Se encuentran dos viudas en un cementerio: una muy feliz limpiando la lápida de su marido y cantando alegremente.
La otra, muy triste, llorando a moco tendido.
Al rato, la mujer desconsolada le pregunta a la otra:
- ¡Ay, señora!, ¿cuanto tiempo hace que enviudó?
- Seis meses...
- Y, ¿por qué está tan feliz?, yo llevo 3 años de viuda y no he podido superar esta pena...
- ¡Ay mijita! porque después de muchos años, es la primera vez que sé dónde está... ¡y quién se lo está comiendo!
La otra, muy triste, llorando a moco tendido.
Al rato, la mujer desconsolada le pregunta a la otra:
- ¡Ay, señora!, ¿cuanto tiempo hace que enviudó?
- Seis meses...
- Y, ¿por qué está tan feliz?, yo llevo 3 años de viuda y no he podido superar esta pena...
- ¡Ay mijita! porque después de muchos años, es la primera vez que sé dónde está... ¡y quién se lo está comiendo!










