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Nueva pareja:Arañita Orsini escala varita mágica de Mago Valdivia

¿Qué dice el antroniano? Se quedan con :

  • Orsini

    Votos: 144 29,3%
  • Carecuica

    Votos: 347 70,7%

  • Votantes totales
    491
En mis tiempos de putero se podía conversar en la mayor confianza con tu regalona, sabiendo que despues no andaría contando las weas por ahí, hasta podías salir a tomarte un café con ella despues del coito.
En mi caso tuve una putita por años, de lo mas agradable, de buena conversación, siempre sonriente y olorisita, joven y de piel suave, solíamos quedarnos abrazados un buen rato en silencio y escucharnos mutuamente los problemas e historias de infancia, nunca he logrado esa intimidad con una mujer normal, recuerdo que el día que nos despedimos ella lloró agachada como una bestia que había sido herida, yo no pude evitar conmoverme tambien, luego en casa, ebrio tambien lloré un poco, no por sentir algo sentimental, sino por perder a un ser humano que aunque pagado, me conocía bien, me escuchaba y me entendía, hasta fingía alegría al verme.
Recuerdo que me contó toda su vida, me mostró a su familia, y me conto tantas cosas personales de ella, que despues de unos años se mostró casi como era realmente, una mujer de origen humilde, frágil y sensible vestida con ropas de ramera.
En aquellos tiempos yo estaba pasando una etapa de soledad y adicciones, que de no ser por esa mujer no sé donde habría terminado, me sirvió su apoyo emocional.
Con ella aprendí a no juzgar ni a hablar palabras duras para nadie, ya que las apariencias siempre engañan, y nada es lo que parece.

Hoy ya en mi vida adulta, casi no me hablo con mi mujer, no siento la misma intimidad, no me parece tan divertida, no huele tan rico, es como si se quedó algo mío en esa habitación oscura aquella tarde de otoño cuando nos despedimos para nunca mas volver a vernos.
 
En mis tiempos de putero se podía conversar en la mayor confianza con tu regalona, sabiendo que despues no andaría contando las weas por ahí, hasta podías salir a tomarte un café con ella despues del coito.
En mi caso tuve una putita por años, de lo mas agradable, de buena conversación, siempre sonriente y olorisita, joven y de piel suave, solíamos quedarnos abrazados un buen rato en silencio y escucharnos mutuamente los problemas e historias de infancia, nunca he logrado esa intimidad con una mujer normal, recuerdo que el día que nos despedimos ella lloró agachada como una bestia que había sido herida, yo no pude evitar conmoverme tambien, luego en casa, ebrio tambien lloré un poco, no por sentir algo sentimental, sino por perder a un ser humano que aunque pagado, me conocía bien, me escuchaba y me entendía, hasta fingía alegría al verme.
Recuerdo que me contó toda su vida, me mostró a su familia, y me conto tantas cosas personales de ella, que despues de unos años se mostró casi como era realmente, una mujer de origen humilde, frágil y sensible vestida con ropas de ramera.
En aquellos tiempos yo estaba pasando una etapa de soledad y adicciones, que de no ser por esa mujer no sé donde habría terminado, me sirvió su apoyo emocional.
Con ella aprendí a no juzgar ni a hablar palabras duras para nadie, ya que las apariencias siempre engañan, y nada es lo que parece.

Hoy ya en mi vida adulta, casi no me hablo con mi mujer, no siento la misma intimidad, no me parece tan divertida, no huele tan rico, es como si se quedó algo mío en esa habitación oscura aquella tarde de otoño cuando nos despedimos para nunca mas volver a vernos.
Mucho texto.
 
