Walter Nelson
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El CERN iniciará en 2026 el mayor proceso de modernización de la historia del LHC para multiplicar por diez las colisiones de partículas y ampliar la búsqueda de nueva física más allá del modelo estándar
El Gran Colisionador de Hadrones, la mayor máquina científica jamás construida, se apagará en junio de 2026. Durante casi cuatro años, el acelerador de partículas del CERN permanecerá fuera de funcionamiento mientras miles de ingenieros y científicos transforman la infraestructura para convertirla en una versión mucho más potente.
El apagado responde a una operación llamada LS3 (Long Shutdown 3), que comenzará oficialmente el 29 de junio de 2026 y se extenderá hasta 2030. Será el tercer gran parón técnico desde que el LHC empezó a operar hace más de una década, pero también el más amplio. El objetivo es preparar la llegada del HL-LHC, el High Luminosity Large Hadron Collider, una actualización diseñada para multiplicar por diez el número de colisiones que la máquina es capaz de producir.
Ubicado en un túnel circular de 27 kilómetros bajo la frontera entre Suiza y Francia, a unos 100 metros de profundidad, el Gran Colisionador de Hadrones se ha convertido en uno de los mayores logros de la investigación científica internacional. Desde sus primeras colisiones en 2010, el acelerador ha permitido algunos de los avances más relevantes de la física moderna, incluido el descubrimiento del bosón de Higgs en 2012, una partícula fundamental para explicar por qué la materia tiene masa.
Pero el LHC fue concebido desde el principio como una infraestructura en evolución. Los dos apagones anteriores, realizados entre 2013 y 2015, y entre 2018 y 2021, sirvieron para reparar componentes, modernizar sistemas eléctricos y preparar las primeras fases de la futura ampliación. Durante el primer cierre se sustituyeron imanes superconductores y miles de conexiones eléctricas. Y el segundo introdujo mejoras orientadas ya al proyecto de alta luminosidad.
Representación artística del túnel del FCC-hh (colisionador protón-protón).PIXELRISE / Europa Press
El tercer apagón será más mucho más ambicioso. La nueva intervención modificará partes estructurales del acelerador. También se instalarán nuevos imanes superconductores capaces de concentrar los haces de protones con mucha más precisión. El concepto clave es la “luminosidad”, un parámetro que mide cuántas colisiones pueden producirse en un periodo determinado.
Sin embargo, el HL-LHC no aumentará radicalmente la energía de las colisiones, sino la cantidad de datos generados. Eso permitirá observar fenómenos extremadamente raros y mejorar la precisión de los experimentos actuales. Según las previsiones del CERN, la nueva máquina podría producir hasta 380 millones de bosones de Higgs durante su vida útil, frente a los aproximadamente 55 millones que se esperaba obtener en el acelerador original. Se multiplicará su potencia por más de 7 veces.
El objetivo a largo plazo es ampliar la capacidad de observación de la física contemporánea. Los investigadores esperan detectar desviaciones mínimas en el comportamiento de partículas conocidas, estudiar procesos extremadamente raros y buscar indicios de fenómenos que no encajan dentro del modelo estándar, lo que puede llevar a nuevas teorías y análisis.
Por eso, aunque el LHC dejará de operar temporalmente, el trabajo científico continuará. Los experimentos realizados durante los últimos años han generado cantidades masivas de información que todavía están siendo procesadas. De hecho, gran parte de los descubrimientos asociados al acelerador no se producen durante las colisiones, sino años después, cuando los equipos analizan los datos con nuevas técnicas estadísticas o modelos teóricos más avanzados.
Está funcionando brillantemente
Mark Thomsondirector general del CERN
Actualmente, el CERN calcula que alrededor de 14.000 científicos de más de 100 países participan de forma directa o indirecta en proyectos vinculados al LHC. La red incluye universidades, centros de investigación y laboratorios repartidos por todo el mundo. Por lo tanto, miles de investigadores seguirán trabajando durante el apagón en el análisis de datos acumulados.
Mark Thomson, director general del CERN desde enero de 2026 y profesor de física experimental en la Universidad de Cambridge, ha insistido en que el cierre no supone una interrupción de la producción científica. “Está funcionando brillantemente”, ha asegurado, dejando claro que los datos obtenidos seguirán produciendo resultados durante años.
El Gran Colisionador de Hadrones sufrirá un parón de 4 años, con el objetivo de multiplicar por 10 su potencia
El CERN iniciará en 2026 el mayor proceso de modernización de la historia del LHC para multiplicar por diez las colisiones de partículas y ampliar la búsqueda de nueva física más allá del modelo estándar