JoaoCapri
Culiad@
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Hola cilantritos y cilantritas.
Como ya lo mencioné en otros hilos, hoy les vengo a compartir mis experiencias de las veces en que estuve en calidad de indigente, o como también se le dice, en situación de calle.
En el transcurso de este fin de semana que se avecina, iré subiendo poco a poco esta historia, esta parte de mi vida en la que padecí en carne propia lo que es no tener un techo bajo el cual vivir ni un refugio o vivienda donde guarecerse ni los medios suficientes para vivir o siquiera subsistir adecuadamente.
Y como ya adelanté en un tema del sisterito @Leche Purita Cereal, mis primeras experiencias de vivir en la calle fueron escapadas esporádicas y fugaces durante una parte de mi adolescencia debido a tensiones familiares, donde a lo largo de no más de 1 ó 2 noches, tuve mis primeros acercamientos a lo que era pasarse jornadas enteras pernoctando en la intemperie del radio urbano.
Pero la primera vez que pasé un tiempo prolongado y no menor viviendo en la vía pública, y sin posibilidad alguna de volver a la vivienda donde solía habitar, fue por allá ppr el año 2011.
A raíz de la malas relaciones e interacciones en mi núcleo familiar, me vi forzado a tomar la decisión irrevocable de abandonar el hogar donde vivía y pasar mis días entre bancas, plazas y demás mobiliario público, tratando de salir adelante de la mejor manera posible considerando la situación.
En la primera noche que estuve fuera del lar, llamé por teléfono con la poca carga que tenía mi dispositivo a amigos de mi círculo cercano para pedirles ayuda, ayuda que fue negada en todas y cada una de esas llamadas, invocando las más variopintas excusas.
Se entiende que algunos en verdad no podían o no tenían como ayudar realmente, pero puta, un vaso de agua, un té, un pedazo de pan, o incluso unas palabras de apoyo o simplemente escuchar mis problemas, no cuesta nada. Y si bien no estaban en la obligación de ayudarme, por algo se hacían llamar mis amigos ¿no? Digo, es lo mínimo que uno espera de alguien que dice compartir una amistad contigo.
Ahí me di cuenta de lo real de ese dicho que reza más o menos como que no sabes quienes son realmente tus amigos hasta que los necesitas de verdad o pasas por una situación extrema.
Lo que en buen chileno se dice 'ser maricón'. Por que si algo tengo yo es que soy muy 'amigo de mis amigos' y a estos a quines recurrí en busca de ayuda, siempre los apoyé y los ayudé en lo que necesitaron. Pero cuando yo los necesité a ellos, me dieron la espalda de la forma mas6maricona que pueda haber.
Para ponerlos en perspectiva, un ejemplo de lo que les acabo de relatar es el caso de un supuesto amigo al que llamaré Ricardo.
Un weón que cuando a su papá lo atropellaron, ahí estuve yo. Cuando le dio gastroenteritis aguda y llegó a parar al hospital, ahí estuve yo. Cuando estuvo preso por defender a su polola de aquel entonces del abusador de su padrastro, ahí estuve yo. Cuando se cambió como 10 veces de casa ahí estuve yo, ayudándolo con la mudanza.
Cuando sus pololas lo dejaban y quedaba pal pico, ahí estuve yo siendo su partner. Cuando necesito plata, o recomendaciones de pega, o apoyo para incursionar en su pasión por el tatuaje, cuando necesito un lienzo humano para ensayar algunos tatuajes, cuando necesito consejo, apoyo económico, o cuando le atropellaron a su perro, o cuando se metía en un cacho y no hallaba como salir etc, ahí estuve yo.
Y la única vez que yo requerí de un poco de su ayuda, se hizo el weón. Y no es que no pudiera ayudarme, porque podía, es que no le nació.
Y así pasó con otros a quiénes consideré amigos, incluso hermanos, de mi reducido círculo social, quienes me negaron fríamente alguna clase de asistencia.
Y ahí aprendí varias lecciones y se me forjó una mentalidad de autosuficiencia y de resiliencia, palabra esta última tan manoseada actualmente.
En este mundo, tienes que hacer de cuenta que estás solo, que no tienes a nadie. Trata de no requerir de ayuda nunca, slavo que no tengas de otra. Pero también, nunca seas maricón como lo fueron contigo, con aquel que confío en ti y te consideró au amigo. Retribuye la confianza que han puesto en ti.
Haz lo posible por no depender de nadie.
Sisteritos/as, he aquí la primera parte de esta serie de vivencias que he decidido compartir con ustedes, relacionadas con lo que es el vivir en la calle, en la indigencia. Espero valoren el que haya transmitido un contenido que en algunos pintos es bien íntimo y que ahora tengo la oportunidad de sacar de mid adentros como una esoeci de desahogo. De hecho, es la primera vez que comparto esto de manera más o menos pública, ya que a decir verdad son pocas las personas a las que les contado estas experiencias.
Demás está decir que esto es solo una introducción y que si no les pareció interesante esta primera parte, quizá las que vengan sí. Como adelanto, no solo compartiré los hechos puros y duros de cuando viví en la calle, si no también reflexiones, consejos y anécdotas de todo tipo y calibre que me dejó en haber estado en situación de calle.
Y como siempre, se aceptan puteadas y webeos varios, pero ojalá también opiniones constructivas.
