Raúl Neira B.
Hernán Torres no olvida cómo conoció a Claudio Borghi. "En 2002 estaba a cargo del Departamento Físico de Colo Colo y él trabajaba con la categoría 1988. Yo no tenía auto, y me dejaba en Rodrigo de Araya con Ramón Cruz, donde vivía con mi viejo. Al tiempo me dijo que le gustaría trabajar conmigo. Nos dimos la mano. 'Si tienes algo, llámame', le dije".
-¿Pensó que cumpliría?
"Sí. Es un tipo muy leal, y lo transmite. Basa su vida en los principios... Poco después se fue Hernán Godoy de Audax Italiano, asumió Claudio, y me llamó".
Nadie, entonces, conoce mejor a Borghi que Torres, un tipo no muy amigo de las entrevistas. Y así lo describe: "Es un trabajólico, destina mucho tiempo de su vida a esta actividad. Llega a trabajar dos horas antes del entrenamiento y se va seis horas después. Le gusta saber todo, y se enfoca en el desarrollo personal del jugador, le entrega herramientas que le permitan vivir después de fútbol. Es muy exigente, le gusta la tecnología, sabe tres idiomas. Está en la élite del fútbol mundial", detalla.
-Muchos lo asocian sólo a la parrilla...
"Porque se muestra como es: trata de la misma manera, y con el mismo respeto, al tipo más rico y al más pobre. Es muy culto, maneja mucha información. Pero se habla de que entrenamos con una parrilla al lado de la cancha...".
-La crítica es hacia él, pero a usted le toca.
"Me toca, y me molesta, porque somos un grupo muy trabajador, profesional y que intenta perfeccionarse todos los días. También me molesta lo de la indisciplina. Hay gente que habla sin saber nada. No he conocido un proceso en el mundo donde no exista un rango de indisciplina. Hasta en los procesos donde todo parecía estricto...".
-¿Se refiere al proceso de Bielsa?
"Que cada uno concluya... Hay que ver el grado y la frecuencia de la indisciplina. En Colo Colo tuvimos dos casos, públicos, y nada más. Logramos cuatro títulos, con cuatro equipos distintos. ¿Lo hubiésemos logrado al lado de la parrilla y con tanta indisciplina? Lo que pasa es que las caras que no demuestran alegría se confunden con seriedad. El que no ríe es trabajólico y el risueño, flojo. Los chilenos discriminamos: si entras al banco con camisa y corbata, te tratan distinto a si entras con bermudas y chalas... Los integrantes de esta selección no van a arriesgar sus carreras en una situación personal".
-A usted lo van a comparar con Luis Bonini...
"Hizo un trabajo quizás bueno. Aprovechó muy bien la calidad de los jugadores, pero mi idea es sumar algo importante: su vuelta al club, entregarlo sin lesiones, porque es su patrimonio. Me sorprendió que encontré muchos videos y poca ciencia en Pinto Durán: no hay elementos que me permitan analizar objetivamente a la selección desde el punto de vista físico; sólo hay registros muy dispersos, con información descriptiva, pero poco científica".
-Explíquelo.
"Hay registros médicos detallados, pero que no entregan la visión que uno espera de un proceso que se veía completísimo... Le digo más: no tengo mediciones antropométricas, por ejemplo. ¿Qué haremos? Análisis de saliva y de consumos, para ver en qué nivel está el jugador desde el punto de vista de la sobrecarga muscular; habrá mediciones de ADN para ver el tipo de fibra que tiene cada uno y si ésta tiene relación con el entrenamiento que tiene".
-¿Cuál será su sello?
"Buscaremos perseguir el modelo 2006 de Colo Colo, con jugadores explosivos de la mitad en adelante. Se verá un fútbol distinto, porque el fútbol de Borghi tendrá más vértigo que el fútbol de Bielsa. La idea es que los jugadores tengan una dinámica que les permita superar a cualquier selección del mundo".
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"Bielsa tenía su enfoque en el día a día, y no le interesaba abrirse a los entrenadores. Borghi, en cambio, piensa en un proyecto con los técnicos".
" 'Chupete' sufrió cuando llegó a México, pero su paso por Europa fue fundamental. Entendió que no sólo basta con la técnica. Y ahora lo veo más flaco".
Sobre Riquelme, Palermo y Matías Fernández
De su experiencia en Argentina -trabajó en Independiente, Argentinos y Boca Juniors-, Torres concluye que "corren la misma cantidad de kilómetros que los chilenos, pero a otra intensidad. Sí priorizan la fuerza", dice.
-Usted trabajó con Juan Riquelme y Martín Palermo, dos pesados...
"Con Riquelme conversé dos veces: la primera, cuando le conté qué haríamos con él después de su lesión; y la segunda, cuando le dije que su entrenamiento tenía que ser diferenciado, al igual que Palermo y (Sebastián) Battaglia. Por un asunto de edad, biológico, no están en el peak de su rendimiento. Y me parece que lo están tratando igual que todos, y eso es un error. Si ves al '10', esperas que haga algo distinto. Todos los '10' tienen características cerebrales distintas al resto de sus compañeros, y si no entiendes eso, es complejo. No tiene más ventajas, pero es lógico que un futbolista de 30 años no puede ser trabajado igual que uno de 18".
-También conoce, y desde chico, a Matías Fernández. ¿Qué pasó con él?
"Se fue a Villarreal después de jugar muchísimos partidos en Colo Colo, siempre como protagonista, y yo lo dije: necesita un descanso, un proceso de transición. Allá, en cambio, decían que era joven, que podía jugar de inmediato. No tuvo ese descanso, luego se fue lesionando, y nunca pudo entrar. Lo vi hace un tiempo, y cambió físicamente".
-¿Como así?
"Es un tipo ectomórfico, menos musculado, y él basaba todo en su potencia; hoy le cuesta más jugar, no marca tantas diferencias".
-Pero cuando jugaba por Chile rendía...
"Lo de Matías tiene que ver con un contexto mental; se desarrolla donde siente confianza y en un ambiente que le permita expresar su talento. En Villarreal no conocía a nadie. Pasó de Sudamérica a Europa, donde no hay tanto carisma... Ahora sus padres están viviendo en Portugal, lo veo muy contento. Hay Matías para rato".