En mis tiempos de putero se podía conversar en la mayor confianza con tu regalona, sabiendo que despues no andaría contando las weas por ahí, hasta podías salir a tomarte un café con ella despues del coito.
En mi caso tuve una putita por años, de lo mas agradable, de buena conversación, siempre sonriente y olorisita, joven y de piel suave, solíamos quedarnos abrazados un buen rato en silencio y escucharnos mutuamente los problemas e historias de infancia, nunca he logrado esa intimidad con una mujer normal, recuerdo que el día que nos despedimos ella lloró agachada como una bestia que había sido herida, yo no pude evitar conmoverme tambien, luego en casa, ebrio tambien lloré un poco, no por sentir algo sentimental, sino por perder a un ser humano que aunque pagado, me conocía bien, me escuchaba y me entendía, hasta fingía alegría al verme.
Recuerdo que me contó toda su vida, me mostró a su familia, y me conto tantas cosas personales de ella, que despues de unos años se mostró casi como era realmente, una mujer de origen humilde, frágil y sensible vestida con ropas de ramera.
En aquellos tiempos yo estaba pasando una etapa de soledad y adicciones, que de no ser por esa mujer no sé donde habría terminado, me sirvió su apoyo emocional.
Con ella aprendí a no juzgar ni a hablar palabras duras para nadie, ya que las apariencias siempre engañan, y nada es lo que parece.

Hoy ya en mi vida adulta, casi no me hablo con mi mujer, no siento la misma intimidad, no me parece tan divertida, no huele tan rico, es como si se quedó algo mío en esa habitación oscura aquella tarde de otoño cuando nos despedimos para nunca mas volver a vernos.
 
En mis tiempos de putero se podía conversar en la mayor confianza con tu regalona, sabiendo que despues no andaría contando las weas por ahí, hasta podías salir a tomarte un café con ella despues del coito.
En mi caso tuve una putita por años, de lo mas agradable, de buena conversación, siempre sonriente y olorisita, joven y de piel suave, solíamos quedarnos abrazados un buen rato en silencio y escucharnos mutuamente los problemas e historias de infancia, nunca he logrado esa intimidad con una mujer normal, recuerdo que el día que nos despedimos ella lloró agachada como una bestia que había sido herida, yo no pude evitar conmoverme tambien, luego en casa, ebrio tambien lloré un poco, no por sentir algo sentimental, sino por perder a un ser humano que aunque pagado, me conocía bien, me escuchaba y me entendía, hasta fingía alegría al verme.
Recuerdo que me contó toda su vida, me mostró a su familia, y me conto tantas cosas personales de ella, que despues de unos años se mostró casi como era realmente, una mujer de origen humilde, frágil y sensible vestida con ropas de ramera.
En aquellos tiempos yo estaba pasando una etapa de soledad y adicciones, que de no ser por esa mujer no sé donde habría terminado, me sirvió su apoyo emocional.
Con ella aprendí a no juzgar ni a hablar palabras duras para nadie, ya que las apariencias siempre engañan, y nada es lo que parece.

Hoy ya en mi vida adulta, casi no me hablo con mi mujer, no siento la misma intimidad, no me parece tan divertida, no huele tan rico, es como si se quedó algo mío en esa habitación oscura aquella tarde de otoño cuando nos despedimos para nunca mas volver a vernos.
Ya pero esa mina te pidió una relación seria. ?
 
En mis tiempos de putero se podía conversar en la mayor confianza con tu regalona, sabiendo que despues no andaría contando las weas por ahí, hasta podías salir a tomarte un café con ella despues del coito.
En mi caso tuve una putita por años, de lo mas agradable, de buena conversación, siempre sonriente y olorisita, joven y de piel suave, solíamos quedarnos abrazados un buen rato en silencio y escucharnos mutuamente los problemas e historias de infancia, nunca he logrado esa intimidad con una mujer normal, recuerdo que el día que nos despedimos ella lloró agachada como una bestia que había sido herida, yo no pude evitar conmoverme tambien, luego en casa, ebrio tambien lloré un poco, no por sentir algo sentimental, sino por perder a un ser humano que aunque pagado, me conocía bien, me escuchaba y me entendía, hasta fingía alegría al verme.
Recuerdo que me contó toda su vida, me mostró a su familia, y me conto tantas cosas personales de ella, que despues de unos años se mostró casi como era realmente, una mujer de origen humilde, frágil y sensible vestida con ropas de ramera.
En aquellos tiempos yo estaba pasando una etapa de soledad y adicciones, que de no ser por esa mujer no sé donde habría terminado, me sirvió su apoyo emocional.
Con ella aprendí a no juzgar ni a hablar palabras duras para nadie, ya que las apariencias siempre engañan, y nada es lo que parece.