Saludos.
Como ya lo mencioné en otros hilos, hoy les vengo a compartir mis experiencias de las veces en que estuve en calidad de indigente, o como también se le dice, en situación de calle.
En el transcurso de este fin de semana que se avecina, iré subiendo poco a poco esta historia, esta parte de mi vida en la que padecí en carne propia lo que es no tener un techo bajo el cual vivir ni un refugio o vivienda donde guarecerse ni los medios suficientes para vivir o siquiera subsistir adecuadamente.
Y como ya adelanté en un tema del sisterito @Leche Purita Cereal, mis primeras experiencias de vivir en la calle fueron escapadas esporádicas y fugaces durante una parte de mi adolescencia debido a tensiones familiares, donde a lo largo de no más de 1 ó 2 noches, tuve mis primeros acercamientos a lo que era pasarse jornadas enteras pernoctando en la intemperie del radio urbano.
Pero la primera vez que pasé un tiempo prolongado y no menor viviendo en la vía pública, y sin posibilidad alguna de volver a la vivienda donde solía habitar, fue por allá ppr el año 2011.
A raíz de la malas relaciones e interacciones en mi núcleo familiar, me vi forzado a tomar la decisión irrevocable de abandonar el hogar donde vivía y pasar mis días entre bancas, plazas y demás mobiliario público, tratando de salir adelante de la mejor manera posible considerando la situación.
En la primera noche que estuve fuera del lar, llamé por teléfono con la poca carga que tenía mi dispositivo a amigos de mi círculo cercano para pedirles ayuda, ayuda que fue negada en todas y cada una de esas llamadas, invocando las más variopintas excusas.
Se entiende que algunos en verdad no podían o no tenían como ayudar realmente, pero puta, un vaso de agua, un té, un pedazo de pan, o incluso unas palabras de apoyo o simplemente escuchar mis problemas, no cuesta nada. Y si bien no estaban en la obligación de ayudarme, por algo se hacían llamar mis amigos ¿no? Digo, es lo mínimo que uno espera de alguien que dice compartir una amistad contigo.
Ahí me di cuenta de lo real de ese dicho que reza más o menos como que no sabes quienes son realmente tus amigos hasta que los necesitas de verdad o pasas por una situación extrema.
Lo que en buen chileno se dice 'ser maricón'. Por que si algo tengo yo es que soy muy 'amigo de mis amigos' y a estos a quines recurrí en busca de ayuda, siempre los apoyé y los ayudé en lo que necesitaron. Pero cuando yo los necesité a ellos, me dieron la espalda de la forma mas6maricona que pueda haber.
Para ponerlos en perspectiva, un ejemplo de lo que les acabo de relatar es el caso de un supuesto amigo al que llamaré Ricardo.
Un weón que cuando a su papá lo atropellaron, ahí estuve yo. Cuando le dio gastroenteritis aguda y llegó a parar al hospital, ahí estuve yo. Cuando estuvo preso por defender a su polola de aquel entonces del abusador de su padrastro, ahí estuve yo. Cuando se cambió como 10 veces de casa ahí estuve yo, ayudándolo con la mudanza.
Cuando sus pololas lo dejaban y quedaba pal pico, ahí estuve yo siendo su partner. Cuando necesito plata, o recomendaciones de pega, o apoyo para incursionar en su pasión por el tatuaje, cuando necesito un lienzo humano para ensayar algunos tatuajes, cuando necesito consejo, apoyo económico, o cuando le atropellaron a su perro, o cuando se metía en un cacho y no hallaba como salir etc, ahí estuve yo.
Y la única vez que yo requerí de un poco de su ayuda, se hizo el weón. Y no es que no pudiera ayudarme, porque podía, es que no le nació.
Y así pasó con otros a quiénes consideré amigos, incluso hermanos, de mi reducido círculo social, quienes me negaron fríamente alguna clase de asistencia.
Y ahí aprendí varias lecciones y se me forjó una mentalidad de autosuficiencia y de resiliencia, palabra esta última tan manoseada actualmente.
En este mundo, tienes que hacer de cuenta que estás solo, que no tienes a nadie. Trata de no requerir de ayuda nunca, slavo que no tengas de otra. Pero también, nunca seas maricón como lo fueron contigo, con aquel que confío en ti y te consideró au amigo. Retribuye la confianza que han puesto en ti.
Haz lo posible por no depender de nadie.
Sisteritos/as, he aquí la primera parte de esta serie de vivencias que he decidido compartir con ustedes, relacionadas con lo que es el vivir en la calle, en la indigencia. Espero valoren el que haya transmitido un contenido que en algunos pintos es bien íntimo y que ahora tengo la oportunidad de sacar de mid adentros como una esoeci de desahogo. De hecho, es la primera vez que comparto esto de manera más o menos pública, ya que a decir verdad son pocas las personas a las que les contado estas experiencias.
Demás está decir que esto es solo una introducción y que si no les pareció interesante esta primera parte, quizá las que vengan sí. Como adelanto, no solo compartiré los hechos puros y duros de cuando viví en la calle, si no también reflexiones, consejos y anécdotas de todo tipo y calibre que me dejó en haber estado en situación de calle.
Y como siempre, se aceptan puteadas y webeos varios, pero ojalá también opiniones constructivas.
Saludos.




