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Nadie ha hecho un tema de Megalópolis, la obra que dejó en la quiebra a Copppola, Ctm???

Después de lo que usted señaló, que vería de nuevo Dementia 13, me dio la weá y también la vi nuevamente después de muchísimo tiempo. La vi hoy de hecho, a media tarde y justamente a propósito de su visionado no dejé de pensar en la belleza del amateurismo y en los beneficios que entrega la necesidad.
Se me vino a la mente el Tiburón de Spielberg y que es bien sabido que el éxito de la película pasó porque se vio obligado a mutar su cinta desde un género más bien de aventura y terror a uno que de plano era de SUSPENSO-terror, y esto solo por la falta de lucas ya que el tiburón mecánico nunca funcionó, así que el no mostrar, sino más bien sugerir, apoyarse en el montaje, en las actuaciones poderosas y obviamente en el score de John Willliams armó toda la película y la convirtió en la obra maestra que es... Y por la pura inventiva de tener que usar la cabeza.

Y usted tiene razón. Me encantaría ver a algún productor enamorado del cine desafiando a estos viejos a hacer una película con 3 pesos, a ver cómo les va. Probablemente les iría horrible, porque cada uno de ellos se ha ganado el status y con el tiempo ya son como en el fútbol Alexis Sánchez, que ni cagando volvería a jugar a Chile porque lleva toda su vida adulta en Europa y en los mejores equipos, con entornos de primer nivel y por eso alegaba (con razón) contra las duchas del Monumental. Quizás la razón fundamental de estos viejos, de no volver a sacarse la chucha para hacer películas sea, como una vez escuché a un profe de cine y parece que es un lugar común entre los cineastas, según dicen PARA HACER CINE ES IMPRESCINDIBLE TENER BUENA SALUD. Incluso recuerdo que hasta el indigno de Nicolás López decía que por su bodrio millonario llamado Santos tuvieron que operarlo del colon, porque el estrés que le produjo hacer una película con tantas lucas y compromisos de por medio, lo llegó a enfermar. Me imagino que si un realizador mediocre tiene esos problemas, ya lo creo que el bueno de Francis Ford Coppola haya quedado con muchas secuelas físicas y psicológicas luego de sufrir tanta penuria con Apocalypse Now y esa aversión a las presiones de las grandes compañías que ponen las lucas, le haya hecho pensar que "ALGÚN DÍA HARÉ CUALQUIER PLATA CON OTRA ACTIVIDAD Y LA VOY A DESTINAR TODA A HACER LA PELÍCULA MÁS SURREALISTA QUE PUEDA HACER Y QUE ME SALGA DE LOS COCOS Y SIN PEDIRLE CONSEJO A NINGÚN CULIAO... Y ESA SERÁ MI DESPEDIDA". Tal vez hacer esta cosa inabarcable le haya servido para autosanarse, porque muchos de estos viejos están enfermos de cine, son como Ruiz que no pueden estar sin ponerse detrás de una cámara, pero bajo sus propias decisiones, sea bueno o malo el producto que saquen.

Yo igual quería de todo corazón poder entrar en la mente del viejo y aún tengo un anhelo quimérico de que le esté hablando secretamente a su propio grupo etario. Eso me da esperanza que de que la vejez no es ese llano estéril que se suele describir donde campea el conservadurismo y el miedo y que por ahí en realidad es tierra fecunda para las alegorías más febriles y la imaginación desatada, libre de complejos, de culpas y convencionalismos.

A propósito de Dementia 13: Después de verla me puse a leer algunos datos acerca de su concepción y me encuentro con la sorpresa de que, para variar, a Roger Corman le sobraron algunas monedas mientras hacía la película The Young Racers durante el año 63 y en algunos días de descanso de esta, aprovechando que se filmaba en locación, en Escocia, y que tenía a Coppola como asistente de dirección, le encargó que hiciera una peli a la rápida y que tuviera una onda parecida a Psicosis, y que aproveche a los actores y todo lo que pudiera para que se hiciera casi gratis. Y de ahí salió Dementia 13:lol3:. Lo más curioso de todo es que viendo los asistentes de dirección de The Young Racers, que dirigió el propio Corman, estos eran el mentado Coppola, además Robert Towne, el guionista de la increíble Chinatown y (esto sí me sorpendió) nuestro querido y nunca bien ponderado Menahem "Cannon Films" Golan , el verdadero discípulo de Roger Corman, a juzgar por su abaratamiento de costos extremo y du encantador estilo cutre.

