Extracto del libro "Historia de los campeones" de Edgardo Marín, del año 91, donde se refiere a la intervención de Colo-colo en 1976:
"El Club -en un recuento somero- había entrado en su perído mas critico en 1964, manteniéndose en gravisima situación hasta 1968, cuando la Asocicación Central resuelve intervenirlo, a pedido de importantes sectores de socios. Tras la intervancion, Héctor Gálvez emerge como nuevo presidente de la institución luego de un áspero proceso eleccionario.
Gálvez, colocolino de toda la vida, empresario intuitivo (se dedicaba a las lamparas y de ahí su apodo: ''Aladino''). consiguió sanear y regularizar al club, devolverle el crédito y el prestigio, para culminar en lo deportivo con la gran escuadra campeona del 72 y la sorprendente campaña del 73.
Luego, centró sus esfuerzos en la habilitación total de Pedreros.
Parecía una secuencia lógica en un desarrollo institucional normal. Pero ese desarrollo institucional normal no le interesaba a muchas personas. Que Colo-Colo tenga un estadio propio y sea financieramente suficiente no es aspiración mayoritaria. Por el contrario, puede ser motivo de preocupación. Puede decirse que, al contrario, a una mayoría puede interesarle más un Colo-Colo insuficiente y dependiente. Es demasiada su fuerza potencial para dejarlo suelto.
Además, tampoco importa Colo-Colo como institución: sólo importa como espectáculo.
y a mediados de los años setenta eso era demasiado importante. De manera que en 1976 se produjo -aunque no se le llamara por su nombre- una nueva intervención del club. Sorprendentemente, surgieron al unísono distintas voces condenando la gestión directiva colocolina; se hizo cuestión, mañosamente, de suspuestas irregularidades financieras jamás probadas y de ridícula cuantía; se creo todo un ambiente artificialmente negativo ne torno al presidente. Los más altos organismos mantuvieron temeroso silencio, y finalmente la ACF aprobó la remoción del directorio colocolino y fue instalado en la dirección del club un grupo de personeros vinculados a las finanzas.
Se pensaba que ellos aplicarían criterio empresarial y harían de Colo-Colo la fuerza espectacular que estaba llamada a ser. Hubo varios supuestos erroneos.
Primero: los recién llegados, hombres de negocios, no eran especialistas en el ''negocio del futbol''. Segundo: no eran empresarios ligados a la producción, sino a las finanzas, en un momento en que el país de papel ahogaba al país productivo. Por ultimo, la remoción directiva significaba una amputación dolorosa en el propio corazón colocolino, ahora declaradamente sujeto a intereses ajenos. Con mayor razón el hincha iba a desinteresarse del club.
Cuando el grupo económico llegó, puso dinero. Con torpe ingenuidad, algunos sostuvieron que era ''un regalo'': obviamente el club seguiría pagándolo por largos años. Aunque tal vez si el ejemplo que mejor grafique el despropósito que significó la velada intervención haya sido la intención de formar la rama de... Polo.
Todo resultó dramáticamente ridículo.
La situación -con malos resultados deportivos y económicos- se prolongó por casi tres años. Hasta que al abrir 1979 el grupo como tal se alejó del club.
y se fueron, Colo-Colo seguiría pagando".