Hoy ya en mi vida adulta, casi no me hablo con mi mujer, no siento la misma intimidad, no me parece tan divertida, no huele tan rico, es como si se quedó algo mío en esa habitación oscura aquella tarde de otoño cuando nos despedimos para nunca mas volver a vernos.

¡Búscala, Richard Gere!
 
En mis tiempos de putero se podía conversar en la mayor confianza con tu regalona, sabiendo que despues no andaría contando las weas por ahí, hasta podías salir a tomarte un café con ella despues del coito.
En mi caso tuve una putita por años, de lo mas agradable, de buena conversación, siempre sonriente y olorisita, joven y de piel suave, solíamos quedarnos abrazados un buen rato en silencio y escucharnos mutuamente los problemas e historias de infancia, nunca he logrado esa intimidad con una mujer normal, recuerdo que el día que nos despedimos ella lloró agachada como una bestia que había sido herida, yo no pude evitar conmoverme tambien, luego en casa, ebrio tambien lloré un poco, no por sentir algo sentimental, sino por perder a un ser humano que aunque pagado, me conocía bien, me escuchaba y me entendía, hasta fingía alegría al verme.
Recuerdo que me contó toda su vida, me mostró a su familia, y me conto tantas cosas personales de ella, que despues de unos años se mostró casi como era realmente, una mujer de origen humilde, frágil y sensible vestida con ropas de ramera.
En aquellos tiempos yo estaba pasando una etapa de soledad y adicciones, que de no ser por esa mujer no sé donde habría terminado, me sirvió su apoyo emocional.
Con ella aprendí a no juzgar ni a hablar palabras duras para nadie, ya que las apariencias siempre engañan, y nada es lo que parece.

Hoy ya en mi vida adulta, casi no me hablo con mi mujer, no siento la misma intimidad, no me parece tan divertida, no huele tan rico, es como si se quedó algo mío en esa habitación oscura aquella tarde de otoño cuando nos despedimos para nunca mas volver a vernos.
He andado en las mismas compadre......

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En mis tiempos de putero se podía conversar en la mayor confianza con tu regalona, sabiendo que despues no andaría contando las weas por ahí, hasta podías salir a tomarte un café con ella despues del coito.
En mi caso tuve una putita por años, de lo mas agradable, de buena conversación, siempre sonriente y olorisita, joven y de piel suave, solíamos quedarnos abrazados un buen rato en silencio y escucharnos mutuamente los problemas e historias de infancia, nunca he logrado esa intimidad con una mujer normal, recuerdo que el día que nos despedimos ella lloró agachada como una bestia que había sido herida, yo no pude evitar conmoverme tambien, luego en casa, ebrio tambien lloré un poco, no por sentir algo sentimental, sino por perder a un ser humano que aunque pagado, me conocía bien, me escuchaba y me entendía, hasta fingía alegría al verme.
Recuerdo que me contó toda su vida, me mostró a su familia, y me conto tantas cosas personales de ella, que despues de unos años se mostró casi como era realmente, una mujer de origen humilde, frágil y sensible vestida con ropas de ramera.
En aquellos tiempos yo estaba pasando una etapa de soledad y adicciones, que de no ser por esa mujer no sé donde habría terminado, me sirvió su apoyo emocional.
Con ella aprendí a no juzgar ni a hablar palabras duras para nadie, ya que las apariencias siempre engañan, y nada es lo que parece.