Este tema de hacer buenas pelis con pocos recursos da para un tema largo. Habría que mencionar a Carpenter o Brian de Palma, que es un insigne, pero eso alargaría demasiado esto y ya estoy lateando brígido.
Buen post, don Chabelo, aprecio el tiempo que se toma para comentar sobre este tema. Pero, al igual que usted, creo que es hora de cerrar mi participación en esta discusión. Ya dije mi parte sobre Megalopolis y presiento que si seguimos desviándonos hacia aspectos no directamente relacionados con la película, empezaremos a dar la lata (si es que ya no la estamos dando). Además, alguien, con toda razón, nos lo hará notar, como pasó en nuestro intercambio sobre aquella pieza de autor llamada Showgirls :lol2:. Aun así, hay puntos de su comentario que no puedo evitar abordar.

Sobre Dementia 13

Quisiera agregar un dato a la información que compartió: Coppola casi duplicó el presupuesto original al pre-vender los derechos europeos a espaldas de Corman. Lo hizo principalmente para poder rodar la película a su manera, ya que no estaba satisfecho con los resultados iniciales. Por eso se añadieron narraciones en off y escenas dirigidas por Jack Hill y Monte Hellman. Hill filmó una nueva escena de decapitación, mientras que Hellman rodó un prólogo al estilo William Castle, con un actor interpretando a un psiquiatra que evalúa si el público está psicológicamente preparado para ver la película :lol2:. Esto lo menciona Coppola en el comentario de audio del Blu-ray.

También hacía mucho tiempo que no veía esta película. En casa tengo dos versiones: la original de 75 minutos, incluida en un box set de películas de horror de dominio público (con la no tan buena calidad que eso implica), y el corte del director de 69 minutos editado en Blu-ray.
dementia13.jpg
Esta vez vi la versión de 69 minutos y la disfruté enormemente.

La película tiene varios elementos que encantan fácilmente, como ese toque Psycho/Norman Bates que usted mencionó, algunas cosas al estilo Scooby-Doo y elementos de horror gótico, como castillos. Además, está muy bien filmada y tiene un ritmo sorprendentemente ágil, considerando las circunstancias de su concepción.

Verla antes de Megalopolis le dio otro matiz a la experiencia. Independientemente de las diferencias de presupuesto y del encanto natural de la primera, ambas reflejan a un Coppola artísticamente hambriento: por un lado, el joven que trabajaba para Roger Corman y buscaba desesperadamente demostrar su talento, y por otro, el veterano que crea un acto de bravura que podría considerarse la culminación de su arte. Verlas juntas fue algo bien especial.

Carpenter y De Palma

Ambos son de mis directores favoritos. Creo que, de los dos, Carpenter encarna mejor el espíritu del cine independiente de bajo presupuesto. De Palma, en sus inicios, con sus comedias experimentales en clave Godard, protagonizadas por un joven De Niro, y thrillers como Sisters y Obsession, también tenía esa esencia, pero ya en Carrie empezó a trabajar dentro del sistema de estudios con mayores presupuestos, aunque su cine siempre mantuvo una fuerte autoría que adoro.

Mientras De Palma abordaba temas más grandes (y qué pena hablar de todos estos tipos en pasado), Carpenter lo hacía con reflexiones más introvertidas, incluso en sus películas con estudios. Pero es genial lo que lograba con presupuestos más pequeños. Recuerdo un comentario de Kurt Russell en el documental The Directors (de esos que daban en TNT), donde decía que, si quieres que una película de 10 millones luzca como una de 30, llamas a John Carpenter. Y es cierto, tenía esa habilidad increíble de hacer algo memorable con tan poco.

Por último, y acerca de La Conversación y De Palma:

Si alguno de los que lee esto va a ver La Conversación y no ha visto Blow Out (1981), hágase el favor y véala después de La Conversación. Me lo agradecerá.


