Re: Pelea de Madres: Colo-Colo, la U, UC (y otros clubes en general)
Blanca Navidad
La Navidad del 2007 quedará grabada en la mente de todos los colocolinos por el resto de sus vidas. Porque recibieron el mejor regalo que puede pedir un hincha del fútbol: celebraron el título 27 del club, pasaron a la historia con el etracampeonato y confirmaron que son el mejor equipo de la competencia local.
Durante la semana Claudio Borghi dijo que el Viejo Pascuero no pasaba por su casa cuando era chico, porque su familia era muy pobre. No se trataba de un olvido del mítico personaje de Navidad. Lo que ocurría era que Santa Claus tenía reservado un momento especial para visitar al "Bichi". Y no podía haber sido mejor. A estadio lleno, goleando y pasando a la historia del fútbol chileno.
El Viejo Pascuero no se preocupó de los gastos. Organizó una fiesta donde todos los colocolinos estuvieron presentes. Jugadores, dirigentes, hinchas, grandes y chicos. Todos, sin excepción, cantaron, saltaron y también sufrieron. Porque para obtener la nueva corona los albos tuvieron que luchar hasta el final del partido.
Después del gol de Gonzalo Fierro, a los 11 minutos, todo hacia prever que el resto sería un trámite. Los fuegos artificiales anticipaban la fiesta, las cerca de 45 mil personas que llegaron al Monumental preferían seguir el partido de pie y en la cancha los dirigidos del "Bichi" se veían sólidos.
Pero la Universidad de Concepción no se rindió, y como lo hicieron durante toda la competencia, trataron de dar vuelta el resultado.
Y por unos momentos los colocolinos vieron peligrar la fiesta. Pero el equipo del "Cacique" tuvo más jerarquía y sin brillar como en los títulos anteriores, golpeó en los momentos precisos.
Se desató la fiesta
El nerviosismo se extendió hasta el final. Sólo a los 88', gracias al gol de Gustavo Biscayzacú, el país albo pudo gritar campeón. Porque ayer se confirmó que Colo Colo es el equipo más popular.
Cuando se jugaban los descuentos, Claudio Bieler selló la fiesta con una goleada.
Lo que pasó después es digno para guardarlo en un lugar especial en el baúl de los recuerdos. Jugadores, dirigentes e hinchas no pudieron contener las lágrimas y tampoco se midieron para celebrar. Y no era para menos. Porque en el momento en que el árbitro decretaba el final del encuentro, los colocolinos pasaban a la historia. Y Claudio Borghi recibía su mejor regalo de Navidad.