás porque el enemigo le cerraba el camino. Podía escuchar el trote de los caballos, las voces, la proximidad de sus perseguidores.

Fue entonces, cuando recordó el anillo. Sacó el papel, lo abrió y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso para el momento.

Simplemente decía: «ESTO TAMBIÉN PASARÁ«

En ese momento fue consciente que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino. Pero lo cierto, es que lo rodeó un inmenso silencio. Ya no se sentía el trotar de los caballos.

El rey se sintió profundamente agradecido al sirviente y al maestro desconocido. Esas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a guardarlo en el anillo, reunió nuevamente sus ejércitos y reconquistó su reino.

El día de la victoria, hubo una gran celebración y el rey se sentía muy orgulloso de sí mismo. En ese momento, el anciano estaba a su lado y le dijo:

  • «Apreciado rey, ha llegado el momento de que leas nuevamente el mensaje del anillo».
  • «¿Qué quieres decir?», preguntó el rey. «Ahora estoy viviendo una situación de alegría, hemos vencido al enemigo».
  • «Escucha», dijo el anciano. «Este mensaje no es únicamente para situaciones desesperadas. También es para situaciones placenteras. No es solo para cuando te sientas derrotado; también es para cuando te sientas victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero».
El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: «ESTO TAMBIÉN PASARÁ»

Y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba. Pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje: Lo malo es tan transitorio como lo bueno.
 
SI algun dia sale una noticia que un hueon de manera kamikaze entro a la fiesta de los abrazos del partido comunista y se hizo explotar volando a todos los invitados, tengan por seguro que ese fui yo.

Por ultimo si se van a corbatear haganle un bien al mundo.
 
SI algun dia sale una noticia que un hueon de manera kamikaze entro a la fiesta de los abrazos del partido comunista y se hizo explotar volando a todos los invitados, tengan por seguro que ese fui yo.

Por ultimo si se van a corbatear haganle un bien al mundo.

De vez en cuando fantaseo con algo parecido, pero en vez de la fiesta de los abrazos es en una salsoteca caribeña.

Solo me detiene el dolor que le provocaría a mis seres queridos más cercanos... pero cuando ya no estén lo pensaré!
 
VENGO a ofrecer lo mismo que ofreci la vez anterior
si alguien necesita hablar sobre el tema que sea, si no tiene nadien con quien hablar, yo lo escuchare encantado :sisi3:
con privacidad absoluta
 
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