P.D. Don Chabelo, le dejo un video de Carpenter en el set de Halloween, hablando sobre algunos directores del 'Nuevo Hollywood'. No estoy de acuerdo con todo lo que dice, pero me parece notable. Es la actitud que uno esperaría de un cineasta con espíritu indie (antes de que esa pose fuera moda), trabajando en películas de bajo presupuesto.




P.D. 2: Para @Scott_Steiner: Don Scott, una de las voladas de esta película (Megalopolis) incluye una invención, un material poderoso que también es una metáfora, llamado Megalon... sí, leyó bien, ¡MEGALON!


:idolo:
Megalon_kaiju.png
 
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Buen post, don Chabelo, aprecio el tiempo que se toma para comentar sobre este tema. Pero, al igual que usted, creo que es hora de cerrar mi participación en esta discusión. Ya dije mi parte sobre Megalopolis y presiento que si seguimos desviándonos hacia aspectos no directamente relacionados con la película, empezaremos a dar la lata (si es que ya no la estamos dando). Además, alguien, con toda razón, nos lo hará notar, como pasó en nuestro intercambio sobre aquella pieza de autor llamada Showgirls :lol2:. Aun así, hay puntos de su comentario que no pude evitar abordar.

Sobre Dementia 13

Quisiera agregar un dato a la información que compartió: Coppola casi duplicó el presupuesto original al pre-vender los derechos europeos a espaldas de Corman . Lo hizo principalmente para rodar la película a su manera, ya que no estaba satisfecho con los resultados iniciales. Por eso se añadieron narraciones en off y escenas dirigidas por Jack Hill y Monte Hellman. Hill filmó una nueva escena de decapitación, mientras que Hellman rodó un prólogo al estilo William Castle, con un actor interpretando a un psiquiatra que evalúa si el público está psicológicamente preparado para ver la película. Esto lo menciona Coppola en el comentario de audio del Blu-ray.

Al igual que usted, hacía mucho tiempo que no veía esta película. En casa tengo dos versiones: la original de 75 minutos incluida en un box set de películas de horror de dominio público (con la calidad que eso implica) y el corte del director de 69 minutos que editaron en Blu-ray,
dementia13.jpg
Esta vez vi la versión de 69 minutos y la disfruté enormemente de nuevo.

La película tiene varios elementos que encantan fácilmente, como ese toque Psycho/Norman Bates que usted mencionó, algunas cosas al estilo Scooby-Doo y elementos de horror gótico (castillos). Además, está muy bien filmada y tiene un ritmo sorprendentemente ágil, considerando las circunstancias de su concepción.

Verla antes de Megalopolis le dio otro matiz a la experiencia. Independientemente de las diferencias de presupuesto y el encanto natural de la primera, ambas reflejan a un Coppola artísticamente hambriento: por un lado, el joven que trabajaba para Roger Corman y buscaba desesperadamente demostrar su talento, y por otro, el veterano que crea un acto de bravura que podría considerarse la culminación de su arte. Verlas juntas fue algo bien especial.

Carpenter y De Palma

Ambos son de mis directores favoritos. Creo que, de los dos, Carpenter encarna mejor el espíritu del cine independiente de bajo presupuesto. De Palma, en sus inicios, con sus comedias experimentales en clave Godard, protagonizadas por un joven De Niro, y thrillers como Sisters y Obsession, también tenía esa esencia, pero ya en Carrie empezó a trabajar dentro del sistema de estudios con mayores presupuestos, aunque su cine siempre tuvo una fuerte autoría que adoro.

Mientras De Palma abordaba temas más grandes (y qué pena hablar de todos estos tipos en pasado), Carpenter lo hacía con reflexiones más introvertidas, incluso en sus películas con estudios. Pero es genial lo que lograba con presupuestos más pequeños. Recuerdo un comentario de Kurt Russell en el documental The Director’s (de esos que daban en TNT), donde decía que si quieres que una película de 10 millones luzca como una de 30, llamas a John Carpenter. Y es cierto, tenía esa habilidad increíble de hacer algo memorable con tan poco.