Hoy ya en mi vida adulta, casi no me hablo con mi mujer, n siento la misma intimidad, no me parece tan divertida, no huele tan rico, es como si se quedó algo mío en esa habitación oscura aquella tarde de otoño cuando nos despedimos para nunca mas volver a vernos.
Buena Historia :clapclap:
 
En mis tiempos de putero se podía conversar en la mayor confianza con tu regalona, sabiendo que despues no andaría contando las weas por ahí, hasta podías salir a tomarte un café con ella despues del coito.
En mi caso tuve una putita por años, de lo mas agradable, de buena conversación, siempre sonriente y olorisita, joven y de piel suave, solíamos quedarnos abrazados un buen rato en silencio y escucharnos mutuamente los problemas e historias de infancia, nunca he logrado esa intimidad con una mujer normal, recuerdo que el día que nos despedimos ella lloró agachada como una bestia que había sido herida, yo no pude evitar conmoverme tambien, luego en casa, ebrio tambien lloré un poco, no por sentir algo sentimental, sino por perder a un ser humano que aunque pagado, me conocía bien, me escuchaba y me entendía, hasta fingía alegría al verme.
Recuerdo que me contó toda su vida, me mostró a su familia, y me conto tantas cosas personales de ella, que despues de unos años se mostró casi como era realmente, una mujer de origen humilde, frágil y sensible vestida con ropas de ramera.
En aquellos tiempos yo estaba pasando una etapa de soledad y adicciones, que de no ser por esa mujer no sé donde habría terminado, me sirvió su apoyo emocional.
Con ella aprendí a no juzgar ni a hablar palabras duras para nadie, ya que las apariencias siempre engañan, y nada es lo que parece.

Hoy ya en mi vida adulta, casi no me hablo con mi mujer, no siento la misma intimidad, no me parece tan divertida, no huele tan rico, es como si se quedó algo mío en esa habitación oscura aquella tarde de otoño cuando nos despedimos para nunca mas volver a vernos.
felipe, eres tu????
 
En mis tiempos de putero se podía conversar en la mayor confianza con tu regalona, sabiendo que despues no andaría contando las weas por ahí, hasta podías salir a tomarte un café con ella despues del coito.
En mi caso tuve una putita por años, de lo mas agradable, de buena conversación, siempre sonriente y olorisita, joven y de piel suave, solíamos quedarnos abrazados un buen rato en silencio y escucharnos mutuamente los problemas e historias de infancia, nunca he logrado esa intimidad con una mujer normal, recuerdo que el día que nos despedimos ella lloró agachada como una bestia que había sido herida, yo no pude evitar conmoverme tambien, luego en casa, ebrio tambien lloré un poco, no por sentir algo sentimental, sino por perder a un ser humano que aunque pagado, me conocía bien, me escuchaba y me entendía, hasta fingía alegría al verme.
Recuerdo que me contó toda su vida, me mostró a su familia, y me conto tantas cosas personales de ella, que despues de unos años se mostró casi como era realmente, una mujer de origen humilde, frágil y sensible vestida con ropas de ramera.
En aquellos tiempos yo estaba pasando una etapa de soledad y adicciones, que de no ser por esa mujer no sé donde habría terminado, me sirvió su apoyo emocional.
Con ella aprendí a no juzgar ni a hablar palabras duras para nadie, ya que las apariencias siempre engañan, y nada es lo que parece.

Hoy ya en mi vida adulta, casi no me hablo con mi mujer, no siento la misma intimidad, no me parece tan divertida, no huele tan rico, es como si se quedó algo mío en esa habitación oscura aquella tarde de otoño cuando nos despedimos para nunca mas volver a vernos.
He referido esto mismo en el foraze. No lo haré de nuevo.
Me costó millones, recién separado, casi un canazo, una pega, y colgué por media hora una fría noche de agosto desde el balcón del depto en el piso 18 de una torre de Matta con Vicuña.

NUNCA MÁS.
 
Esta mina es la prueba viviente que el
Exceso de pico pone weonas a todas las minas, hay mucha maracas que son buenas en su pega pero que con los años empiezan a rallar la papa pero esta la cagó rompiendo el primer mandamiento del puterio
 
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