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La acusación resurgió al poco de comenzar la Segunda Guerra Mundial, cuando muy probablemente no era cierta. Lo que se rumoreaba entre franceses y británicos era que los alemanes hacían jabón con grasa de bebés.[6] Las bromas de la época, amenazas, rumores e insultos registrados corroboran que era una afirmación bastante creíble para mucha gente. Algunos aducen que el principal sustento para esta creencia se hallaba en las siglas «RIF» que estaban impresas en la gran mayoría de los jabones disponibles en Alemania durante la guerra y que significaban Reichsstelle für industrielle Fettversorgung (Centro Nacional para la Provisión Industrial de Grasa). Los autores del bulo afirmaban que RIF significaba Reines Jüdisches Fett ('grasa pura de judío'), siendo tal vez esto el inicio de la creencia además de que la grasa extraída no era de cualquier persona sino específicamente de los judíos.[7]
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A pesar del caso de Rudolf Spanner, no existe evidencia de que se haya usado grasa humana, judía o no, de forma continua durante el periodo nazi de Alemania. Los experimentos en Danzig habían cesado cuando el jefe de las SS, Heinrich Himmler, escuchó rumores de su existencia y ordenó el 20 de noviembre de 1942 una investigación al respecto.[1]Por la misma razón por la que Himmler, quien autorizó el uso industrial de pelo humano, encontraba la idea de la fabricación de jabón de este modo tan repulsiva, otros contemporáneos admitieron la suposición como factible, como una señal más del desprecio total por el valor de las vidas humanas dentro del nazismo.[10]
La mayoría de los estudiosos del Holocausto consideran que la leyenda del «jabón judío» es un bulo de la época.[3] Se cree que se trataba más bien de una especie de tortura psicológica para atemorizar a los prisioneros.[2]
La creencia de que es solo un mito es apoyada por historiadores como Walter Laqueur,[11] Gitta Sereny,[12] Deborah Lipstadt,[13] Yehuda Bauer, de la Universidad Hebrea de Jerusalén en Israel, y por Shmuel Krakowski, director de archivos del centro del Holocausto Yad Vashem en el mismo país.[14][15][16]
Fuentes:
[3] https://jewishvirtuallibrary.org/jsource/Holocaust/soap.html
[11] Walter Laqueur,
The Terrible Secret (Boston: 1980), pp. 82, 219.
[12] Gitta Sereny,
Into That Darkness (Londres: A. Deutsch, 1974), p. 141 (nota).
[13] "Nazi Soap Rumor During World War II," Los Angeles Times, 16 de mayo de 1981, pág. II/2.
[14] Bill Hutman, "Nazis never made human-fat soap,"
The Jerusalem Post - International Edition, de la semana del 5 de mayo de 1990.
[15] "Holocaust Expert Rejects Charge That Nazis Made Soap from Jews,", Facsimile in:
Christian News, 21 de mayo de 1990, pág. 19.
[16] "A Holocaust Belief Cleared Up,"
Chicago Tribune, 25 de abril de 1990. Facsímil en: Ganpac Brief, junio de 1990, pág. 8.
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