Por último, y acerca de La Conversación y De Palma:

Si alguien que lee esto va a ver La Conversación y no ha visto Blow Out (1981), háganse el favor y véanla después de La Conversación. Me lo agradecerán.


P.D. Don Chabelo, le dejo un video de Carpenter en el set de Halloween, hablando sobre algunos directores del 'Nuevo Hollywood'. No estoy de acuerdo con todo lo que dice, pero me parece notable. Es la actitud que uno esperaría de un cineasta con espíritu indie (antes de que esa pose fuera moda), trabajando en películas de bajo presupuesto.




P.D. 2: Para @Scott_Steiner: Don Scott, una de las voladas de esta película (Megalopolis) incluye una invención, un material poderoso que también es una metáfora, llamado Megalon... sí, leyó bien, ¡MEGALON!


:idolo:
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Jajaja Carpenter. Que tremendo personaje. Definitivamente su actitud gamberra me gusta mucho. Obvio que no opino igual, pero ese es el espíritu del independiente de verdad. El wn que se quiere comer al mundo desde el lugar más precario. Puta que hecho de menos ese tipo de personas.
 
La película es un pastiche indigerible, no por densa y "sesuda", sino porque no conecta ningún tema, es un espectáculo superficial y frívolo. El argumento es nivel "La Amenaza Fantasma", cosas pasan, pero sin trama, no hay ningún personaje que mueva la historia ni ningún conflicto que le de sentido.

Un desperdiciado Adam Driver hace un raro papel de arquitecto que es descrito como un genio, un erudito de carácter mordaz, perspicaz, imaginativo, bohemio, agobiado por su mente, agudo soñador empedernido, líder capaz de poner a la sociedad de cabeza, incomodar a las elites y que todas las minas del cast persiguen, personaje que al director como un poncho pareciera quedarle muy grande y solo logra describirlo, pero en la practica es simplemente un tipo freak que solo sabe hacer dos cosas, filosofar en voz alta y ser espectador pasivo de su propia historia.

La utopía perfecta que Driver persigue nunca se ve ni se explica, los paisajes futuristas oníricos están copy pasteados de otras películas, el famoso Megalón nunca se entiende ni se explora y el poder de detener el tiempo nunca cobra ninguna importancia en la trama más allá de ser un elemento metafórico y estético.

Giancarlo Esposito sufre del mismo problema, se supone que es un cruel y duro adversario de Driver, un sórdido hombre de poder y encarnación de una sociedad condenada y decadente, pero acaba siendo un personaje que "está ahí", choca verbalmente con Driver en un puñado de escenas para luego volver a su escritorio, entra y sale del encuadre con el seño fruncido, no hace nada más.

El mejor personaje de la película y el único que más o menos intenta mover la trama es Shia LaBeouf, un político joven, farandulero y anárquico, un hibrido Calígula/Trump, es el único que le tiende trampas efectivas a Driver y lo pone en jaque en un par de ocasiones, sin él no habría argumento alguno.

No obstante la trama es tan pobre que se soluciona sola, Driver tiene un infantil romance con la hija de Esposito, este lo chantajea para que la abandone, Driver se niega, tienen un bebé y Esposito se rinde y hacen las pases, por su parte LaBeouf le tiende una trampa a Driver que provoca que un tercer personaje se enfade y le dispare a LaBeouf solucionando ese conflicto, al final Driver gana sin mover un musculo, su propia trama le refala, se queda con la minita y puede dedicarse a filosofar a tiempo completo.

Visualmente la película tampoco es ninguna maravilla, el 90% de las tomas están plagadas de simbolismos y referencias solo para el deleite del director, pero que realmente no dicen nada, visualmente está sobre cargada, pero tampoco es bonita de ver, la estética "Romano-futurista" está bien representada en algunos momentos, por ejemplo en el vestuario y el escenario del Coliseo, pero el resto del tiempo los personajes se mueven en pasillos, oficinas, ventanales y calles que podrían existir en cualquier otra película futurista.

En resumen, no porque hayan peroratas filosóficas la película es más inteligente, densa, interesante y profunda, el director se engolosinó más de la cuenta y acabó haciendo una cinta Megalómana y que igual que Roma se cae.
 
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